El segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU se desarrollará hasta el 28 del presente mes. Autor: Getty Images Publicado: 22/09/2026 | 05:13 pm
Naciones Unidas, septiembre 22.— En un mundo cada vez más convulso, la 81 Asamblea General de la ONU abrió sus puertas al segmento de alto nivel, que se extenderá del 22 al 28 de este mes, donde en su sesión inaugural hablaron como es tradición el presidente de la Asamblea General de la ONU, cargo que ocupa este año Khalilur Rahman, el secretario general de la organización António Guterres, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva y como país anfitrión el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La delegación de Cuba abandonó este martes el plenario de la Asamblea General de la ONU ante las calumnias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el país caribeño durante su discurso.
Trump, quien sobrepasó el tiempo de 15 minutos destinado a los oradores en el podio en la jornada inaugural del Segmento de Alto Nivel del 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dedicó buena parte de su intervención a resaltar los presuntos logros de su administración y hablar del poderío de militar de Estados Unidos.
Su intervención vino precedida el lunes por la entrevista que diera su embajador ante la ONU, Mike Waltz,a Fox News donde presentó la visión que la Administración de Trump, tiene sobre la ONU: «Se conoce comúnmente como UNGA [United Nations General Assembly o Asamblea General de las Naciones Unidas, en español], pero la hemos renombrado como MUNGA ['Make United Nations Great Again', 'Hagamos las Naciones Unidas grandes otra vez',]», y mostró una gorra azul con esa inscripción bordada al estilo de las que se usaban durante la campaña de Trump. Y dio el puntillazo: «El Presidente está haciendo con la ONU lo que hizo con la OTAN: dar un giro a estas instituciones para que trabajen para nosotros».
El discurso de Trump, minutos después del llamado del secretario general de la ONU, António Guterres, de ejercer el poder en el mundo por el derecho, la paz, y no por la fuerza, y el de Rahman, quien instó a recuperar la confianza en ese organismo multilateral y a realizar las reformas necesarias para hacer frente a los desafíos actuales, fue categórico en su percepción del mundo, recalcó que no dudará en utilizar la fuerza si Estados Unidos percibe una amenaza.
Al hablar del hemisferio occidental y del mapa que ha cambiado, Trump recurrió al repetido argumento de que «Cuba es un Estado absolutamente fallido», un eventual pretexto para una agresión militar al país distante unas 90 millas de Estados Unidos.
Según Trump Cuba «está fracasando como nunca antes y acabará cayendo», a lo que en una publicación inmediata en la red social X respondió el canciller Bruno Rodríguez Parrilla: «El gobierno de EE. UU. resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano», señaló PL.
Advirtió que «ninguna de las falsedades del Presidente de EE. UU en ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho».
«Cuba no es una amenaza para EEUU ni para ningún país», reiteró Rodríguez Parrilla, quien subrayó que «el bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz».
En la propia plataforma de Internet, el canciller cubano agradeció la intervención del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva -primer orador del Debate General- «por denunciar el castigo colectivo al que está siendo sometido el pueblo de Cuba, mediante un bloqueo económico y energético ilegal del gobierno de EEUU».
Trump, también afirmó este martes que la «operación militar masiva» del pasado enero en contra de Venezuela abrió el camino para que su país firmara «el mayor acuerdo petrolero de la historia» con la nación suramericana. «El vencedor se lo lleva todo», dijo.
En cuanto a su guerra contra Irán aseguró con igual sarta de falsedades y amenazas: «Tengo que tomar una gran decisión. ¿Se hará un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho más grande de lo que jamás fue antes, quizá uno de los más grandes de Oriente Medio o incluso del mundo? ¿O aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles nunca la oportunidad de volver a matar y a destruir personas y países, y los llevo al infierno sin ninguna posibilidad de supervivencia y sin ninguna esperanza de grandeza futura ni de generaciones futuras?».
Lula defiende la soberanía
Lula expresó como primer orador de los países en el podio que «en Cuba, el mundo observa con horror cómo se impone un castigo colectivo a 10 millones de personas mediante un embargo ilegal».
Y añadió que «no delegaremos en terceros defender nuestras fronteras y garantizar a nuestra población el derecho a vivir sin miedo. No necesitamos portaaviones que vigilen nuestras aguas. Necesitamos cooperación para frenar el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen organizado».
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió la soberanía de Brasil de cara a las elecciones generales del 4 de octubre, advirtiendo que no permitirá injerencias extranjeras en los comicios.
Lula señaló que millones de brasileños acudirán a las urnas para elegir presidente, gobernadores y representantes del Poder Legislativo, pero también para decidir, según sus palabras, entre la democracia y el negacionismo.
El mandatario aseguró que los comicios serán competitivos y transparentes y que cada candidato gozará de máxima libertad de expresión, aunque afirmó que algunos utilizan esa libertad para alinearse con intereses extranjeros en contra del país.
También alertó sobre las redes de desinformación que buscan mermar la confianza en el proceso electoral, pero destacó la existencia de un sistema electoral moderno y sólido, bajo la vigilancia de una ciudadanía plural y una prensa libre.
Lula, quien el 4 de octubre buscará un cuarto mandato, sostuvo que los enemigos de la democracia, nacionales o extranjeros, no podrán socavar la voluntad popular. «La democracia brasileña pertenece a los brasileños y brasileñas».
En el mismo discurso, abordó la criminalidad organizada y aseguró que Brasil está preparado para enfrentar a los grupos que aterrorizan a las comunidades, afectan a trabajadores y familias y provocan la muerte de agentes policiales.
Rechazó externalizar la responsabilidad de defender las fronteras y garantizar a la población el derecho a vivir sin miedo. «No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas», sostuvo, al reclamar cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen.
En ese contexto, mencionó una propuesta entregada personalmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen.
Afirmó que en 2025 Brasil realizó la mayor operación contra el crimen organizado de su historia y alcanzó récords en incautaciones de drogas, activos y recursos ilícitos, incluidos bienes vinculados con los principales niveles de las estructuras criminales.
También se refirió a la legislación recientemente aprobada contra las facciones criminales, que, según explicó, establece penas más graves que las previstas para el terrorismo.
«Nadie está por encima de la ley», afirmó Lula al defender que la lucha contra la corrupción continuará independientemente de quién resulte afectado.
Ese pronunciamiento tiene lugar después de que Estados Unidos designara este año a dos organizaciones criminales brasileñas como terroristas, medida rechazada por el Gobierno del gigante sudamericano, que advirtió sobre sus posibles efectos para la soberanía nacional y para abrir espacio a acciones extraterritoriales.
