Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

¡Vaya, tu empleo en la CIA aquí!

Autor:

Juana Carrasco Martín

Como decimos en buen cubano, los internautas de la insumisa Cuba le están dando tremendo «chucho» al Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en las redes sociales, con su más reciente acción para presionarnos: instó a los cubanos a colaborar con la CIA «para generar un cambio positivo», es decir soliviantar a un pueblo con memoria histórica del daño y los crímenes que la Agencia Central de Inteligencia ha organizado y perpetrado contra Cuba durante décadas.

Ahora, cuando la administración Tump aprieta al máximo el bloqueo y mantiene un cerco petrolero como recurso —«tiro de gracia» en esa guerra económica, y hasta amenazan con una intervención militar—, hacen un nuevo intento de forzar el fin del «comunismo», y apuestan por un viejo protagonista —con más de una derrota, por cierto—, de las agresiones más perversas.

El señor Rubio ofreció trabajo de mercenarismo cuando concluía la pasada semana y escribió en X unas cuantas mentiras, rayadas de tanto usarlas, en este aviso: «Para aquellos que buscan generar un cambio positivo en Cuba: ha llegado el momento», y les dio una posibilidad de empleo: «aprovechar esta oportunidad para lograr el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA».

Luego, la CIA también acudió a X y, video mediante, dio las instrucciones para que aquellos que tengan información de interés se lleguen personalmente a la Embajada de Estados Unidos «siempre que puedan desplazarse hacia allí de forma segura», y si contactan a la agencia de subversión y espionaje, les indicó que accedan desde una red segura, «como una VPN, con un navegador privado y una cuenta de correo desechable no asociada a ningún dato personal», publicaban algunos medios internacionales.

Parece que hay desespero en Washington y en Miami, porque acudir a la agencia es como echar un irritante en heridas abiertas desde el 23 de diciembre de 1958, cuando Allen  Dulles, jefe de la CIA, le dijo al presidente Dwight D. Eisenhower: «Debemos impedir la victoria de Castro», y unos días después del triunfo de la Revolución ya había ordenado operaciones secretas, que a lo largo de décadas fueron continuadas por cada uno de los presidentes que administró la Casa Blanca y han dejado casi 3 000 cubanos muertos en sabotajes, atentados, agresiones de todo tipo, una invasión mercenaria y plagas y epidemias en plantas, animales y personas…

La CIA organizó, financió, programó, perpetró desde el bandidismo contrarrevolucionario en las montañas de Cuba, hasta la formación de organizaciones terroristas, pasando por la derrotada invasión por Playa Girón, el entrenamiento de terroristas, más de 600 atentados contra Fidel, sabotajes a la economía, secuestros de pescadores, desvío de aviones, ametrallamiento de pueblos costeros, la explosión de la aeronave comercial de Cubana frente a Barbados, bombas en tiendas, teatros, escuelas y hoteles.

No olvidamos ni la enfermedad que mató a miles de aves de corral, ni la fiebre porcina, ni la roya de la caña, el moho azul del tabaco, la broca del café, ni las plagas en el plátano, el cítrico, la papa y el arroz. Tampoco cerramos la memoria la conjuntivitis hemorrágica y menos aún el dengue hemorrágico, cuando enfermamos 344 000 cubanos y se nos murieron 101 niños.

Apenas citamos algunos de los hechos de violencia asociados a la CIA y sus agentes terroristas, los cuales en buena parte están pendientes de la justicia, pero no lograron su siniestro e infernal propósito de hundir a la Revolución y a Cuba, y ahora el señor Rubio los llama de nuevo a crear una red clandestina interna para ser brazo ejecutor al servicio de Estados Unidos.

Mírese al espejo y, casi de seguro, como en estas décadas de enfrentamientos, a pesar de los terribles daños humanos y materiales causados, verá reflejada la derrota…

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