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Atrevidos hermanos que les gusta innovar

Yenier y Enier son dos jóvenes camagüeyanos que ponen su talento y empeños en buscar soluciones a las problemáticas dentro de la Termoeléctrica Diez de Octubre, ubicada en Nuevitas

Autor:

Yahily Hernández Porto

Nuevitas. Camagüey.— Los hermanos Yenier Edel y Enier Edel Ceballos Quesada, de 35 y 36 años de edad, respectivamente, viven con un alto sentido de pertenencia por la Termoeléctrica camagüeyana Diez de Octubre, ubicada en Nuevitas.

Ellos son dos innovadores que ponen su talento en función de «echar para adelante» la vetusta maquinaria y que no se detenga. Como jóvenes inconformes, ante la escasez de piezas de repuesto, fruto del bloqueo genocida imperial impuesto a la Mayor de las Antillas, estos muchachos saben sobreponerse a cada dificultad.

Cuenta Yenier, el más campechano y atrevido de «los Edeles», —así también le llaman en la Termoeléctrica a este binomio de expertos—, que todo comenzó cuando en la Unidad 6 de la fábrica, una rotura de la bomba 6B de circulación limitaba la generación del bloque.

«La unidad debía entregar más de 90 MW y se veía restringida, porque solo generaba entre unos 30 y 70 MW, prácticamente la mitad de su capacidad, lo cual representaba un alto costo y una afectación significativa para el Sistema Electroenergético Nacional (SEN)», explicó.

Así, aseguró que la recuperación de la bomba 6B de circulación fue un trabajo de equipo, que exigió de unidad de pensamiento y cohesión en los procedimientos innovadores.

«Ante la falta de piezas de repuesto en el almacén de la industria y la pérdida de potencia energética, no había otra que hacer lo que mejor sabemos: buscar alternativas y solucionar el problemón», enfatizó.

El joven subraya que «se procedió al desarme de tres bombas averiadas de las unidades cuatro, cinco y seis, lo cual implicó el desmontaje selectivo de sus partes y piezas para inspeccionarlas, diagnosticarlas y poder localizar aquellas que podían ser potencialmente reutilizables.

El ingeniero comenta que el proceso de recuperación fue riguroso, «porque las piezas tenían que cumplir con estrictos estándares de calidad para su puesta en marcha».

—¿Cómo se desarrolló ese proceso técnico de reparación?

—Desde que la bomba de circulación 6B se averió dejó de prestar servicio al SEN, pero, además, el estresante escenario de parada de la planta pintaba feo, porque ni teníamos una bomba de reserva ni en nuestros almacenes
existían los recursos para armarla.

«Ante esa realidad tuvimos que tomar los componentes idóneos de las tres bombas, para recuperar una. Si no lo lográbamos, hubiéramos tenido que detener el funcionamiento del bloque».

Para el hermano más sosegado y pensativo, Enier Edel, quien se desempeña como jefe de la Brigada Dinámica de Mecánica, en la que también se gestan reveladoras propuestas tecnológicas con una visión innovadora, «trabajar en este proyecto constituyó una escuela profesional, porque la bomba que debía repararse es una de tipo masiva de aproximadamente 3.5 metros de largo y un peso estimado de más de dos toneladas, la cual requirió el uso de grúas de cinco toneladas para su traslado al taller y montaje en el torno», explicó.

Enier, quien cursa hoy el 1er. año de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz, asegura que el proceso de desarme y diagnóstico tomó entre cuatro y cinco días ininterrumpidos de cálculos y esfuerzos constantes para que funcionara la bomba: «Fue una experiencia de creación y de pensamiento, junto a mi hermano, quien se transformó en un profesor, porque con el trabajo que hicimos me enseñó un montón».

—¿Cuál es el impacto económico de esta recuperación?

—El ahorro directo por evitar la importación de piezas supera los dos millones de pesos (CUP), además de importantes montos en divisas. También se redujo el tiempo de espera que podía originarse hasta que llegara una solución importada, que la industria no podía permitirse.

«Sin embargo, el beneficio real es mayor al considerarse que se evitó la pérdida de generación eléctrica y el sobrecosto de combustible. El mantenimiento mecánico que se ejecutó para recuperar esta bomba impacta directamente en la capacidad de generación eléctrica del país, y se evitan limitaciones severas de carga en las unidades térmicas».

—¿Reconforta el resultado alcanzado cuando se compara con algunos problemas que afrontaron como la carencia de piezas de repuesto?

—Es realmente alentador saber que ya se han recuperado tres bombas de circulación de 125 MW, las cuales están en servicio en la Diez de Octubre. El objetivo es generalizar este método a otras termoeléctricas del país que utilicen la misma tecnología, y convertir nuestra alternativa en un procedimiento estándar en la nación.

—¿El éxito de esta propuesta innovadora en qué consistió?

Edel, en tono de agradecimiento y respeto reconoció: «En la capacidad de respuesta de los hombres y mujeres de la Diez de Octubre, ante una emergencia de su fábrica, y en el trabajo coordinado de todos para echarla a andar.

«Valorar las ideas de cada integrante para devolver equipos complejos a la vida útil del proceso fabril es vital para que todo funcione como un verdadero engranaje. El proceso fue colaborativo, al integrarse los conocimientos de ingenieros, técnicos y mecánicos para encontrar una solución rápida ante la necesidad de poner la bomba en servicio».

Mas su hermano Yenier destaca que las enseñanzas del Ingeniero Industrial y especialista en seguridad Luis Manuel Santiago Esteban Canales, un maestro en la innovación, fueron vitales para que las soluciones técnicas resultaran exitosas. «Esa cohesión nos permitió triunfar sobre montañas de carencias de todo tipo», dice.

El talento de este padre de familia no tiene límites, pues contra todos los pronósticos recuperó también en tiempo récord la bomba de petróleo de segundo impulso, para la Unidad 5, de la fábrica.

«La institución se encontraba en una posición de desventaja porque si la única bomba que funcionaba se averiaba, entonces no solo se paralizaba por completo el bloque, sino que se dejaban de producir 120 MW, déficit que de ocurrir afectaría seriamente el SEN», agregó.

Para el atrevido Yenier,  presidente de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en la institución, conocer del impacto económico de esta atrevida innovación, valorada en unos 259 533 pesos, lo convida a seguir creando: «Es necesario continuar potenciando la ciencia y la innovación en cada industria y producción fabril, para lograr soberanía tecnológica, pues ante la falta de divisas para importar piezas de repuesto, la creación local, como se hace en Nuevitas, nos permite encontrar soluciones puntuales y necesarias que mantengan la vitalidad del SEN».

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