Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Soluciones jóvenes a empeños comunitarios

Cada vez con más fuerza las nuevas generaciones han dejado de ser espectadores para convertirse en protagonistas de su entorno. En Boyeros, el campamento juvenil agrícola Abdala demuestra cómo la energía de los jóvenes articula producción, apoyo hospitalario y asistencia social, creando un modelo de autogestión que responde a las necesidades locales

Autor:

Alejandra Cuadras Marrero

 

La Red Juvenil Comunitaria no es solo un proyecto, sino un importante espacio donde se tejen alianzas entre las nuevas generaciones y su entorno, para responder a las necesidades reales de cada territorio. Se trata de una estrategia integral que abarca la producción de alimentos, el cuidado de la salud, la asistencia social y la cultura.

A través de esta iniciativa, en cada barrio, en cada municipio, hay muchachos y muchachas que han decidido dejar de ser espectadores para convertirse en actores principales de su propia historia. Y en Boyeros, esa decisión ha encontrado un escenario idóneo, el campamento juvenil agrícola Abdala, enclavado en la finca El Rincón, dentro del Hospital Dermatológico doctor Guillermo Fernández Hernández.

Las tareas que se realizan allí son el reflejo más fiel de esa misión. Cada surco, cada huevo recolectado y cada sala del hospital limpiada no son fines en sí mismos, sino eslabones de una cadena que van en la dirección de la soberanía y el bienestar comunitario.

Al producir directamente en la finca, los jóvenes no solo alivian las dificultades de abastecimiento —minimizando la dependencia del combustible y el transporte externo—, sino que demuestran que la solución a los problemas locales está en las manos de quienes viven en el propio barrio.

Así, la Red se convierte en un puente entre la capacidad productiva de la juventud y la vulnerabilidad de los sectores más necesitados, convirtiendo cada jornada de trabajo en un acto de amor por lo colectivo y en una escuela práctica de autogestión.

De jueves a sábado, el ritmo de la finca se mueve al compás de las nuevas generaciones. Las jornadas comienzan casi al amanecer y se extienden hasta las 11 de la mañana, con un breve descanso al mediodía antes de retomar las labores en la tarde. No es un simple trabajo voluntario, es un ejercicio de convivencia, de compromiso y de integración con la comunidad.

«Comenzamos con los surcos de boniato y luego nos sumamos a la recogida de huevos. Nos sentimos bien porque, además de ayudar a la producción, apoyamos directamente a los pacientes del hospital, y eso es importante», relata Talía Hurtado Zurí, participante del último grupo de rotación en el campamento.

Los jóvenes han logrado limpiar dos hectáreas de boniato, recoger humus de lombriz y abonar los canteros. «También nos hemos dedicado a la limpieza de las salas del hospital y a los sistemas de atención a la familia, llevando alimentos a personas mayores vulnerables», reconoce.

Sin embargo, no todo es trabajo. En las noches, el campamento se transforma. Juegan dominó, escuchan música y comparten historias, siempre cuidando el descanso de los pacientes. «El objetivo es lograr la articulación entre la producción, el hospital, la familia y la recreación. «Así la comunidad se siente acompañada, y nosotros aprendemos a trabajar de conjunto», relata Gabriela Martínez, otra de las participantes.

Y es precisamente esa articulación la que hace único a este proyecto. «A veces la gente cree que los jóvenes solo estamos esperando que las cosas cambien solas, pero no es así. Aquí estamos demostrando que podemos sembrar,
recolectar y cuidar a los nuestros. Cuando llevamos los huevos a los pacientes y vemos sus caras, entendemos que cada esfuerzo vale la pena. No es solo trabajo», explicó Marcia Daniela Martínez Torres.

No es casual tampoco que la joven Gretel Aylen asegure que «los jóvenes necesitamos estos espacios dónde aprender y crecer. No venimos a hacer un favor, venimos a sumar. Porque si nosotros no nos involucramos, ¿quién lo va a hacer? La comunidad nos necesita y nosotros necesitamos sentir que somos parte de algo más grande».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.