Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cultivar talentos para encender el corazón

La educación para los afectos en las primeras edades debe incluir el desarrollo de habilidades manuales y artísticas, en función de amarnos y agradar a los demás

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

 

La mayor recompensa del trabajo no es lo que nos da, sino en lo que nos convierte.

                                             John Ruskin

Cuando pensamos en el amor, solemos imaginar fuertes emociones, relaciones pasionales o palabras bonitas. Sin embargo, el sentimiento amoroso no solo se siente, también se descubre y se expresa mediante lo que hacemos en nuestro beneficio o como servicio gustoso para los demás.

Hay una conexión ancestral profunda entre aprender un oficio o un arte, y desarrollar la capacidad de amar. Ambos aprendizajes requieren atención, disciplina, creatividad, cuidado, conexión y apertura hacia la gente alrededor.

Durante la pubertad, cultivar talentos y habilidades manuales es mucho más que adquirir un modo de vida a largo plazo o un hobby interesante. Esta es una edad para descubrir que las manos son capaces de algo más que sostener un teléfono; también pueden crear, cuidar, construir, sembrar, reparar o servir de manera altruista.

Cada oficio y cada expresión artística educan el corazón y dan sentido a los valores de los que nos hablan con tanta insistencia en casa, el colegio o los medios. Cuando desarrollas dones fortaleces tu autoestima, y cuando pones esa capacidad en función de otras personas descubres el verdadero sentido del amor y la pasión.

Esperar mientras una planta crece, enseña paciencia. Recomenzar una pieza de madera, si no sale como esperaba aporta perseverancia. Escuchar cuando otros tocan música, amplía tu sensibilidad. Preparar una comida pensando en quienes la compartirán, desarrolla compromiso y generosidad. Incluso, reparar un objeto de uso común muestra que todo (y todos) merece una segunda oportunidad.

 Este tipo de enseñanza no busca solo saberes prácticos. La educación afectiva en edades tempranas debe ir más allá de hablar sobre sexo o tipos de noviazgos para ofrecer experiencias donde se puedan ejercer los sentimientos en un entorno protegido y ameno.

Cada proyecto manual terminado, cada obra de tus manos que regalas y cada servicio realizado se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre el valor propio, y, al tener claro lo que ofreces con amor, también aprendes lo que puedes y debes esperar de los demás.

En Cuba hay experiencias muy favorables en casi todas las provincias, tanto en círculos de interés del sector educacional como en talleres organizados por instituciones y emprendimientos de vocación sociocultural. Desde esta página te invitamos a revisar esas ofertas a tu alcance y evaluarlas en familia como una generosa inversión para el futuro, también en el plano amoroso.

Si no encuentras nada de tu gusto, puedes organizar algo sencillo en la comunidad con tus coetáneos, apoyándote en adultos entusiastas que se animen a compartir saberes y mañas en sus respectivos oficios.

Este tipo de aventuras ayuda a emplear el tiempo libre de forma creativa y segura, y, a la par, saca a relieve aptitudes e intereses personales de los que tal vez no eran conscientes en casa, e, igualmente, desarrollas la sensibilidad estética, emocional y social de todos sus participantes.

No se trata de lograr experticia en una única rama, sino de experimentar diferentes oficios y artes, sin limitación de edad o género, con el propósito de descubrir nuevas formas de expresar el amor y regalar tiempo y dedicación efectiva.

En realidad, no hacen falta muchos recursos para diseñar un pequeño proyecto creativo de pocas horas a la semana, y es muy posible que los actores económicos del barrio apoyen con entusiasmo esta idea, porque les da buena imagen y ventajas tributarias y porque es una manera eficaz de mantener un ambiente sano y feliz en la comunidad, incluso para sus propios hijos.

Lo que no debe faltar en cada jornada creativa es la intención de percibir qué pasa cuando ponemos cariño y perseverancia en lo que aprendemos. Por eso, te invitamos a reflexionar: ¿Qué podemos hacer con nuestras manos para hacer más feliz la vida de alguien? ¿En qué cambia cocinar, coser o pintar una pared cuando sabes a quién beneficias? ¿Qué tal se siente tu mente y tu cuerpo cuando destinas energía a crear?

El fin de esta enseñanza no es alcanzar un nivel profesional inmediato, sino vivir experiencias significativas, acumular recuerdos de los que puedas sentir orgullo y conectar a nivel emocional con otras personas mediante la cooperación, la admiración y el goce creativo.

En resumen, el amor es una capacidad que se educa, y todo lo que ayude a afinar nuestros sentidos nos hace de algún modo mejores amantes potenciales, con más responsabilidad y respeto por lo bello que nos rodea.

Además, mientras más temprano entrenes tus talentos, más capacidad tendrás de apreciar sanamente los dones ajenos para evitar la envidia o el aburrimiento, que alimentan el vacío existencial y falta de amor propio, ingredientes dañinos a la hora de ganarte el cariño de otras personas.

Así, el aprendizaje deja de ser solo intelectual y se vuelve vivencial, como en las antiguas civilizaciones, que exigían a sus púberes dominar un arte y elaborar su propio ajuar de vida antes de acariciar un cuerpo con fines eróticos.

Todos llegamos al mundo con las manos vacías. Poco a poco, aprendemos a hacer cosas con ellas, para nuestro beneficio y para coexistir en sociedad. Pero, esa ventaja de nuestra especie humana solo alcanza su mayor potencial cuando aquello que crean nace del amor. El verdadero talento no es hacer cosas extraordinarias; sino hacer de lo ordinario una muestra extraordinaria del amor.

¿Qué aprendo cuando empleo mis manos?

Aquí te compartimos las ventajas de algunos oficios y artes fáciles de practicar en casa, mejor aún si destinas el resultado a mimar a otras personas que te son entrañables.

  • Jardinería: Esperanza y paciencia.
  • Carpintería: Precisión y responsabilidad.
  • Cocina: Hospitalidad y generosidad.
  • Música: Escucha atenta y armonía.
  • Teatro: Empatía y comprensión.
  • Costura y tejido: Cuidado y potenciar lo natural.
  • Cerámica: Ternura ante la fragilidad.
  • Pintura: Contemplación y apreciar lo bello.
  • Fotografía: Mirar con respeto.
  • Escritura: Ir hacia dentro y expresión fluida.
  • Danza: Expresión corporal y respeto de límites.

Cualquiera de ellas (u otras) que elijas entrenar, pregúntate al ejecutarlas: ¿Qué aprendieron hoy mis manos? ¿Qué ganó mi corazón? ¿A quién podría servir con esto?

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