Si yo no fuera cubano no habría aplaudido a Fidel cada vez que les sonaba el carapacho a los personajes del Norte, ni me hubiera estrenado nunca una guayabera.
Si yo no fuera cubano no habría aplaudido a Fidel cada vez que les sonaba el carapacho a los personajes del Norte, ni me hubiera estrenado nunca una guayabera.