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Contrastes en el escenario espacial: guerra o paz

Estados Unidos acaba de reconocer que tiene armas espaciales en órbita, y con ello abre otra peligrosa Caja de Pandora que puede llevar a la carrera militar desde un escenario que debiera ser una zona de permanente paz

 

Autor:

Juana Carrasco Martín

 

Las noticias coinciden en el escenario, pero son contradictorias en su contenido y muestran la diferencia de los propósitos y objetivos. Mientras el secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, revela que cuentan con armas espaciales «en órbita», China ratificó su compromiso con el uso pacífico del espacio ultraterrestre y con la mejora de la gobernanza mundial en esta esfera.

No hay que ser expertos en la materia para concluir que la información pública reconocida por Meink —durante una conferencia de la Air & Space Forces Association (AFA), que se llevó a cabo esa semana en National Harbor, Maryland, sobre Aire, Espacio y Ciberespacio—, puede llevar a una carrera armamentista en la órbita terrestre y más allá.

La AFA, que se autoproclama como una asociación independiente y sin fines de lucro, está dedicada a abogar por la inversión y el apoyo a la Fuerza Aérea y a la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, y en esta ocasión, como en anteriores, reunió a mandos militares, organizaciones de defensa, representantes de la industria y proveedores de tecnología para examinar las prioridades actuales de Estados Unidos en los ámbitos de las operaciones aéreas, espaciales y cibernéticas con el tema «Promover la supremacía aérea y espacial: un llamado urgente a construir y sostener las fuerzas», y todo está dicho en ello.

«Hoy seguimos garantizando que estamos preparados para afrontar los desafíos de las amenazas en evolución, dondequiera que existan», dijo Meink durante su discurso del lunes por la mañana, y abrió la puerta a la guerra cuando agregó: «Por eso, Estados Unidos cuenta ahora con armas de control espacial en órbita, capaces de defender a la fuerza conjunta frente a adversarios hostiles».

Hasta ahora, ningún funcionario del Pentágono, mando militar o desde la Casa Blanca habían admitido tener arsenal en órbita del espacio terrestre, y los comentarios no se hicieron esperar, entre ellos el de Victoria Samson, directora de seguridad y estabilidad espacial de la Secure World Foundation, quien fue categórica: «Bueno, eso es algo enorme, porque no creo que ningún funcionario del gobierno de EE. UU. haya dicho eso antes». «Ahora, EE. UU. también tendrá que aceptar que China y Rusia hagan o digan lo mismo. No creo que esto vaya a redundar en beneficio de la seguridad nacional de EE. UU.».

No hubo detalles por parte de Meink, ni del Departamento de la Fuerza Aérea sobre el tipo de armamento orbital anunciado, pero se levanta el velo al respecto, y medios especializados han dicho que, en teoría, las opciones de armas incluyen sistemas cinéticos y no cinéticos, aunque hacen la salvedad de que cualquier arma de destrucción masiva estaría expresamente prohibida por el Tratado del Espacio Ultraterrestre, firmado en 1967, el cual prohíbe la colocación en órbita de armas de destrucción masiva, pero dado los avances tecnológicos, algunos expertos consideran que hay un vacío regulatorio porque el artículo 4 de ese tratado solo prohíbe las armas de destrucción masiva y las armas nucleares en órbita.

Una aclaración necesaria: El bombardeo cinético es el acto de atacar desde el espacio una parte de la superficie planetaria con un proyectil no explosivo donde la fuerza destructiva proviene de la energía cinética liberada durante el impacto del proyectil, por tanto, los ataques cinéticos implican el uso de fuerza física o provocan efectos físicos como explosiones, daños a equipos o interrupciones en la infraestructura. Los medios no cinéticos pueden incluir láseres destinados a cegar satélites o incluso interferencias electromagnéticas o cibernéticas contra sus enlaces de datos.

Según algunas fuentes, Estados Unidos ha participado en los esfuerzos para promover un comportamiento responsable en órbita, incluyendo la prohibición de pruebas antisatélite destructivas, impulsada durante la administración Biden, pero parece que esto quedará como letra muerta, pues bien se conoce que la actual administración estadounidense es proclive a hacer caso omiso de acuerdos, tratados, convenciones y cualquier medida de contención internacional.

En el evento de AFA realizado en Gaylord National Resorte and Conference Center de National Harbor hubo, por supuesto, zona de exposición de la parafernalia bélica, desde aviones de combate no tripulados hasta modelos de satélites a escala. Y esto nos hace recordar que las armas cinéticas no son pura teoría, pues en los años 50 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tenía en sus estudios clasificados el Proyecto Thor, sistema de armas ideado para disparar proyectiles cinéticos desde la órbita terrestre para dañar objetivos en el suelo.

Como remate de lo acontecido en National Harbor, en un comunicado, un portavoz de la Fuerza Espacial estadounidense, para que no hubiera dudas, indicó: «Estados Unidos dispone de armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios». El texto agregó: «El control espacial engloba las áreas de misión necesarias para disputar y controlar el dominio espacial, empleando medios cinéticos y no cinéticos para afectar las capacidades de un adversario», y subrayó. «Estas capacidades pueden emplearse con fines ofensivos y defensivos».

La antípoda aboga por la paz

Sin embargo, ese mismo día del discurso del secretario Meink, coincidencia solo en fecha, lunes 14 de septiembre, China subrayó su apoyo al multilateralismo y uso pacífico del espacio, a propósito de una donación que realizó a la ONU de muestras de suelo de la cara oculta de la Luna, obtenidas por la misión Chang’e-6, de 2024, la nave que realizó la primera recolección de muestras de la cara oculta de la Luna y las trasladó a la Tierra, un hito de la exploración del satélite natural de nuestro planeta.

La ceremonia de entrega tuvo lugar en la sede de la ONU en Viena, y en ella participaron la Administración Nacional del Espacio de China, la delegación permanente ante la ONU y otras organizaciones internacionales, y se ratificó por China que espera trabajar con todos los países para preservar el derecho internacional basado en el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre y respetar el principio fundamental de explorar y utilizar el espacio con fines pacíficos.

China se opone a la militarización y al uso bélico y llama a promover una mayor aplicación de los avances científicos y tecnológicos del sector espacial en beneficio de toda la humanidad, por lo que el anuncio estadounidense en National Harbor, ha tenido una respuesta que le insta a detener su expansión militar y la preparación bélica en el espacio ultraterreste.

Por supuesto, en cuanto el alto jefe del Departamento de Guerra hizo el anuncio de lo que es, definitivamente, un secreto a voces, que ya ha militarizado el espacio, levantó las alarmas en otros poderosos en el ámbito estelar.

El martes China estaba advirtiendo lo peligroso de transformar el espacio en un «campo de batalla», en una declaración del portavoz de la Cancillería, Guo Jiakun; y también Rusia se unió a ese reclamo de que debe permanecer «libre de cualquier arma», cuando el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo: «Contamos con un amplio consenso internacional para seguir trabajando en pro de la completa desmilitarización del espacio».

Estados Unidos está abriendo, una vez más, una Caja de Pandora… Y está bien citar la que se dice es una de las frases más famosas de Albert Einstein: «Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo».

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