Una estación de drones en una edificación cerca de la Casa Blanca. Autor: AP Publicado: 23/09/2026 | 02:02 pm
WASHINGTON, septiembre 23.— La visión del presidente Donald Trump —impulsada por inteligencia artificial— de una base para drones que pretende instalar sobre el nuevo salón de baile de la Casa Blanca incluye vehículos aéreos no tripulados armados con misiles y tropas equipadas con armas de fuego, supuestamente para proteger el complejo de 18 acres y la capital de la nación.
A poca distancia, una base para drones operada por el Servicio Secreto de EE. UU. —y no por el ejército— ya funciona discretamente. Equipados con cámaras y sensores para detectar posibles amenazas desde una perspectiva aérea, los pequeños vehículos aéreos no tripulados (UAV) permanecen en alerta dentro de cuatro cajas grises resistentes a la intemperie hasta que se despliegan por orden de los agentes, informó la agencia noticiosa AP.
El Servicio Secreto utiliza un modelo conocido como «dron como primer interviniente», desplegando drones rápidos y desarmados desde estaciones exteriores para que actúen como cámaras voladoras. Este modelo ha sido adoptado por cientos de cuerpos policiales en todo Estados Unidos, a menudo apoyados por software de inteligencia artificial que ayuda a esquivar obstáculos o rastrear objetivos, agrega.
La existencia de estos drones de vigilancia, en un edificio del Departamento del Tesoro adyacente al complejo de la Casa Blanca, no se había dado a conocer anteriormente y podría socavar los argumentos legales de Trump de que la construcción del salón de baile es necesaria «para proteger la Casa Blanca y la región circundante de ataques aéreos».
La necesidad de esta base para drones fue el fundamento de la defensa de seguridad nacional de Trump para el proyecto de construcción del salón de baile; una justificación que también ahora cita también para la construcción de un arco de triunfo monumental frente a las puertas del Cementerio Nacional de Arlington.
Hasta ahora, la instalación es notablemente menos imponente que la visión descrita por Trump —con sus filas de drones de ataque futuristas, aparentemente inspirados en los utilizados en operaciones militares estadounidenses—, una idea que los expertos en drones califican de descabellada.
«Para ser sincero, si un dron estuviera tan cerca de la Casa Blanca como para requerir una intervención de intercepción, es que ya ha llegado demasiado lejos», afirmó Matt Sloane, cofundador de SkyfireAI, empresa que desarrolla software para drones utilizados por organismos de seguridad pública. Sería más realista que la Casa Blanca construyera algo similar a lo que el Servicio Secreto utiliza justo al lado, señaló Sloane, quien añadió: «El dron despega, realiza algún tipo de barrido perimetral o similar y luego regresa a su caja».
La Casa Blanca no hizo comentarios para este reportaje de APM y el Servicio Secreto declinó pronunciarse sobre los detalles específicos de sus operaciones con drones, pero señaló que las nuevas plataformas de despegue y aterrizaje son independientes de la base para drones que Trump planea instalar en el salón de baile.
Los detalles sobre la base para drones de Trump en el salón de baile siguen sin estar claros. La seguridad del Presidente y del complejo de la Casa Blanca es, por lo general, responsabilidad del Servicio Secreto, que colabora estrechamente con la Oficina Militar de la Casa Blanca y otras unidades militares cuando es necesario.
Trump ha afirmado que la instalación para drones surgió a petición de mandos militares estadounidenses. En declaraciones a la prensa realizadas en mayo, explicó que los planos del edificio se ampliaron para atender dicha solicitud: «Querían mayor capacidad para drones», dijo.
Aunque en redes sociales, presumió de que la instalación podría llegar a ser la «más sofisticada» del mundo, no está claro qué pretende construir Trump exactamente ni hasta qué punto el proyecto superará lo que ya se ha instalado.
Más allá de las imágenes generadas por inteligencia artificial que Trump presentó en su recurso ante la Corte Suprema de EE. UU. para levantar el bloqueo judicial a la obra del multimillonario salón de baile, la Casa Blanca no ha revelado qué tipo de drones se utilizarán ni con qué fin táctico.
El Servicio Secreto emplea drones de vigilancia más pequeños, cuyo tamaño es una fracción del de los drones de ataque que aparecían en las imágenes generadas por IA de Trump.
La Fuerza Aérea de EE. UU. adquirió drones similares a la empresa Skydio en abril para custodiar bases en Oriente Medio. Dicha compañía también suministró drones para ayudar a proteger los partidos de la Copa del Mundo de este año.
El Servicio Secreto lleva años desarrollando sus programas de drones y sistemas antidrones. Sin embargo, los trabajos se han acelerado tras el intento de asesinato de Trump en 2024 durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania; en aquella ocasión, la agencia no actuó contra el dron que el atacante utilizó para reconocer el terreno ni desplegó uno propio para vigilar el evento desde el aire, recordó AP.
En las semanas posteriores, el uso de drones de vigilancia —tanto anclados como de vuelo libre— se convirtió en algo habitual en los mítines de campaña y en los grandes eventos celebrados en el complejo de la Casa Blanca.
La visión de Trump sobre una base para drones enfrentaría obstáculos logísticos y ha hecho de la creación de una presencia más sólida de drones una prioridad en torno a la Casa Blanca, en respuesta al aumento de la violencia política y a la evolución de la guerra con drones
Durante el primer mandato de Trump, las conversaciones sobre drones solían centrarse en su uso en lugares como Irak y Siria, señaló Javed Ali, quien formó parte del Consejo de Seguridad Nacional en aquella época y ahora imparte clases sobre seguridad nacional en la Universidad de Michigan. Desde entonces, el asunto ha pasado a ser una cuestión de seguridad interna, añadió.
No obstante, instalar una base de operaciones para drones con gran actividad en la azotea de la Casa Blanca plantearía importantes obstáculos logísticos, comentó. «Surgen numerosas interrogantes: ¿quién se encargaría de supervisarla? ¿Cómo se evitarían conflictos con el espacio aéreo comercial?», planteó.
Las complejidades de la supervisión federal quedaron patentes este año cuando el ejército estadounidense utilizó un láser para derribar un dron cerca de El Paso (Texas), solo para descubrir que pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. El incidente llevó a la FAA a cerrar brevemente el espacio aéreo de la zona.
Una base de drones en la Casa Blanca tendría que operar en el congestionado y complejo espacio aéreo de Washington, situado cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan y de rutas de vuelo compartidas por otras aeronaves militares.
Los detractores afirman que la Casa Blanca se está convirtiendo en una fortaleza. Trump comenzó a hablar de la base para drones en mayo, semanas después de que un juez federal paralizara la construcción del salón de baile, pero permitiera continuar con las obras de los sistemas de seguridad. Más tarde, Trump se refirió al salón de baile como un «complejo militar», utilizando esa función de seguridad como justificación legal.
En agosto, el Tribunal Supremo autorizó a Trump a proseguir con la construcción mientras avanza el litigio legal. Sus detractores sostienen que el Presidente está yendo demasiado lejos al reforzar la seguridad de la Casa Blanca, transformándola en algo más parecido a una fortaleza.
