Yordan Michel ha asumido no pocos desafíos en sus 23 años de vida. Autor: Yahily Hernández Porto Publicado: 24/04/2026 | 03:12 pm
CAMAGÜEY.— El joven Yordan Michel Navarro Morell no recuerda cuándo fue su primera intervención quirúrgica. «Mamá me contaba que era un bebé de tan solo seis meses de nacido y ya tenía puesto un tubo fino anillado que entraba por la garganta hasta mis vías respiratorias para mantenerme con vida. Desde entonces no me alcanzan los dedos de las manos para contar las veces que he entrado al quirófano», narró este agramontino con 23 años de edad, quien continúa en tratamiento en el servicio de maxilofacial de la consulta externa del hospital pediátrico provincial docente Eduardo Agramonte Piña, de esta ciudad.
Razón le sobra a Yordan Michel, pues en su larga historia clínica suman cinco las intervenciones de gran complejidad desarrolladas en su rostro, además de otros incontables procedimientos médicos, más de una decena, menos invasivos, pero igual de molestos y dolorosos.
«Nací con una malformación congénita, pues no tenía cielo de la boca, y la encía y labios estaban abiertos. Un día, con solo seis años, llegué a mirarme al espejo y me sentí muy mal por mi deformidad. ¿Imagina mi rostro?», dijo el joven, quien la vida le sabe a sacrificio y a mucha fe en Dios, y a los hombres y mujeres de las batas blancas.
«Fueron etapas de mi vida muy complejas, difíciles, porque no era bien mirado ni aceptado por los niños de mi entorno. Éramos todos muy pequeños para entender las diferencias», narró desprejuiciado, mientras recordaba las veces que lloró sin consuelo porque quería ser igual que los muchachos del barrio.
Este joven, que es hoy ya mecánico en Explotación del Transporte, esbozó con admiración un pasado que le enseñó a madurar más rápido que a sus iguales: «No tuve tiempo para remilgos y aunque muchas veces me bebí las lágrimas escondido en los rincones de la casa, mi familia toda, mis abuelos, Ana y Fausto; mis padres, Yenny y Fausto; mi tío, Juan Antonio; mi madrastra, Madely, y mi expadrastro, Juan Miguel, nunca, pero nunca, se dieron por vencidos. Cuando menos me lo esperaba ya estaba otra vez ingresado y operado, y así, junto a Yoli, mi doctora del alma, y su equipo, me hice un hombre siendo un adolescente de solo 13 años de edad».
Yordan Michel, quien se sabe un luchador que le planta cara a los problemas, mientras que a la vida le profesa amor y agradecimiento infinitos a pesar de sus incomprensiones y hasta tristezas, no dudó en sonreír y contar una historia gigante por sus enseñanzas, al tiempo que JR le tomaba instantáneas, junto a su otra familia, la del hospital.
«Y es que —recalcó Yordan Michel— siempre hubo mucha gente haciendo por mí y por otros niños y adolescentes que, como yo, nacimos con diferentes malformaciones en nuestra caras, bocas y narices. Siempre estuve acompañado, y eso me ha permitido crear proyectos, soñar, superarme y amar, especialmente a mis dos familias, a la biológica y la del Pediátrico camagüeyano».
Actualmente, Yordan Michel sopesa el futuro desde una sonrisa amplia, mientras comenta acerca de su recuperación por las más recientes cirugías, las cuales han sido complicadas y engorrosas.
«En 2022 me intervinieron y me reconstruyeron no solo el cielo de la boca con hueso extraído de mi cadera, sino que también me enderezaron y perfilaron la nariz y el labio. Hace solo unas semanas volví al salón para retocarme el rostro, detalles que son necesarios, porque como ya expliqué era grande mi deformación facial. Este equipo de médicos y técnicos no se cansan en hacerme sentir que soy importante, lo que me confirma que no soy el único que batalla por mi estabilidad física y emocional».
Sobre esa intervención quirúrgica gigante, hace cuatro años, Yordan aseguró: «Ciertamente es muy dolorosa, porque no solo se entra a la zona bucal, sino que extraen hueso de la cadera del paciente para insertarlo en la boca, luego cosen todo eso, y todo el proceder exige luego de mucho cuidado durante una buena temporada para que la recuperación sea exitosa. Si lo piensas bien son dos intervenciones complejas desarrolladas a la vez».
Reconoció que en la vida los sueños son posibles, «con apoyo y disciplina se avanza siempre. Todo en mí ha sido una enseñanza en la que el sacrificio y el abrazo sincero son necesarios para triunfar. Doy gracias por cada esfuerzo y desvelo, y por el amor y consagración de muchos, de mis maestros y de aquellos compañeros de aula que nunca me discriminaron, porque entendieron que lo importante es la solidaridad y el respeto. Otros en cambio sí fueron crueles, pero hasta ellos me hicieron fuertes. Entonces es por eso que siento que soy un hombre con mucha suerte, porque nunca estaré solo ni apartado ni dejaré de soñar para convertirme ahora en un chef de cocina».
Y mientras Yordan se abrazaba a sus «nanas», que son las galenas del Pediátrico agramontino, justamente cuando estas profesionales le daban el alta médica, sus palabras retumbaron en aquellos pacientes y familiares que iniciaban un camino empedrado y tortuoso, pero necesario como el que él ha transitado: «Aún me quedan otras visitas al quirófano y juro que ya me preparo para ello. No sientan miedo, porque ustedes y sus hijos están en puerto seguro, en buenas manos, y tampoco pierdan la fe, porque lo importante no es lo que hay por fuera, sino lo que hay en el corazón de cada persona, y en este equipo de profesionales hay mucho amor para dar», aseguró con la convicción de quien no renuncia a ninguno de sus proyectos ni a la felicidad.

El joven Yordan Michel Navarro Morell, junto a parte del equipo multidisciplinario de galenos, quienes lo acompañan, desde que era un bebé.
Foto: Yahily Hernández Porto.
Atención integral que no se detiene
El seguimiento al programa de atención a niñas y niños con fisuras en la provincia camagüeyana no se detiene y constituye una prioridad de trabajo en el hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, a pesar de las serias limitaciones que enfrenta el sector, expresó la especialista en Primer Grado en Cirugía Maxilofacial Yuslaidy López Consuegra, quien es una de las líderes del equipo multidisciplinario de esta especialidad en dicha institución médica.
La experta significó a JR que en Camagüey, territorio pionero en este tipo de tratamientos, no existe ningún niño o niña en espera de una alveoloplastias con injertos de hueso autólogo e infiltración de plasma rico en plaquetas.
Aseveró que todo ello ubica a la provincia en la avanzada del país en la atención a niños y niñas fisurados. «Se identifican nuevos casos para que inicien seguimiento y tratamiento interdisciplinario».
Acentuó la doctora que el programa se destaca por su carácter integral, sustentado desde la participación de múltiples especialistas de vasta experiencia. «Los pacientes se atienden en un grupo multidisciplinario, dirigido por el maxilofacial, quien jerarquiza el desarrollo de la consulta colectiva, e integrado por anestesiólogo, ortodoncista, protesista, periodontólogo, logofoniatra, el licenciado en Atención Estomatológica, enfermero, estomatólogo general integral, pediatra, sicólogo, genetista, neurocirujano, otorrinolaringólogo, cardiólogo, urólogo, médico general integral, imagenólogo, nutricionista, trabajador social y personal de servicio.
«Todos de conjunto tienen el propósito de que cada caso reciba el mejor trato, y el más oportuno y adecuado proceder para alcanzar óptimos resultados, desde un rendimiento científico y profesional riguroso», valoró.
Enfatizó la prestigiosa profesional en que el proceso con el paciente requiere, según sus individualidades unilateral o bilateral, de operaciones como las alveoloplastias con injertos de hueso autólogo, así como la búsqueda de nuevas soluciones.
Subrayó además que entre los nueve y 11 años se inicia la alveoloplastia secundaria con la colocación de injertos óseos autólogos de cresta ilíaca (cadera), en el defecto a nivel de la arcada alveolar superior (encía superior), para facilitar el brote de los caninos, el soporte a los dientes adyacentes que los preserva y la elevación del ala y piso nasal, lo cual garantiza la simetría de las fosas nasales y la estética de la nariz, y también manipulación ortodóntica para una oclusión armónica y estética dentaria bucal.
Reafirmó que actualmente se procede a la infiltración y uso de plasma rico en plaquetas, lo que se conoce como la terapia regenerativa, de conjunto con el injerto de hueso, para mejorar la osteointegración, que abarca tres tratamientos en un solo proceder médico: extracción e inserción de hueso y plasma rico en plaquetas; la terapia regenerativa bucomaxilofacial, apuntó la también profesora de esta especialidad.
Aclaró que no todos los niños poseen la misma patología y que algunos solo tienen deformidad en labio o paladar, y otros en labio, alveolo y paladar. «Los que tienen comprometido el alveolo sí necesitan estos procederes, que exigen de mucha entrega, precisión, comprensión, compromiso y voluntad colectiva, institucional y personal, cohesión del equipo y entrega profesional».
Dijo asimismo que los experimentados galenos, quienes corrigieron las malformaciones craneofaciales congénitas (fisuras en labio y paladar) de estos infantes, las cuales se presentaron aisladas, combinadas o asociadas a los síndromes genéticos de Van der Woude, Pierre Robin y Displasia ectodérmica, no detienen la identificación de nuevos casos para integrarlos al programa de pacientes fisurados, que en Camagüey se extiende hasta la provincia vecina de Ciego de Ávila.
