La joven resultó la mejor graduada de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí en el curso 2019-2020 Autor: Juventud Rebelde Publicado: 08/06/2026 | 10:56 am
SANCTI SPÍRITUS—.En la memoria de Lídice Carballo Farfán corre fresco el año 2022. Protagonizó un proceso que no solo le exigió preparación profesional, sino transformar muchos de sus pensamientos. La consulta popular del entonces proyecto del Código de las Familias le confirmó que ejercer el Derecho más que una labor resume una de las esencias de su vida.
«Apenas tenía dos años de graduada y era la primera vez que me enfrentaba a una actividad de esa magnitud. Teníamos en nuestras manos un Código tan renovador que, por lógica, generó mucho debate. Eso me obligó a prepararme muy bien en cuanto a su contenido para esclarecer su articulado. A pesar de ser retador, con el apoyo de mi familia, compañeros de trabajo y mi voluntad de crecer como profesional, por sobre todas las cosas, cumplí la tarea».
Para esta joven espirituana aportar a su contexto significa palabra de orden. Fue ese uno de los impulsos para marcar Licenciatura en Derecho en la boleta de las carreras universitarias, tras culminar la enseñanza media.
«Lo estudié porque desde pequeña me he caracterizado por ser una persona justa. No tolero las arbitrariedades, lo mal hecho, la ilegalidad. Además de apostar por transitar por el camino correcto, me motivó mucho que líderes de nuestra nación como el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, a quien admiro, hayan cursado esa carrera».
De caminos y referentes
De su paso por la Universidad de Sancti Spíritus José Martí, no solo se llevó la alegría de haber sido elegida como la mejor graduada integral del curso 2019-2020; Lídice resguarda también recuerdos valiosos por dirigir la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
«Por mis resultados en lo académico, investigativo y extensionista, comencé mi profesión sin miedo, y siempre con el deseo de aprender para lograr superarme laboralmente. Asimismo, los conocimientos adquiridos en la casa de altos estudios me permitieron hacer mis resoluciones (dígase sentencias, autos), con un adecuado estilo y redacción, siempre bien fundamentadas, con el uso correcto de las normas jurídicas nacionales e internacionales y los principios generales del Derecho.
«Además, no he dejado a un lado mi labor investigativa. En la actualidad, curso la Maestría en Derecho Constitucional y Administrativo. Por otra parte, mi participación en las actividades políticas y culturales me inculcó valores esenciales como el humanismo, el sentido de lo justo, el compañerismo, el patriotismo, entre otros. Son sostenes en mi actuar como profesional del Derecho y, en estos momentos, en mi labor como jueza».
Un recorrido por publicaciones científicas hace saltar el nombre de esta joven jurista con varios premios provinciales convocados por su rama. Fidel, defensor de los derechos humanos es uno de los tantos artículos que llevan su firma.
«Decidí laborar en el Tribunal Provincial Popular, de Sancti Spíritus, primero, porque, durante las prácticas pre profesionales, me percaté que esa una institución es una verdadera escuela del Derecho para todo buen jurista. En las sedes judiciales se aprende de la labor del abogado, del asesor jurídico, el fiscal, el defensor, porque obligatoriamente y, en dependencia del proceso, precisas estudiar sus escritos, entender sus posiciones en los asuntos y observar sus desempeños.
«Igualmente, aposté por formar parte de su colectivo porque me dio el espacio y la oportunidad para hacer justicia en nombre del pueblo cubano. En una sola frase, ser jueza, aunque es un reto constante —cuando tienes en tus manos la responsabilidad de decidir, de manera acertada, sobre conflictos que repercuten en la vida de las personas, especialmente los ámbitos penal y familiar, al unísono—, te forma como una profesional del Derecho competente, debido a las exigencias de la propia labor».
Son aprendizajes eternos. Lo vive en carne propia desde el 2020, quien porta un nombre histórico, ya que el 10 de junio de 1942, en el poblado checo Lídice, fueron asesinados más de 300 pobladores por tropas nazis. La jovencita espirituana se crece siempre, tanto sube al estrado o en un encuentro entre compañeros de labor, que cada 8 de junio celebran el Día del Trabajador Jurídico Cubano.
«Ser jueza me ha enseñado a ser una persona organizada, planificada. Es lo básico para que los procesos que tramito decursen con justicia. Además, me obliga al estudio constante, para que las resoluciones posean la calidad necesaria, a ser proactiva, oficiosa, a fin de contar en los procesos con la mayor cantidad de elementos probatorios que me permitan arribar a un fallo justo, y con ello, brindar una tutela judicial efectiva a la población.
«Por tanto, me ha convertido en una persona más previsora, apegada a la Ley, humana, consecuente con la realidad, responsable y preparada, profesionalmente, para ejercer con los requerimientos debido mi labor».
Formación profesional y personal por la que Lídice Carballo Farfán no sorprendió cuando, el pasado 25 de mayo, frente a varias generaciones de espirituanos explicó lo absurdo e injusto de las acusaciones de las que es víctima el General de Ejército Raúl Castro Ruz por el Gobierno norteamericano.
«La labor de impartir justicia requiere que seamos personas decentes, decorosas, honradas y moralmente intachables. El sentido de lo justo, la independencia, la imparcialidad, la transparencia, la probidad, el humanismo, la responsabilidad y el patriotismo, resaltan como valores institucionales fundamentales y que son de obligatorio cumplimiento. Se nos exige a los jueces tener plena conciencia de que actuamos en nombre del pueblo de Cuba, lo que es suficiente argumento para ser consecuente por convicción, con esa ética que siempre debe traducirse en un incremento de la calidad de la administración de justicia».
Más que obligaciones o deberes, significa la máxima de todos los juristas en estos convulsos tiempos. Lo sabe Lídice Carballo Farfán, la misma joven alegre que regala eternas sonrisas.
«Miro hacia delante y me veo en este, mi país. No dejaré de contribuir al proyecto social de la Revolución para que todos los cubanos podamos tener un futuro mejor, y eso lo haría desde mi profesión, al servir como jueza del Tribunal Municipal de Sancti Spíritus, ya con mayor experiencia y preparación. Pongo la justicia tan alta como las palmas, como diría nuestro Apóstol José Martí, y dispuesta siempre a transmitir mis conocimientos a las nuevas generaciones que formarán o ya son parte de la familia judicial».


El pasado 25 de mayo, la abogada denunció la arbitrariedad que el Gobierno norteamericano pretende realizar contra el General de Ejército.
