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Cuando la cooperación germina en el Oriente

La combinación de acciones anticipatorias y de respuesta, con la colaboración de organismos internacionales como la FAO, acelera la recuperación productiva del este cubano, tras el paso del huracán Melissa

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Dayron Chang Arranz

SANTIAGO DE CUBA.— Para el productor agrícola santiaguero Adrián Díaz Cámara, de la finca La Prosperidad, el nombre del pedazo de tierra en el que crea su sustento se volvió esquivo al amanecer del 29 de octubre de 2025, tras el azote del huracán Melissa.

«El ciclón me acabó», enfatiza reviviendo el horror de aquel amanecer. «Nosotros nos fuimos para la casa de mi suegra y cuando regresamos esto estaba acabado. El río se metió por la mejor tierra que tenía la finca. Toda esta área que estaba limpia, preparada para sembrar, y una parte ya sembrada, la llenó de piedras. Yo tenía alrededor de dos hectáreas y media de tierra productiva y perdí más de una.

«Tuve la idea hasta de recogerlo todo e irme, porque aquello estaba destruido, pero mi mujer y los muchachos que trabajan conmigo me dieron fuerzas; entre todos botamos las piedras, acomodamos la tierra y volvimos a empezar.

«Empecé a cercar con los alambres que aparecían y con lo que encontraba. Estoy muy agradecido por la donación recibida de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pues me entregaron una casa de cultivo tapado que no tenía, una carretilla, una mochila para fumigar, tanques para agua, machetes, limas, rastrillos y azadones. Estoy contento porque tengo más condiciones para seguir produciendo», asegura el productor de 38 años de la CCS Emiliano Reyes, en el municipio de Guamá.

Resiliencia ante el desastre

La historia de Adrián es la de muchos campesinos y productores agrícolas de las provincias orientales, que, tras el azote del poderoso evento meteorológico, vieron afectados sus plantaciones, sus casas y los frutos de su trabajo.

El embate del meteoro en la agricultura oriental fue fuerte, pero la articulación entre entidades nacionales, locales, y la cooperación internacional, permitieron una respuesta más eficiente y coordinada.

Dos proyectos implementados por el Ministerio de la Agricultura y la FAO, con financiamiento del Fondo Central de Respuesta a Emergencias, propiciaron la combinación de acciones anticipatorias y de respuesta, que redujo pérdidas y aceleró la recuperación productiva, demostrando el valor de actuar antes y después del desastre.

Como parte de las faenas emprendidas, se apoyó de manera directa la recuperación de los productores y pescadores en varios municipios orientales, priorizando las zonas más afectadas. Así, un total de 32 125 personas fueron beneficiadas y eso contribuyó al abastecimiento local y al fortalecimiento de la seguridad alimentaria.

La intervención no solo recuperó la producción, sino que también protegió los medios de vida y las capacidades productivas de las familias rurales, y favoreció de manera significativa a mujeres y jóvenes vinculados con la producción de alimentos.

Colaboración que se agradece

Con un monto total de 510 000 dólares, el proyecto Acciones anticipatorias para proteger y mantener la seguridad alimentaria y la capacidad productiva de las comunidades vulnerables expuestas y afectadas por huracanes en Cuba (proyecto AA Melissa), consiguió el preposicionamiento de recursos claves para apoyar la recuperación inmediata de los medios de vida de productores y pescadores afectados en 13 municipios de cuatro provincias: Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Neisy González Reyes, ingeniera agrónoma y jefa del Departamento de Agricultura Urbana y Suburbana en la provincia de Santiago de Cuba, asegura que «los beneficiados ya muestran niveles de producción superiores a los anteriores; en muchos casos la producción prácticamente se ha duplicado. Todo ello ha garantizado una recuperación más rápida y efectiva de la producción agrícola en la provincia».

La gratitud no falta entre los hombres y mujeres del campo que han visto renacer el surco o el cantero, lo mismo en el costero territorio de Guamá, en comunidades de Palma Soriano, en Santiago de Cuba; que, en Bayamo, Cauto Cristo, Jiguaní o Río Cauto, en Granma.

Una ayuda decisiva

El proyecto Recuperación de los medios de vida agrícolas y la seguridad alimentaria de comunidades vulnerables del oriente de Cuba tras el huracán (proyecto Respuesta a Melissa), logró complementar el fortalecimiento de la capacidad productiva de alimentos en siete municipios de las provincias Santiago de Cuba y Granma, a la vez que apoyó con recursos claves la recuperación de los medios de vida de los productores afectados.

Más de mil kilogramos de semillas de hortalizas, cinco sistemas de riego, carretillas, mochilas de fumigación, machetes, limas, azadas, rastrillos, botas de goma, insumos para casas de cultivo y semiprotegidos fueron entregados a unos 16 800 beneficiarios directos; su impacto ya se nota en la siembra de 1 237 hectáreas y la producción de unas 3 265 toneladas de hortalizas.

Para Yurién Valdés González, ingeniera agrónoma y jefa del Departamento de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar en la provincia Granma, esta ayuda ha sido decisiva.

«En una primera fase se trabajó en cuatro municipios, donde se atendieron 12 unidades productivas. En la segunda etapa llegamos a 46 unidades productivas, principalmente organopónicos y semiprotegidos, y la casa de posturas de Bayamo, además de patios, parcelas y otros sistemas de la agricultura urbana, beneficiando a 31 productores e igual número de unidades productivas.

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