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Baudilio Espinosa: «ser un poco humorista, cualquiera que sea tu profesión»

Baudilio se autodenominaba un fanático del humor negro que detesta el racismo, defensor del buen humor con un excelente sentido del absurdo.

Autor:

JAPE

Entre otros reconocidos humoristas pertenecientes al Centro Promotor del Humor, que recientemente viajaron desde La Habana a la ciudad de Matanzas para participar en el espectáculo que sirvió de eficaz pretexto para entregar el premio nacional de Humor a Moisés Rodríguez, estaba Baudilio Espinosa.

Dicho así sé que pocos sabrán de quién hablo; pero si digo El Bao, muchas amistades cercanas y miembros de aquel Movimiento de Jóvenes Humoristas, de los años 80 del siglo pasado, enseguida sonreirán con aprecio, incluso si les digo que se trata del actor que encarnó el personaje del profesor Pepe Rillo del gustado programa Jura decir la verdad, o el conductor del programa El selecto club de la neurona intranquila, todos reconocerán a este hombre que ha dedicado su vida al humor cubano, desde distintos soportes y profesiones. 

Baudilio Espinosa Huet nació en Sagua la Grande, provincia de Villa Clara, en 1959. Es graduado de Filología en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas y fue fundador del reconocido grupo La leña del humor en febrero de 1986, momento en que renunció a su carrera de especialista literario para entregarse al humor en cuerpo y alma.

Lo conocí años después cuando los grupos humorísticos nos reuníamos en diversas provincias y compartíamos todo el arsenal de obras que llevábamos con la sola intención de hacer reír. La Universidad Central se había convertido en un escenario ideal y La Leña… en los mejores anfitriones, sin menospreciar a otros grupos y ciudades.

Baudilio se autodenominaba un fanático del humor negro que detesta el racismo. Defensor del buen humor con un excelente sentido del absurdo, presente en la mayoría de sus textos que por aquellos años, tal como la obra de otros humoristas de entonces, aparecían en la prensa, par­ticularmente en dedeté y en la revista Bohemia.

El Bao actualmente es el conductor e importante miembro del colectivo del programa de la televisión cubana El selecto club de la neurona intranquila, que por muchos años se ha mantenido en la aceptación y reconocimiento del público cubano. Pocas personas, que no lo conocen de atrás (dicho en buen cubano), lo imaginan en la escena o en el set de una serie audiovisual.

Sin embargo, en su historial hay mucho recorrido dentro del humor como parte de La Leña del humor y de otros grupos al estilo de Oveja Negra y Onóndivepa. También como solista en diversos monólogos y compartiendo escena con su esposa, la escritora y actriz Yoanka Navarra.

En la tele ha sido escritor y actor en diversos programas habituales que, entre otros, incluye a Los superhéroes y los espacios ya mencionados.

Por supuesto que hay mucho más que contar de este excelente amigo y profesional que también ha sido merecedor de los premios Caracol y Caricatos, que otorga la Uneac, y de varios premios Aquelarre, en la modalidad de mejor guion, espectáculo, y texto humorístico. Ha escrito varias obras de teatro que aparecen en antologías cubanas, en selecciones de cuentos de humor y otras narrativas de su autoría.

Ya usted tiene una pista para que se sienta atraído por la vida y obra de este intenso profesional que nunca ha dejado de ser filólogo y que piensa que siempre se debe ser un poco humorista, tengas la profesión que tengas. 

Mi prima la bailarina

Mi prima, que trabaja en un cuerpo de baile, se compró un lindo par de zapatos nuevos. Ya en la casa descubrió con tristeza que los dos zapatos eran del pie izquierdo. Sin embargo, tuvo suerte, pues el otro día encontró que una compañera de trabajo había comprado un par de zapatos idénticos a los suyos, ambos de pie derecho. Así pues, decidieron realizar un pequeño intercambio. Fueron a ver a un cirujano que le cambió el pie derecho a mi prima por el pie izquierdo de su amiga. Esto trajo como consecuencia que mi prima perdiera el trabajo. No hay bailarina, por buena que esta sea, que pueda bailar con dos pies izquierdos. En cambio, su amiga se ha convertido en la estrella del cuerpo de baile.

Los zapatos de mi prima, que en textura, tamaño, color, olor, y sabor eran iguales entre sí, resultaron hechos de material diferente, uno estaba fabricado con piel de majá, y el otro con piel de serpiente cascabel. Esto llevó a que el primero se pasara todo el día debajo de la cama, mientras que el segundo se buscaba la enemistad de cuanto calzado conversaba con él. Todos decían que su conversación era muy venenosa.

Ambos zapatos, sin embargo, tenían su utilidad: el de piel de majá en dos noches limpió la casa de ratones (aunque también tenía sus defectos, le encantaba comer huevos, tanto que un día se comió hasta los huevos del gato…
perdón, los gatos no ponen huevos, quise decir, la gata); el de piel de serpiente, por su parte, fue útil hasta el punto que permitió a su dueña recuperar su trabajo, pues gracias  a él mi prima se convirtió en especialista en danza hindú bailando en un solo pie música para encantar serpientes.

 Baudilio Espinosa (Bao)

Del libro Leña del árbol caído.

Selección de cuentos realizada
por Carlos Fundora

Ediciones Sed de belleza,
Santa Clara, 2004

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