Una de las iniciativas de mayor aceptación entre los agramontinos fue el recorrido Huellas y payasos, por sitios emblemáticos de la legendaria ciudad camagüeyana Autor: Yahily Hernández Porto Publicado: 28/08/2026 | 01:51 pm
Camagüey.— Émelí, Darío, Lucas, Víctor, Yeison y Beatriz son solo seis de los muchos infantes creadores que, durante los días de la etapa estival que finaliza, disfrutaron de las propuestas socioculturales del Centro de Interpretación Camagüey Ciudad Patrimonio (conocido como La Maqueta), perteneciente a la Oficina del Historiador de la ciudad.
Cuando Juventud Rebelde llegó al Parque Agramonte, lugar emblemático de la extensa llanura, en cuyo lateral se ubica la prestigiosa institución, las manos de los pequeños estaban embarradas del barro característico de la otrora villa para dar forma a sus musas.
La tropa infantil, concentrada en su labor artesanal y guiada por los reconocidos ceramistas internacionales y Maestros Artesanos — Enrique Cerulia Pérez, vicepresidente de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) en Camagüey, y Vladimir Mejías Vázquez (más conocido como «el hombre de los guillenes en caricatura»)—, desarrolló, aun sin imaginarlo, un espectáculo de resiliencia muy cubano en el que sus buenas vibras se multiplicaron.
Y es que mientras los infantes se divertían y aprendían de este arte milenario, transeúntes y visitantes se acercaban para hacer de aquella mesa fecunda de tradiciones, sonrisas y talento, un sitio ideal para contagiarse de un karma poco común: ese que atrae al curioso y se cuela en la cotidianidad de quienes, sin pensarlo, detenían su paso.
Con la magia de este cuadro veraniego, La Maqueta y sus especialistas han sofocado el intenso sol de los meses estivales para asumirlos, contra todo pronóstico y limitaciones, con una buena dosis de empeño, sacrificio y mucho amor.
Así lo aseguró a JR Mónica Córdoba Azán, especialista principal del Centro de Interpretación: «Esta actividad, Fantasía entre barro, al igual que otras como Payamédicos de Olguita —liderada por estudiantes de Ciencias Médicas—, los talleres de Maqueta y Manoarte —este último del proyecto Manos Áureas—, y el muy esperado Huellas y payasos —popular por la carismática guía del clown Chocolatiqui en edificaciones, plazas y escenarios de gran valor histórico y cultural—, tiene el objetivo de sensibilizar a los niños, niñas y sus familiares sobre el cuidado y la conservación de la ciudad patrimonial».
Agregó Córdoba Azán que sacar La Maqueta de sus paredes para interactuar con la comunidad y promover los valores históricos y culturales de la villa de forma abierta al público es una experiencia que se consolida durante todo el año, pero que en el verano muestra su mayor esplendor educativo y formativo gracias a su masividad.
Una sensación para toda la vida
Para el maestro artesano Enrique Cerulia Pérez, esta iniciativa no solo fomenta el relevo generacional en la cerámica de Camagüey, considerada la cuna de esta manifestación en Cuba, sino que además niños, niñas, adolescentes y jóvenes se enamoran de este oficio mientras desarrollan su creatividad. la intervención pública juvenil es
Como un aula a cielo abierto donde los alumnos expresan su entusiasmo por el contacto con el barro, califica esta intervención pública juvenil Vladimir Mejías «Una de las emociones y sensaciones que los acompañará durante toda su vida»
Reflexionó Mejías Vázquez que a través de estas iniciativas se siembra, ante todo, la tradición «en el corazón de los infantes, al tiempo que cobran vida figuras identitarias de nuestra provincia, como el tinajón camagüeyano o los singulares tejados de nuestro Camagüey».
Entre miradas atentas, expresiones de asombro y hasta de «fisgones» bienvenidos al festín del barro, las palabras de Émelí expresadas a viva voz encierran la esencia de un verano en tradición: «A mí lo que más me gusta es aplastar este barro y hacer mi tinajón».
Los artesanos Enrique Cerulia Pérez y Vladimir Mejías Vázquez, junto a los pequeños aprendices y los especialistas de La Maqueta, desarrollaron durante todo el verano un espectáculo de resiliencia muy cubano en el que sus buenas vibras creadoras se multiplicaron Autor: Yahilys Hernández Porto
