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¡Que la campana de La Demajagua nos siga convocando! (+ Fotos)

Este histórico 10 de octubre, al cumplirse 158 años del comienzo de nuestras luchas por la independencia, tuvo lugar un sentido homenaje al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, y un encuentro entre la dirección del país y un grupo de estudiosos y apasionados por la historia, con la presencia del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Autor:

Alina Perera Robbio

¿Acaso lo sucedido el 10 de octubre de 1868 —cuando Carlos Manuel de Céspedes se alzó en La Demajagua y marcó así el inicio de las luchas por la independencia de Cuba— no llega hasta la voluntad de los cubanos de hoy? ¿Acaso no estamos conectados con aquel afán de los esclavos que dejaron de serlo, y con la hidalguía de patriotas robustos que eran capaces de doblarse para besar la tierra amada, pero incapaces de hacerlo ante una fuerza que les pedía sumisión?

Por eso fue tan especial, en la mañana de este sábado, estar al pie del monumento a Carlos Manuel de Céspedes en la Plaza de Armas de La Habana Vieja. Se estaban conmemorando, este 10 de octubre, los 158 años de aquel grito libertario que nos trajo hasta aquí y que abrió la era de una lucha que —como nos enseñó Fidel— es una sola, pues todavía, día tras día, seguimos batallando por una independencia que solo existirá si somos capaces de mantenerla.

Por todo eso emocionó tanto cantar las notas del Himno Nacional bajo una lluvia muy fina, en un acto que estuvo presidido por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; por los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado; y Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido; así como por otros dirigentes.

Una semblanza humanísima de Céspedes compartió ante todos el Doctor Michael González Sánchez —historiador y director de la Casa Eusebio Leal, de la Oficina del Historiador de La Habana—. Al decir que el Padre de la Patria fue un hombre dentro de una existencia, incluyó en tal definición todos los matices que caben en lo humano; y, al colocarlo en su época, con todas sus pasiones y principios —como el afán por la unidad—, pudo afirmar después, con total justeza, que el prócer vive en cada cubano que se esfuerza por su nación.

Al hablar del 10 de octubre de 1868, José Ramón Monteagudo Ruiz, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Agroalimentario afirmó que Céspedes «sembró la semilla de una Cuba sin cadenas», y que su ejemplo resuena como un llamado a la resistencia. Entre otras ideas, el dirigente partidista enunció que la Revolución Cubana se reafirma como una fuerza viva, fiel al legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y a las enseñanzas del compañero Raúl.

Que todos los estudiosos se unan 

Un segundo momento tuvo lugar en el patio interior del Museo de la Ciudad, otrora Palacio de los Capitanes Generales, situado en la Plaza de Armas. Allí la dirección del país sostuvo un encuentro con académicos, profesores, investigadores y apasionados del mundo de la historia.

Fue una jornada conducida por el director de la Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba y presidente de la Unión de Historiadores de Cuba, Jorge Luis Aneiros Alonso, y que estuvo encabezado por el Presidente Díaz-Canel; por los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández y Roberto Morales Ojeda, y por el vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga.

«Hoy es un día excepcional de nuestra historia», resaltó Aneiros en clara alusión al 10 de octubre; y recordó seguidamente a José Martí —como continuador, en la historia, de Carlos Manuel de Céspedes— y a Fidel —«cespediano por convicción»—, que supo, dijo, conducir al pueblo cubano a su verdadera y definitiva independencia.

La Doctora en Ciencias Históricas, profesora titular y premio nacional de Historia 2024, Francisca López Civeira, apuntó que fueron los contemporáneos de Céspedes quienes lo llamaron Padre de la Patria; e hizo énfasis en la importancia de analizar momentos como el del 10 de octubre dentro de la dimensión del proceso histórico.

Por su parte, la directora del Centro de Estudios Martianos, Marlene Vázquez Pérez, hizo hincapié en que «se nos está haciendo una guerra cultural sin cuartel», que pone mucha fuerza en la distorsión de la historia de Cuba; y que, si los estudiosos cubanos son capaces de generar contenidos, también deben lograr colocarlos en las redes digitales.

En tal sentido, la Doctora en Ciencias Históricas Daily Sánchez Lemus, subrayó que los verdaderos protagonistas de la historia en la Isla deben ser quienes marquen la pauta: «Somos los dueños de esa historia, y los dueños de esa verdad», que debe ser amplificada.

«Tenemos un arsenal lo suficientemente grande como para poder responder», aseveró la escritora y Doctora en Ciencias Históricas Mildred de la Torre Molina, quien hizo referencia a la necesidad de lograr una presencia más activa en los campos ideológico y cultural.

Los cubanos han tenido que luchar muy duro a lo largo de su historia, han tenido que desafiar imposibles en aras de la independencia y la justicia social, en un empeño que dura hasta hoy, dijo el Profesor Titular e historiador de la Universidad de Oriente, Frank Josué Solar, quien compartió su certeza de que lo primero que tiene que hacer la historia contada es emocionar. «La Revolución triunfó el Primero de Enero, pero la Revolución tiene que seguir triunfando todos los días».

«Nunca será suficiente lo que hagamos en el campo de la historia», afirmó Elier Ramírez Cañedo, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista. En su opinión, pocos países en el mundo, como Cuba, prestan tanta atención al estudio de la historia. Y compartió la hermosa verdad de que la Mayor de las Antillas, siendo un país tan pequeño, tiene tantos patriotas a quienes distingue la grandeza.

Estamos defendiendo la unidad

Hacia el final del conversatorio, el Presidente cubano agradeció a sus interlocutores la disposición y la manera en que aportaron al encuentro. «Yo creo que hoy la campana de La Demajagua está aquí también sonando», afirmó, a la vez que recordó que «a nosotros nos quieren borrar la memoria histórica».

Fotos: Estudios Revolución

En tal sentido, hizo énfasis en que el enemigo sueña con que perdamos el arraigo a nuestras esencias, pues aseguró que «la historia de cada lugar la defendemos los que vivimos en esos lugares, los que trabajamos en esos lugares, y la estamos escribiendo los que estamos allí».

Sobre las potencialidades existentes para enseñar y amplificar la historia cubana, el Jefe de Estado recordó que tenemos el talento, tenemos el sentimiento, tenemos la emoción en nuestra gente; y que, entre todos, articulando fuerzas, puede aportarse más al programa de perfeccionamiento de la enseñanza de la historia.

Al referirse al legado del 10 de octubre, Díaz-Canel mencionó la unidad, además del afán de justicia social; y afirmó que, cuando uno ve ese día, a la luz de estos tiempos, entiende que se trata de «un acto fundacional de la nación».

A propósito de la vigencia de aquel grito libertario, el jefe de Estado expresó: «¿Qué estamos defendiendo hoy?: la independencia». Lo dijo ante el hecho de que «nos quieren volver a atrapar, nos quieren envolver, nos quieren volver a ocupar por todas las vías posibles». Y dijo: «¿Qué estamos defendiendo hoy?: la unidad».

El mandatario compartió su convicción de que, sin unidad, sin la cohesión entre todos los revolucionarios, entre todos los patriotas cubanos, no se ganará esta batalla. Seguidamente, hizo referencia a la defensa de la dignidad, «porque perder la independencia y perder la Revolución sería perder la dignidad y sería humillarnos».

Díaz-Canel habló sobre la defensa de la justicia social, un propósito, dijo, al que no se renuncia a pesar de todos los retos apostados en el camino: «Defendiendo esas cosas desde la historia, desde el ejemplo de Céspedes, y sabiendo que contamos con una tropa de historiadores, de científicos sociales para combatir y para aportar, eso nos refuerza mucho la confianza política en todo lo que podemos hacer.

«Entonces, ¡que siga sonando la campana de La Demajagua, que nos siga convocando a todos!», recalcó el dignatario en este histórico 10 de octubre.

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