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Manos jóvenes hacen arte de una ancestral tradición

Casa Matriz de la marca Trinidad, la Fábrica de Tabacos Francisco Donatién se erige como una de las industrias del torcido más importantes de Cuba, en la que las nuevas generaciones son, mayoritariamente, una fuerza de trabajo fundamental

Autor:

Dorelys Canivell Canal

 

PINAR DEL RÍO.— En una antigua edificación, emblemática dentro de la arquitectura colonial de la ciudad de Pinar del Río —que data del siglo XIX y funcionó como un centro penitenciario hasta el 1ro. de enero de 1959—, radica hoy la Fábrica de Tabacos Francisco Donatién, una institución distintiva dentro de la industria tabacalera en Vueltabajo.

En ella se respira esa mezcla fortuita que solo dan las alianzas entre experiencia y juventud en torno al ancestral arte del torcido.

Casa matriz de la legendaria marca Trinidad y también de la Vegueros, la Francisco Donatién acoge a unos cien trabajadores y mantiene un curso para estudiantes que se forman en esta práctica.

¿Qué se necesita para ser un torcedor de primera línea? ¿Conocen la historia de este importante oficio, y la de la industria del tabaco en general? ¿Se sienten atendidos? ¿Estás satisfechos con los nuevos saberes y la atención que reciben en su puesto de trabajo? En busca de interrogantes, JR dialogó con trabajadores bisoños y con experiencia.

Constante y necesaria formación

Iriamis Bayaga Lafortín es fruto de los cursos para estudiantes, una iniciativa, cuyo propósito es que los más jóvenes se vinculen con la producción tabacalera en la provincia mayor productora de la hoja en el país. A sus 24 años, ella está hoy en la cuarta etapa del curso y asegura estar muy satisfecha con lo aprendido hasta el momento.

Por sus manos pasan la tripa y el capote de un Coloniales, la vitola que en estos momentos elaboran, y deberá ser capaz de desarrollar todas las habilidades que exige la manufactura de un habano.

Mas, la muchacha aún añora el tiempo que pasó frente al aula. Esa, asegura, es, en verdad, su zona de confort. «Soy licenciada en Educación Primaria y dar clases me encanta. Después estuve un tiempo trabajando en los CDR, llegó mi bebé, que ya tiene dos años y decidí, por cuestiones económicas, venir para acá. El tiempo que dura el curso cobramos un poco menos, pero una vez graduada, si se aprueba mi permanencia aquí, el salario mejora considerablemente.

«Además, las personas de más experiencia nos ayudan muchísimo para que podamos adquirir las habilidades y conocimientos necesarios. Y me gusta el torcido del tabaco, eso es fundamental para que uno pueda avanzar; lo otro es la disciplina y trabajar», precisa.

Al respecto, María Teresa Sánchez Echavarría, directora de la UEB Fábrica de Tabaco Torcido Francisco Donatién de la capital vueltabajera, y con 30 años de experiencia en el sector, explica que cada cierto tiempo abren estos cursos, pues es interés de la industria mantener la tradición, para que los jóvenes puedan convertirse en torcedores.

«También tenemos implementado un sistema de pago que los estimula, pero, para ello, hay que garantizar el cumplimiento de los planes y la calidad en el torcido, para lo cual existe un exhaustivo control del proceso productivo, y el tabaco transita por diferentes áreas», refiere la Directora.

En este mundo también priman el talento y las habilidades; esas que muestra Luis Miguel Izquierdo Martínez, otro joven de 30 años, ya torcedor, que avanza en su norma sin apenas pestañear.

«Soy graduado del curso hace unos ocho años, me fui a otro empleo y hace 12 meses volví a incorporarme», asiente.

Luis Miguel tuerce con destreza un Trinidad, porque, señala, para cumplir las normas y crecer, solo se necesita mucha fuerza de voluntad y esfuerzo propio.

Sistema de trabajo bien coordinado

Marcelo Adrián Espinosa Barrios es otro de los jóvenes. Sé graduó como ingeniero Forestal en 2019, en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca. En busca de mejoras económicas, optó por una plaza en convocatoria y, en estos momentos, se forma como analista integral de la industria en esta fábrica.

Su responsabilidad es procesar toda la información relacionada con la producción, las normas de consumo de cada torcedor, de manera que se logre una óptima eficiencia en el proceso.

Marcelo es ejemplo dentro del colectivo y fue recientemente delegado al 22do. Congreso de la CTC. Hoy integra el Comité Nacional de esa organización.

Iriamis Bayaga Lafortín, joven de 24 años, es estudiante de la cuarta etapa del curso para torcedores de tabacos. Autor: Dorelys Canivell Canal

Él es del campo y confiesa que siempre ha estado enamorado de la parte agrícola. Pero, ahora, se encarga de poner en la mesa de los torcedores las cantidades de tripas, capas y capotes que llevan los tabacos, a partir de las vitolas que se van a producir.

Al frente de la producción se encuentra otro joven, desde hace unos dos años aproximadamente. Yurisman Vargas Hernández controla y dirige el proceso productivo, desde la entrada de la materia prima hasta el trabajo en galera. Bajo su responsabilidad, recaen las solicitudes iniciales, el procesamiento y la salida de la producción terminada. Asegura que lo más importante es cumplir con los procedimientos establecidos para el torcido del tabaco.

Sánchez Echavarría señala que tienen cumplidos los planes al 130 por ciento y las ventas a Habanos S.A., su principal cliente, al 108 por ciento, lo que les permite aplicar el Decreto 138 que establece los sistemas de pago muy beneficiosos para los torcedores.

«Siempre hay que incentivar y motivar a los trabajadores porque esta es una tarea muy sacrificada, consagrada y ellos se lo merecen, pero, además, conocen la importancia de su labor para la economía del país. Contamos con las materias primas y disponemos de un mercado al que todavía podemos satisfacer con creces», señaló.

Estar muy cerca del macizo tabacalero de Pinar del Río les imprime una condición especial, están incluidos en el programa de la Ruta del Tabaco y ofrecen visitas especializadas y dirigidas a nacionales y extranjeros interesados en conocer el amplio mundo del tabaco.

Para la Directora, que cada día sean más los jóvenes que llegan hasta allí es un incentivo, pues son, dice, herederos de una tradición del torcido totalmente a mano que distingue también a esta tierra, merecedora de la sede del acto central por el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Los resultados de los torcedores son parte también de ese reconocimiento, por lo que su gente estará en primera fila, haciendo historia como el revolucionario Francisco Donatién, aquel obrero tabacalero que perdiera su vida en la represión de la tiranía en el entierro del mártir pinareño Celso Maragoto Lara, en septiembre de 1957.

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