El joven integrante de la Compañía de Teatro Musical Infantil Abrakadabra prepara Pueblo Escondido. Autor: Cortesía del entrevistado Publicado: 17/09/2026 | 03:31 pm
Carlos Manuel Casares Chavarri recuerda que su relación con el teatro comenzó mucho antes de que pudiera comprender qué significaba subir a un escenario.
Su hermano mayor formaba parte de la Compañía de Teatro Musical Infantil Abrakadabra y, durante una de sus presentaciones, una profesora lo llevó en brazos ante el público.
«Subí al escenario con apenas meses de nacido», cuenta. Lo que pudo haber sido una anécdota familiar terminó convirtiéndose en el inicio de una trayectoria que llega hasta hoy. «Diecinueve años más tarde, aún pertenezco a Abrakadabra y continúo subiendo a los escenarios con la misma emoción que aquella vez».
Durante ese tiempo, la compañía no solo le permitió formarse como actor. También le enseñó a relacionarse con personas diferentes, a asumir responsabilidades colectivas y a comprender que el trabajo artístico no depende únicamente del talento individual.
«La compañía me ha hecho crecer en todos los sentidos, como hombre de bien y como actor», afirma. Entre tantas experiencias acumuladas desde la niñez hasta la juventud, le resulta difícil escoger una sola.
Sin embargo, identifica un aprendizaje esencial: «Aprender a trabajar en equipo y hacer parte de tu familia a un grupo donde convives con características y personalidades diferentes» ha sido una de las experiencias más valiosas de su paso por Abrakadabra.
Una oportunidad para crear
El siguiente desafío en su trayectoria llega con la beca de creación El Reino de este Mundo, concedida por la Asociación Hermanos Saíz.
El reconocimiento le permitirá llevar a escena Pueblo escondido, un proyecto que también representa una oportunidad para asumir mayores responsabilidades dentro del proceso creativo.
«Es una oportunidad indiscutible que me permite dar a conocer mi trabajo artístico», explica. La selección de su propuesta, añade, lo compromete a ofrecer un resultado «a la altura de nuestra Asociación» y a aprovechar de la mejor manera posible el respaldo financiero recibido.
Para Carlos Manuel, el apoyo institucional resulta especialmente importante en una etapa en la que muchos jóvenes buscan abrirse camino en el arte. Considera que la AHS contribuye a que los creadores puedan desarrollarse y encontrar espacios para mostrar sus obras.
«No importa la rama del arte que se trabaje ni el lugar en que viva el joven creador», sostiene. Desde su perspectiva, la organización ha demostrado capacidad para descubrir nuevos talentos y brindarles oportunidades para que su trabajo sea respaldado y conocido.
El origen de Pueblo escondido
La puesta en escena surgió a partir de la relación del joven artista con un amigo, autor del texto. La lectura inicial fue suficiente para despertar su interés por uno de los personajes principales.
«Tan pronto escuché la lectura del texto sentí que me encantaría ser uno de los protagonistas», recuerda. Más adelante, al conocer la convocatoria de la beca, le propuso al autor presentar el proyecto. La respuesta favorable permitió que la idea comenzara a avanzar y que el estreno quedara previsto para octubre en Cienfuegos.
Aunque la obra parte de una historia particular, su universo escénico se conecta con elementos reconocibles de la identidad nacional.
«La puesta busca narrar una historia de pura cubanía», explica Carlos Manuel. El relato se desarrolla en un entorno campestre, rodeado por flora y fauna autóctonas, pero la naturaleza funciona también como marco para hablar de los vínculos humanos.
En ese paisaje, la belleza de los campos dialoga con la importancia de la familia. El creador no concibe esa relación como algo distante de la realidad: «Siempre existe una relación entre el arte y el entorno», sostiene, porque resulta casi imposible crear sin que medie algún estímulo proveniente de las experiencias vividas.
Por eso reconoce en Pueblo escondido una conexión con su propia comunidad y con otras donde existen familias afectadas por la separación. La obra, en ese sentido, no pretende limitarse a contar una historia situada en un lugar específico, sino acercarse a una experiencia que puede ser común para muchas personas.
Carlos Manuel Casares Chavarri. Foto: Cortesía del entrevistado
Una reflexión sobre la distancia
La separación de los seres queridos constituye uno de los ejes emocionales de la puesta. Carlos Manuel espera que el público no permanezca indiferente ante esa realidad y que la obra provoque una reflexión cuando terminen las escenas.
«Me gustaría que al acabar de ver la puesta el espectador quede pensando en el significado de alejarse de un ser querido, principalmente de la familia», expresa.
No se trata únicamente de mostrar una ausencia, sino de llevar al público a valorar aquello que muchas veces se reconoce con mayor claridad cuando deja de estar cerca.
El mensaje que desea transmitir es directo: «La familia es lo más importante». Desde esa certeza, Pueblo escondido se prepara para llegar al escenario cienfueguero como una propuesta de cubanía, identidad y afectos, pero también como el resultado de un proceso de crecimiento que comenzó mucho antes de que su protagonista pudiera pronunciar una sola palabra frente al público.
