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Filmes brasileños premiados por el público cubano

El premio del público entregado en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano reconoció a cuatro filmes brasileños que sobresalen por su historia, el trabajo de los actores y la puesta en escena

 

Autor:

Rubén Ricardo Infante

En la historia del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano hay títulos que son recordados por generaciones de espectadores. La influencia de filmes provenientes de Argentina, Brasil, México y Cuba; el peso de sus historias y la identificación del público con las actuaciones permitió que la mayoría de los filmes que obtuvieron el Premio del Público proceden de estas cuatro naciones. 

La cinematografía brasileña ha sostenido una fuerte presencia desde la primera edición del evento, donde la cinta Coronel Delmiro Gouveia (Geraldo Sarno, 1979), obtuvo el Premio Coral como mejor largometraje, compartido con la propuesta cubana Maluala (Sergio Giral, 1979). 

Los premios entregados por el público asistente a las salas de cine durante las intensas jornadas del festival, fueron a las películas Tolerance (Carlos Gerbase), en el festival 24; Carandiru (Héctor Babenco), ganadora un año después. Olga (Jayme Monjardim Matarazzo) se impuso en la edición 27 del evento y Dos hijos de Francisco (Breno Silveira), un año posterior; hasta conformar esta selecta muestra de cuatro títulos que obtuvieron el lauro. 

Con el tema que propone en su historia, Tolerancia abría el debate en torno a las parejas abiertas, el placer y la fidelidad. En el cine latinoamericano, apasionado y colmado de las pulsiones del cuerpo, las historias de amor y romances han movilizado a miles de espectadores. 

En ese sentido la propuesta de Gerbase sedujo a miles de asistentes a las salas de cine en un año donde una fuerte rival para la obtención de este premio era El crimen del Padre Amaro (Carlos Carrera, 2002), título que se alzó con premios por especialidades. 

Por su parte, Carandiru volvía la mirada a la historia del país, a sucesos que han marcado el paso del tiempo en el país. Con su realización, Babenco tomaba de la literatura, después del éxito del libro Estaçao Carandiru de Drauzio Varella, para conformar un relato donde, los personajes funcionan como arquetipos, según declaró en una entrevista a nuestro Diario del Festival, a raíz de la exhibición del filme en las pantallas habaneras. 

En la edición 27 del Festival, el público asistente a las salas de cine premió a Olga, también basado en un libro, en este caso se trata de la novela homónima de Fernando Morais, donde se une política, historia y un romance. Con estos elementos, el filme llamó la atención de los espectadores y cinéfilos que cada año se motivan por este encuentro con el cine latinoamericano, donde el brasileño ha sido uno de los más queridos y añorados por el público. 

Sobre la cinta, su director expresó en una entrevista a nuestra publicación oficial: «Olga tiene una cosa muy importante: una emoción espontánea. Es una historia muy verídica, nada de lo que pasó en la película fue ficción. Pero además se trata de un filme que, más allá de la revolución real que tiene como trasfondo histórico, pretendía contar la revolución interna en la vida de una mujer».

La música como inspiración para la vida es la motivación de Francisco, el padre de nueve hijos que apuesta por llevar a dos de ellos a la fama a través del sertão. Ese es el punto de partida de Dos hijos de Francisco, ganadora del Premio del Público y acreedora de gran reconocimiento a escala internacional. 

El ritmo narrativo, la fuerza de las historias narradas y el trabajo de las especialidades permitieron que estas obras se impusieran por encima de otras propuestas con igualdad de condiciones estéticas para ser premiadas. En pocos casos los resultados coincidieron con las decisiones de los jurados, lo que —más allá de restarle valor a las decisiones del público—, establecía otras perspectivas de lectura con respecto a estas obras. 

La presencia del cine brasileño, la calidad de las propuestas y la cantidad de títulos premiados hacen de esta cinematografía, una de las más queridas para el público y la crítica en la diversidad del cine latinoamericano. 

Estos hechos avalan la decisión del Festival de Cine de La Habana de que Brasil sea país en foco para la edición venidera del evento, que muy pronto llegará a esta ciudad para regalarle otra vez la pasión por el cine. 

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