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Un gigante en vías de renacer

El Johan Cruijff Arena, herida por tres temporadas de sequía y una plantilla que se desmoronaba como un castillo de naipes, ha sido testigo de la reconstrucción más ambiciosa de su historia reciente

Autor:

Ruben Darío García Caballero

Hay ciudades que respiran fútbol como otras respiran arte. Ámsterdam es una de ellas. Y en el corazón de la capital neerlandesa, el Johan Cruijff Arena ha sido durante décadas el templo donde el fútbol total se convirtió en religión. Pero los últimos tiempos habían sido años de sequía, de vacas flacas, de una plantilla que se desmoronaba como un castillo de naipes bajo el peso de las malas decisiones. La temporada 2025/26 fue para el Ajax una de esas que se borran de la memoria con la misma urgencia con la que se apaga un incendio. Tres entrenadores distintos en una sola campaña, un título de liga que se escapó por los pelos con Francesco Farioli y un sufrido billete a la Conference League que supo más a fracaso que a victoria. El gigante dormía. Pero los gigantes, cuando despiertan, tiemblan hasta los cimientos.

El despertar llegó en forma de nueve nombres. Nueve fichajes que no son simples incorporaciones, sino una declaración de intenciones. Jordi Cruijff, el director deportivo que lleva la sangre del fútbol total en las venas, intervino con la firmeza de un cirujano. Se hizo una gran criba en la plantilla, se liberaron los salarios de los grandes perceptores como Wout Weghorst, que percibía 4,75 millones de euros anuales, y se apostó por un cambio de filosofía: adiós a la juventud inexperta, bienvenida la experiencia que marca diferencias de inmediato.

El primero en llegar, como un heraldo que anuncia la primavera, fue Marcos Leonardo. El delantero brasileño de 23 años, que había marcado 48 goles en 82 partidos con el Al-Hilal saudí, aterrizó en Ámsterdam por una cifra cercana a los 20 millones de euros. Cinco años de contrato, hasta 2031, y una misión clara: meter goles. «Soy un finalizador nato», declaró el brasileño en su presentación. Y la afición, que llevaba años sin un killer en el área, empezó a soñar.

Pero el Ajax no se detuvo. Caio Henrique, otro brasileño, llegó desde el Mónaco por 10,5 millones para dar profundidad y calidad a la banda izquierda. Viktor Tsygankov, el extremo ucraniano que brilló en el Girona, aterrizó por apenas 4 millones, un fichaje que olía a oportunidad de mercado. Y entonces, como un vendaval de experiencia, llegaron los agentes libres. Julian Brandt, internacional alemán de 30 años que había militado en el Borussia Dortmund, firmó un contrato de tres temporadas. Sofyan Amrabat, marroquí que había sido pieza clave en el Mundial de Catar, se incorporó para ser el relevo natural de Jordan Henderson. Daley Blind, veterano de 36 años que regresaba a casa tras su paso por el Girona, aportaría la sabiduría de quien ha vestido la camiseta del Ajax en los momentos más gloriosos. Y Jofre Torrents, el joven español formado en la cantera del Barcelona, llegó para crecer a la sombra de los grandes.

Dos cesiones completaron el puzle: Tolu Arokodare, el delantero nigeriano del Wolverhampton, y Marc-André ter Stegen. El portero alemán de 34 años, capitán del Barcelona, llegó cedido por una temporada para recuperar el nivel que le había convertido en uno de los mejores del mundo. «Marc y yo nos conocemos bien y estoy deseando volver a trabajar con él», confesó Jordi Cruijff al anunciar el fichaje. Y es que, en el Ajax, los nombres propios no son solo nombres. Son símbolos. Son la memoria de un pasado glorioso que se niega a morir.

El encargado de orquestar esta sinfonía de nombres es Míchel Sánchez, aquel técnico español que llevó al Girona a jugar en la UEFA Champions League y afronta una tarea hercúlea: devolver al Ajax a la pelea por el título. Su primer examen no fue fácil: una derrota en el debut de la pretemporada ante el Panathinaikos (1-3) que dejó más dudas que certezas. Pero el fútbol, como la vida, no se juzga por los primeros compases, sino por la música que se toca cuando el partido de verdad comienza. Y el Ajax, con su plantilla renovada, con sus nueve fichajes y con una afición que vuelve a creer, se prepara para escribir un nuevo capítulo en su historia.

El gigante ha abierto los ojos. Y en Ámsterdam, el viento del cambio ya sopla con la fuerza de un vendaval. El renacimiento ha comenzado.

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