Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Manejar el futuro con embrague del pasado

Autor:

Héctor Alejandro Castañeda Navarro

La movilidad en las calles cubanas atraviesa una transformación paulatina, pero innegable. Junto al parque automotor tradicional, la presencia creciente de vehículos eléctricos busca abrirse paso como una alternativa lógica frente a los desafíos energéticos que enfrenta el país. Sin embargo, en el entramado de las regulaciones de tránsito, este proceso de modernización tropieza con un obstáculo y es la exigencia obligatoria de dominar una caja de cambios manual para obtener la licencia de conducción, incluso, cuando el aspirante solo operará un automóvil eléctrico o de transmisión automática.

Este desajuste entre las políticas de importación de vehículos de nuevo tipo y el procedimiento para obtener el permiso de conducir exige revisar un modelo de evaluación anacrónico, el cual ignora por completo la irrupción de la electromovilidad.

​El motor eléctrico, por su propia naturaleza de par instantáneo, carece de pedal de embrague y de selector de marchas convencional. Exigir que un ciudadano demuestre destreza usando el clutch para autorizarlo a manejar un vehículo de una sola marcha, equivale a evaluar competencias que jamás aplicará en la vía pública. Esta rigidez normativa impone una barrera injustificada frente a la voluntad nacional de promover tecnologías más limpias y eficientes que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles.

​Una mirada al contexto internacional demuestra que la convivencia entre distintas mecánicas se ha resuelto mediante marcos legales flexibles sin sacrificar el rigor formativo. La Unión Europea, por ejemplo, emplea el denominado Código 78, una anotación en el permiso que autoriza a conducir únicamente vehículos automáticos o eléctricos a quienes realizan la prueba práctica en ellos. Además, países como Alemania han introducido opciones como la clave B197, que permite evaluar al aspirante en un auto automático tras completar un módulo formativo breve en caja manual. En Japón, donde más del 70 % de los nuevos conductores opta por la licencia limitada a transmisión automática, existen programas y exámenes ajustados a esa tecnología, manteniendo abierta la opción de actualizar el permiso si más adelante se requiere operar un vehículo mecánico.

​Otras naciones, desde el Reino Unido hasta Australia, permiten que el aspirante elija libremente el tipo de transmisión en el que desea examinarse según sus necesidades reales, mientras que en la mayoría de los estados de Estados Unidos la licencia estándar habilita el manejo de ambas tecnologías indistintamente. En todos los casos, el principio es garantizar la seguridad vial sin entorpecer la adopción de nuevas tecnologías ni imponer exigencias obsoletas.

​Modernizar el transporte no consiste únicamente en incorporar vehículos eficientes a la red vial, requiere también actualizar el cuerpo normativo que regula a quienes se sientan al volante. Si la estrategia nacional apunta decididamente hacia la electrificación y la renovación del parque vehicular, las leyes de tránsito no deberían seguir aferradas al pedal del embrague.

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