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Los récords ocultos de una triple inauguración histórica

Tras una inauguración múltiple entre música y confeti, la Copa Mundial de Fútbol nos dejó los primeros récords y las primeras marcas curiosas

Autor:

Ruben Darío García Caballero

Que México rompiera una maldición, que Canadá estrenara su casillero mundialista y que Estados Unidos dejara atrás décadas de sequía goleadora ya era previsible. Lo que nadie esperaba era que los tres partidos inaugurales del Mundial 2026 se convirtieran, casi sin quererlo, en un gabinete de curiosidades estadísticas para la posteridad. Porque si el fútbol se cuenta con números, esta triple jornada inaugural dejó una cosecha de récords que merecen ser glosados con la paciencia de un bibliotecario y la emoción de un testigo.

El primero en mover el marcador de la historia fue México, y lo hizo con una estadística de peso: el Tri había participado en siete partidos inaugurales de Copa del Mundo, pero nunca había logrado ganar. De hecho, es el país que más veces ha abierto un Mundial (ocho en total), pero su mejor resultado previo era un empate. Este 2-0 ante Sudáfrica no solo rompió una racha de casi un siglo, sino que también inauguró el torneo con una rareza que los amantes de los datos agradecerán: el árbitro Wilton Sampaio expulsó a tres jugadores (dos sudafricanos y un mexicano), la cifra más alta en un partido inaugural de la historia de los Mundiales. México, además, logró la victoria con un 60,5 por ciento de posesión y 16 disparos a puerta, una superioridad que no se reflejaba en el marcador desde hacía décadas.

Canadá, por su parte, escribió una página más modesta, pero igualmente simbólica en la segunda jornada inaugural. Ante Bosnia y Herzegovina, los de la hoja de arce consiguieron su primer punto en la historia de los Mundiales tras un empate 1-1. Hasta entonces, su paso por las Copas del Mundo (México 1986 y Qatar 2022) había sido un desierto: seis derrotas en seis partidos, cero puntos en el casillero. El tanto de Cyle Larin al minuto 78 no solo fue un gol de la perseverancia, sino la materialización de un hito que la estadística más fría convierte en emocionante. Para los que gustan de las curiosidades, el empate se produjo en el primer partido del Mundial disputado en suelo canadiense, una anécdota que ningún récord oficial recoge pero que la memoria popular sí atesorará.

Y luego estaba Estados Unidos, que no quiso ser menos y se llevó el premio gordo de las rarezas. Su 4-1 ante Paraguay en Los Ángeles no solo fue la mayor goleada de su historia en un Mundial, sino que también supuso la primera vez que anotaban cuatro goles en un partido de esta competición. Hasta ahora, su mayor victoria era un 3-0, conseguido en dos ocasiones, ambas en Uruguay 1930: ante Bélgica y... curiosamente, ante Paraguay. Noventa y seis años después, el mismo rival, la misma diferencia de tres goles, pero esta vez con un plus de contundencia ofensiva. El doblete de Folarin Balogun y el autogol más rápido de la historia del torneo (minuto seis) redondearon una estadística que parecía resistirse al paso del tiempo.

Con estos mimbres, la primera página del Mundial 2026 ya está escrita. México se quitó una losa, Canadá estrenó su casillero y Estados Unidos demostró que los récords, por muy centenarios que sean, siempre están hechos para batirse. El resto del torneo tendrá que esforzarse para superar el listón estadístico que dejaron estos tres partidos inaugurales.

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