Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Mantener conectados los afectos

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

Aunque a veces pensamos en la tecnología como algo frío, lleno de pantallas y cables, la verdad es que pocas personas usan la tecnología con más amor y e ingenio que las madres.

Porque hoy una mamá puede despertar revisando el móvil para ver si su hijo llegó bien al trabajo, hacer una videollamada rápida antes del desayuno, buscar una receta en internet, organizar la casa desde WhatsApp… y todavía encontrar tiempo para preguntar: «¿Ya comiste?».

La tecnología ha cambiado muchísimo la maternidad. Antes las madres guardaban fotos en álbumes físicos; ahora tienen la memoria del teléfono llena de capturas, videos y audios familiares que nunca borran. Antes esperaban una llamada fija; hoy viven pendientes de la última conexión, del mensaje que no ha llegado o de un simple «estoy bien».

Y también hay algo curioso: muchas veces son ellas las que más miedo dicen tenerle a la tecnología… pero terminan aprendiendo de todo. Aprenden a usar aplicaciones, redes sociales, videollamadas, pagos digitales, inteligencia artificial… porque cuando una madre quiere estar cerca de sus hijos, literalmente no existe barrera tecnológica suficiente.

Aprovechando que celebramos a las madres en su día este domingo, aquí van tres consejos tecnológicos sencillos para ellas, y también para los hijos.

Primero: hacer copias de seguridad de las fotos familiares. A veces un teléfono se rompe y ahí se va media vida guardada.

Segundo: usar contraseñas seguras y no compartir códigos o datos personales por mensajes extraños. Las estafas digitales son cada vez más comunes.

Y tercero, quizá el más importante: enseñarles tecnología con paciencia. Porque todos, alguna vez, le hemos dicho a nuestra mamá: «Eso es fácil», mientras ella nos miraba sin entender absolutamente nada.

Pero después terminan sorprendiéndonos. Porque las madres siempre aprenden. Siempre encuentran la manera.

Así que hoy, más que hablar de dispositivos o aplicaciones, vale la pena reconocer algo mucho más importante: que ninguna tecnología del mundo ha logrado reemplazar esa capacidad que tienen las madres para cuidar, acompañar y mantener unida a la familia, incluso en la distancia.

Felicidades a todas las madres cubanas, especialmente para esas que, aunque a veces digan «yo no entiendo mucho de tecnología», terminan siendo expertas en lo más difícil de todo: mantener conectados los afectos.

 

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