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Un sentir de paz

Camagüeyanos y camagüeyanas apoyan Mi firma por la Patria, un movimiento popular que defiende la paz en esta Isla caribeña

Autor:

Yahily Hernández Porto

Camagüey.— «Imagina que borren la sonrisa de mi hija, la de los niños y niñas cubanos»,  dijo la joven madre, Rosanne Guerra Rodríguez, especialista en Ciencias Informáticas, en Etecsa Camagüey, mientras la económica Aliuska Xiques León, de 33 años, narraba una anécdota personal sobre qué significa la Patria, la cual conmueve por la sencillez con la que su pequeña, de cuatro primaveras, asumió su significado.

«Mi niña al preguntarme ¿qué es la Patria?, ambas fuimos identificándola con la seño de su círculo infantil, con nuestra casa y con la del vecino, con sus amiguitas, con sus libros de cuentos y con el parque donde juega siempre... Todo ello me hizo reflexionar en la importancia de preservar esa seguridad y paz, que disfrutan nuestros hijos e hijas, y que si algún día las perdemos no quiero ni pensar, porque realmente sería muy doloroso ese escenario».

Imaginarlo cuesta trabajo, pero con los tambores de guerras sonando, desde el norte brutal, no hay de otra que estar alertas y rubricar con fuerzas Mi firma por la Patria, un movimiento popular que defiende la paz en esta Isla caribeña.

La idea de que le suceda a sus hijas, lo que les ocurre a otros niños y niñas en el mundo cuando empiezan a caer las bombas es impensable y dolorosa, tal cual comentaron ambas camagüeyanas al recordar una película, La voz de Hind Rajab, que trata sobre una niña en la Franja de Gaza. «Muchos la vimos hace unos días, y aquel martirio no hay manera de que se borre de mi cabeza», recordó Rosanne. Eso no lo queremos para nosotros».

Para Marco Reyes Castañeda, de 21 años de edad, plasmar su nombre en ese documento de pueblo es su declaración escrita de amor por su Patria. «Siento que nuestro futuro tiene que ser construido desde la paz.

«Ahora mismo como técnico en telemática estoy volcado en la instalación de paneles solares,  pero en medio de una guerra sería imposible, porque tendría un fusil en vez de un panel en mis manos. Contribuir a las inversiones para el progreso de Cuba, es imposible desde un conflicto bélico».

La ingeniera radioelectrónica de aviación, Beatriz White, de 24 años,  asegura que su firma representa también la protección de los derechos a vivir en paz de toda la población y, esencialmente, de las mujeres, de los más pequeños, los vulnerables. «Por eso firmo con plena conciencia de que la guerra no es el camino para alcanzar ningún propósito», aseveró.

Preciso y objetivo en sus palabras, por su parte, es el ingeniero eléctrico Eric Martín, quien aseguró que su respaldo a la Patria significa «una forma de decirle al mundo y a sus pueblos que Cuba es un país de amor. Y la manera inmediata de evitar una guerra que podría provocar muchas pérdidas de vidas es también refrendando nuestros deseos», valoró.

Alejandro Raimundo Pérez Martínez, de 24 años de vida, es narrador de ciencia ficción. Él considera que la guerra es, ante todo «el gran fracaso de la civilización humana y el retorno a la barbarie. Y como no deseo ese escenario de destrucción cultural, mucho menos para mi país, es que firmo por la paz, la soberanía de Cuba y su derecho a la autodeterminación».

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