Acuse de recibo
Luis Leodán Torres Ramírez, residente en la comunidad de Cienaguilla del municipio granmense de Campechuela y profesor del centro mixto Miguel Espinosa Cabrera radicado allí, denuncia en su carta que ha habido en ese plantel incumplimientos injustificados de la Resolución 10 de 2024 del Ministerio de Educación, que valida el pago adicional por sobrecarga del personal docente.
Manifiesta que los educadores que reúnen los requisitos para acceder a ese pago indagaron por diferentes vías sobre el tema, pues nunca se les aclaró y explicó nada por ningún funcionario; a pesar de que en otras instituciones educacionales del municipio ya se pagaba por sobrecarga.
Como consecuencia, refiere, se les comenzó a efectuar dicho pago con un atraso considerable, y sin derecho a recibir, con carácter retroactivo, nada de lo que no se les pagó anteriormente, a pesar de que cumplieron su labor con sobrecarga, sin interrupciones.
«Ahora, afirma, por desavenencias entre la Dirección Municipal de Educación y la dirección del centro, se nos ha afectado el pago nuevamente, a pesar de que seguimos reuniendo los requisitos para acceder a este.
«Hemos tramitado a través de la organización sindical esta situación y no se nos ha dado respuesta satisfactoria por los implicados, al punto de que el sindicato de la escuela, que ha hecho lo posible por solucionar el problema, se declara impotente ante la despreocupación de los que deben solucionar el caso: el Director de la escuela y la Dirección Municipal de Educación.
«Acudo a ustedes como último recurso, señala, porque, verdaderamente, nadie nos escucha y se siguen violando, impunemente, nuestros derechos», termina.
EL PAN AJENO DE CADA DÍA
Fechada el 21 de diciembre de 2025, y recibida en nuestra redacción el 16 de abril pasado, la carta postal proviene del correo Zona 6, que radica junto al Ministerio de Comunicaciones en la capital. Aun así, el problema que aborda
merece una respuesta transparente y fundamentada.
La misiva, enviada por Olga López Fuentes, residente en calle 10, No. 1020, reparto El Valle, en la ciudad de Bayamo, denuncia que, en la panadería Los Angelitos, ubicada en la Avenida Francisco Vicente Aguilera de esa ciudad, cada vez que hay una rotura no se repone ese alimento nuestro de cada día, como sí se garantiza en otras panaderías de la capital granmense.
«¿Cuántos niños y ancianos dejan de recibir ese pan que les pertenece, en medio de lo difícil que está la alimentación en el país?», cuestiona la remitente.
Y añade otras irregularidades, como que a veces, en esa panadería las luces están encendidas, se está cociendo el pan, pero no es con destino a la población. Por la parte trasera de la unidad usted va y ve la cantidad de panaderos clandestinos que venden el pan normado a 25 pesos. A veces, se pasan dos y tres días sin pan, y no hay un cartel o aviso que explique la situación.
«Todo esto debe ser de conocimiento de la dirección de la panadería; y pienso que el Gobierno de Bayamo debe tomar medidas allí», concluye Olga.
SACAN PROMEDIO, NO LEEN EL CONTADOR
María Valentina Catasús Pulido, residente en Espada, No. 260 A, entre San Lázaro y Concordia, Centro Habana, La Habana, cuenta que lleva meses observando irregularidades en la lectura de su metrocontador por parte de la Empresa Eléctrica.
Según los lectores del consumo, indica, ellos visitan y no hay nadie; pero, lo cierto es, que la puerta de los bajos del inmueble tiene un timbre, y hay que tocarlo.
El mes pasado, indica, su factura tenía más de cien pesos de lo que reflejaba el contador. Y lo fundamenta en que ella se preocupa de darle seguimiento al consumo y le hace una foto.
Llevan meses haciendo promedios de etapas anteriores, manifiesta, y en realidad es para cobrar más.
Para que lleguen sus quejas o planteamientos a esta sección, usted deberá enviarlos al correo lectores@juventudrebelde.cu, sin olvidar su nombre y apellidos y la dirección particular donde reside.