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Transformaciones para conducir los destinos de la comida

La Empresa Provincial de Acopio en Sancti Spíritus implementa las nuevas disposiciones del país, a fin de saldar una deuda con el pueblo: acercarse a las demandas que suben a la mesa

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

A un lado de la carretera que une a los municipios de Cabaiguán y Fomento, espiga la finca Callajaca. Un verdadero paraíso tiene cuerpo en alrededor de 60 hectáreas, distribuidas entre tabaco tapado y cultivos varios. Su máximo responsable, Noel Torres Perdomo le ha encontrado las cosquillas al complejo proceso de hacer parir la tierra.

«En el caso del plátano, lo siembro escalonadamente. Por eso, tengo durante todo el año, en más o menos cantidad. Además, cosechamos yuca, malanga, boniato, calabaza y guayaba, muy importante para los niños, Hogares de ancianos y embarazadas».

Y es que este socio de la Cooperativa de Crédito y Servicios, (CCS), Jesús Menéndez, del municipio de Cabaiguán mantiene contrato con la Empresa de Acopio en Sancti Spíritus, la cual no solo comercializa los productos agrícolas, sino que tiene como prioridad el consumo social.

«Para nosotros los productores es importante vender porque es nuestro sustento, pero tenemos que asumir que es un deber aportar al segmento más vulnerable de la sociedad. De ahí que realizo, además, donaciones directas al Hogar para niñas, niños, adolescentes y jóvenes sin cuidado parental, de Cabaiguán e instituciones de salud.

«Desde mis inicios en la agricultura tengo buenas relaciones con Acopio porque es un mercado muy seguro. Siempre nos ponemos de acuerdo y cada vez que los llamo recogen la mercancía. Para ellos no hay excesos. Mientras más cantidad mejor».

Nuevos caminos

Aunque desde hace años, en Sancti Spíritus hay un secreto a voces: los niveles de producción agrícola no satisfacen la demanda de los espirituanos, la Empresa Provincial de Acopio en Sancti Spíritus aprovecha lo estipulado en las 176 Transformaciones económicas y sociales para cumplir con el recurrente llamado del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sobre perfeccionamiento del sistema de Acopio y al papel de la entidad en la recogida de la mayor cantidad de producciones posibles, para que sea el Estado quien las comercialice y puedan controlarse los precios. Intenta así despojarse de una etapa pasa de incumplimientos, incongruencias y fisuras en el no tan extenso, pero sí, en ocasiones tortuoso sendero, surco-mesa.

«Nuestra empresa comercializa productos en seis municipios espirituanos con excepción de La Sierpe y Yaguajay, así como enviamos para La Habana—explica Marilin Reyes Álvarez, al frente del colectivo en la provincia—. Tenemos un total de 18 productores que están contratados con la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco (ABT) Sancti Spíritus. Esa entidad le otorga insumos para las vegas, que también son usados en beneficio del resto de sus producciones. Acopiamos el producto en el campo y le pagamos a la entidad y ella al recurso humano».

Productores que están contratados con la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco (ABT) Sancti Spíritus mantienen vínculos con Acopio en la provincia. (Foto: Alien Fernández Martínez.

También sostienen contratos directos con productores independientes. Y entre las buenas nuevas es que han podido realizar pagos la mitad en efectivo y lo otro por transferencia. Una iniciativa que tuvo a Cabaiguán como municipio piloto y, poco a poco, intenta extenderse por el resto de los territorios espirituanos.

«Eso tiene muy estimulado a los campesinos —asegura Gracelio Carvajal Broche, jefe de colectivo laboral Nave de Cabaiguán y representante de Acopio en ese territorio—. De esa forma pueden pagar a los jornaleros. Casi ninguno tiene tarjeta».

Esa ausencia se suma a residir a significativas distancias de las entidades bancarias, los largos períodos de apagones que impide la realización de operaciones virtuales y el funcionamiento de los cajeros automáticos, el escaso respaldo de dinero físico, e, incluso, la no tenencia de teléfonos modernos. Por ello, la bancarización campo adentro resulta quimérica.

«Es una ventaja realmente de tener vínculos contractuales con Acopio porque obtener dinero físico es uno de los grandes problemas que presentamos hoy —insiste el experimentado campesino Noel Torres Perdomo—. Además, hablamos que hoy negociamos. Si yo como productor pongo el combustible me suben el pago del producto».

Ha sido una alternativa de la Empresa Provincial de Acopio en Sancti Spíritus ante la ausencia del preciado líquido.

La bancarización resulta un problema real para quienes laboran directamente en el campo. Foto: Alien Fernández Martínez.

«Somos un actor más económico de la comercialización en el país, independiente que estemos en esta central provincia—reconoce la máxima responsable de la entidad—. A partir de la ficha de costo entregada por el productor hacemos la nuestra. En todos los casos velamos porque el precio de lo que llevamos al mercado sea siempre por debajo al informal. Pero, sí pasa que cuando no ponemos el combustible sí debemos subir un poco más los precios, pero jamás llegan a ser desorbitantes».

De competencias en precio y calidad conocen bien quienes laboran en el Mercado agropecuario número 2, El Mamey, ubicado en el Consejo popular Kilo 12, de la urbe del Yayabo, conocido popularmente como el Carlos III, de Sancti Spíritus. En sus alrededores se consigue todo o casi todo.

«Abastecemos nuestra tarima por diferentes vías—aclara Emilio Crespo Vera, jefe de ese colectivo laboral—.Tenemos un camión, gracias al proyecto Fortalecimiento de Políticas para la Seguridad Alimentaria Sostenible en Cuba, (Posas) y el Alass, con financiamiento de la Unión Europea y vamos directo a los productores. Llenamos, además, por el colectivo laboral Nave del municipio y por la vía de los campesinos beneficiados por los proyectos. Pero, la principal es por autogestión y eso nos permite bajar los precios.

«Eso le ha dado confianza a la población. Vienen más aquí que al resto de los quioscos. Además, somos exigentes con la calidad. Cuando traemos productos, se llevan para el área de recepción, y, luego se expenden».

Otras de las indicaciones a nivel de país para el pago de lo que se acopie por la entidad que integra el sistema empresarial espirituano es mediante facturas.

«Esto les permite a los productores ir al banco o la caja bancaria más cercana y cobrar en efectivo. Gracias a todo ello, hoy podemos hablar que en Sancti Spíritus no tenemos dificultad con el acopio de productos agrícolas», acota Marilin Reyes Álvarez.

Mas, Emilio Crespo Veracon 16 años de experiencia laboral con la Empresa de Acopio en predios espirituanos mira con recelo hacia los surcos.

«Para que tengamos más comida se tiene que partir del campo. Se precisa hacer un poco más de conciencia, en el campesino para que entienda que su principal destino sea Acopio. No solo se beneficia el pueblo y nosotros, los trabajadores de la entidad, sino esa parte social que incluye círculos infantiles, escuelas, hogares de ancianos, embarazadas, hospitales. Es la Empresa Estatal Socialista con esa función. De perderla sería una derrota para nuestro proyecto social y político».

Constató este equipo reporteril que en la mañana de visita al Mercado agropecuario número 2, El Mamey, el plátano burro se vendía a 30 pesos la libra. Mientras a unos escasos metros en la populosa calle Céspedes, de la ciudad espirituana, un carretillero ambulante hacía su pregón a 70 pesos.

Beneficios

Más allá de la búsqueda de productos aun con las marcas de la tierra, Acopio en Sancti Spíritus aprovecha las flexibilidades de las nuevas Transformaciones económicas y sociales para la mejora de sus locales y colectivos laborales. El cambio de matriz energética ha sido centro en sus agendas.

«Contamos con kits solares y una bicimoto para ir directamente a los productores —describe Alexei González Ramón, jefe del colectivo laboral La carpa roja, al borde de la línea del ferrocarril, en Cabaiguán—. Además, de beneficiarnos con el servicio de la energía, de forma gratuita permitimos que vecinos y quien así lo solicite cargue equipos eléctricos. Y, por supuesto, como en el resto de los mercados subordinados a Acopio tenemos la opción del pago en línea por Enzona y Transfermóvil».

En las entidades, la energía solar se pone a servicio de la población. Foto: Alien Fernández Martínez.

No solo paneles solares, baterías y medios de transporte de carga eléctrica se han sumado a los colectivos sino modernos equipos de refrigeración. Verdaderos respiros para trabajar en un contexto laboral, donde ya se disfruta de un significativo aumento salarial.

«El promedio del colectivo Nave Cabaiguán en septiembre fue de 40 000 pesos —aclara Gracelio Carvajal Broche—. Es un número que estimula. Antes de no tener ganancias era alrededor de 3 312 pesos. El pasado mes vendimos39 000 000 pesos y en lo que va de octubre casi 12 000 000. Mientras más se venda, más se cobra. Por tanto, hay más incentivo para acopiar, somos más eficientes y tenemos menos gastos. Sin dudas, hay una mejor gestión y la gente anda estimulada y contenta».

El aumento salarial de los colectivos laborales ha incidido en el mayor número de acopio de productos agrícolas. Foto: Juventud Rebelde.

Distante unos cuantos kilómetros de Gracelio Carvajal Broche, en el mercado Nuevo tipo número 24, plantado en la popular Carretera del Jíbaro, en uno de los extremos de la villa yayabera, AnaBelquis Román Quiñones, jefa de ese colectivo laboral y con 22 años de experiencia en el sector, asegura que hoy las flexibilidades para comerciar han revitalizado a la Empresa.

«Hemos mejorado mucho. Antes no éramos colectivo laboral sino Unidad Empresarial de Base. Por tanto, hoy cobramos por lo que hagamos. Eso nos obliga a esforzarnos, a gestionar mucho mejor y eso claro incidirá en la mesa de los espirituanos. Este mes salimos muy bien con respecto a lo que cobramos. Ni en sueños nos había sucedido así. Ya en proyecto tenemos cómo hacer contratos con otras entidades del sistema empresarial y privado para ampliar las ofertas».

Por un futuro mejor

Para Héctor Díaz Galván, con olor a cascarón como jefe del colectivo laboral Nave y representante de Acopio en el municipio de Sancti Spíritus, pero con mucha experiencia en el ramo y con resultados concretos a su paso como líder en Cabaiguán, el gran reto es que no solo se expendan productos agropecuarios.

«El mercado no lo hacen dos productos como hoy tenemos mayormente con el plátano y la yuca. Precisamos ampliarnos y negociar con proveedores del sector no estatal que hoy están más abastecidos. Al obtener de primera mano los productos no tendremos que elevar significativamente los precios».

Los mercados pertenecientes a Acopio se han beneficiado con el cambio de matriz energética. (Foto: Alien Fernández Martínez)

Son proyecciones que buscarán vigorizar las finanzas y opciones de venta a las futuras mipymes estatales.

«Vamos a comenzar a trabajar en la transformación hacia ese tipo de actor económico en dos municipios clave: Sancti Spíritus y Cabaiguán. Pero, todo lo que se haga es consciente que los inmuebles, medios y actividad siguen siendo responsabilidad de la Empresa Estatal Socialista», opina la experimentada directiva Marilin Reyes Álvarez.

La experiencia de mantener ya contratos con el sector privado, sin dudas será un importante paso para el cambio de gestión.

«La Empresa cuenta con 55 mercados agropecuarios gestionados por cada uno de los colectivos laborales en los seis municipios espirituanos donde estamos presentes. En algunos, tenemos arrendado pequeños espacios como en el caso de La carpa roja, en Cabaiguán. Justamente, en ese territorio existen dos que sí son gestionados puramente por el sector privado, aunque les llevamos nuestros productos y los venden.

«En el caso de Sancti Spíritus, en el área de Chambelónestamos en trámite para esa actividad. Se le dan los toques finales al mejoramiento constructivo de otro de nuestros mercados, en la zona norte de la propia cabecera provincial, el cual contará dos locales arrendados por forma de gestión no estatal, con dos espacios arrendados para expender productos de mipyme y otro para cárnicos. Todo eso nos lo permiten las flexibilidades de las 176 Transformaciones económicas y sociales».

En La carpa roja, de Cabaiguán, actores económicos del sector no estatal tienen arrendada un área. (Foto: Alien Fernández Martínez)

Sin dudas, la Empresa Provincial de Acopio Sancti Spíritus y todas sus subordinaciones —uno de los tantos puntos por de donde se tira la compleja red comercial de productos agrícolas— precisa redoblar los controles a actividades no exentas de violaciones. Lograr revertir la realidad en esta tierra, donde no se roza ni tan siquiera la demanda de los platos espirituanos y acabar de frenar los precios estratosféricos como consecuencia de muchas ausencias, sobre todo, de calidad humana son urgencias de país.

«Precisamos hacer que se sienta el cambio en la forma de gestionar, comercializar y que no vaya directo a subir el precio de los productos. La victoria será cuando tengamos variedad en nuestros mercados agropecuarios», concluyó Reyes Álvarez.

 

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