Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El Madrid enciende la caldera antes del Clásico

Con Vinicius sancionado, Güler, Mbappé y Diomande firmaron un 4-1 de quilates ante el Sevilla

Autor:

Ruben Darío García Caballero

Hay un rumor que recorre el Bernabéu cuando el Real Madrid juega como un equipo grande: no es el rugido de la grada, ni el chocar de los asientos, sino el de un motor que empieza a engrasarse. Y este domingo, ante el Sevilla, el motor blanco ronroneó como hacía meses que no se le escuchaba. Sin Vinícius, sancionado con cuatro partidos tras su roja ante el Villarreal, muchos temían que el ataque merengue se quedara huérfano de vértigo. La respuesta fue un festín de golazos, una sinfonía de toques y una goleada (4-1) que deja al Madrid a seis puntos del Barça justo antes de visitar el Camp Nou.

El primer compás lo marcó Arda Güler. El turco, que ya había sido decisivo en la remontada épica de Roma, volvió a erigirse en el faro del equipo. Recibió entre líneas, levantó la cabeza y soltó un zurdazo seco desde la frontal que se coló por la escuadra de Vlachodimos. Era el minuto 29 y el Bernabéu, que había empezado la tarde con cánticos contra Tebas y Negreira, decidió entregarse al fútbol. Siete minutos después, Kylian Mbappé se sumó a la fiesta con una obra de arte: control orientado, giro sobre sí mismo y un disparo inapelable que dejó sentado a medio área sevillista. El francés, abucheado la semana anterior, escuchó esta vez una ovación atronadora cuando fue sustituido en el 85'.

La segunda parte fue un monólogo blanco que el Sevilla, herido en su orgullo, intentó romper con más corazón que fútbol. Manu Bueno recortó distancias en el 79' y sembró una duda fugaz en el ambiente. Pero Yan Diomande, el joven marfileño que ocupó el lugar de Vinícius, apagó el conato de incendio con un golazo desde fuera del área en el 81'. El cuarto tanto fue la puntilla a un partido que Mourinho calificó como «un buen partido, con muchísimos jugadores a un nivel alto».

Más allá del resultado, el partido dejó conclusiones que ilusionan a Valdebebas. Valverde, reconvertido a lateral derecho, firmó un partido serio y solvente. Güler demostró que puede ser el timón del equipo en los partidos grandes. Y Mbappé, con su doblete (el segundo, un Panenka que provocó él mismo), alcanzó los 97 goles como madridista, a solo tres de los 100. El Madrid llega al Clásico con aire en los pulmones, con la caldera encendida y con la certeza de que, sin Vinícius, también sabe ganar. El miércoles, el Leipzig en Champions; el domingo, el Camp Nou. Semana de confirmación de ilusión o decepción en la casa blanca.

 

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