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Verano de aprendizajes duraderos

La Escuela de Arte Ernesto Lecuona y la Galería de arte Oscar Fernández Morera, ambas instituciones enclavadas en la provincia de Sancti Spíritus, son testigos del interés de las infancias por conocer el mundo de las diferentes manifestaciones artísticas

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— Irina Rivadeneira Espinosa siente que flota cuando baila. Con solo nueve años habla con naturalidad de movimientos y posturas. Bajo la guía de los profesores Reinier Alberto Jiménez Madrigal y Laura Laine Domínguez Castillo, es suyo el pequeño tabloncillo de la Escuela de Arte Ernesto Lecuona, única institución de esta provincia perteneciente a la enseñanza artística.

«Me enteré por unas amiguitas que existían los talleres de verano. Ellas se pusieron en el de música. Pero, yo preferí el de danza y me ha encantado participar porque he aprendido muchas cosas como el battement. Eso es un movimiento alterno, de lado a lado, de la pierna de trabajo», aclara.

Precisamente, de esa manifestación de las artes se impartieron talleres de creación coreográfica, ballet y preparación física. Una iniciativa que celebramos no solo por regalar una opción más en este verano, sino por lo necesaria que resulta en Sancti Spíritus, tierra deprimida cuando se repasa la historia de la danza.

«Estamos muy contentos. Vinieron más alumnos que los esperados. Llegaron con muchas ganas de aprender y eso nos satisfizo mucho. Desde ya, esperamos que las próximas convocatorias tengan las mismas aceptaciones», reconoció Domínguez Castillo, profesora de ballet y técnica de la danza en la institución, asentada en un área céntrica de la urbe del Yayabo.

El arte de enseñar

Belinda Flores Santos disfruta cantar, prácticamente, desde que abrió los ojos. La casa fue su primer escenario. Luego, encontró cobija en el Grupo Comunitario de Teatro Infantil Los Yayaberitos. Casi al unísono, El Talentómetro, programa radial de la emisora provincial espirituana premió sus aptitudes musicales. Y hoy se forma como profesora instructora de arte e integra el Coro Vocal Imago.

«El maestro Sander Morgado me convocó para acompañarlo en la impartición del taller de verano. Ha sido una experiencia inolvidable porque logramos que los niños y niñas aprendieran y disfrutaran», dice.

Por hacer algo que les gusta, profesores y niños hicieron un alto en las tradicionales acciones recreativas, además de dejar a un lado la pereza del sueño que no conciliaron plenamente durante las largas y calurosas noches.

«Me ha servido para enamorarme más de mi carrera. Estoy muy satisfecha porque tuvimos muy buena asistencia. Llegaron tímidos, cabizbajos, y nos despedimos con ellos, sobre el pequeño escenario del teatro de la escuela, cantando frente a mucha gente».

Es de significar también la inclusión de estudiantes de la enseñanza artística en calidad de profesores como Belinda Flores Santos, quien, además, no dejó a un lado sus responsabilidades como presidenta de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media en la provincia. Fue esa una de las grandes novedades de los aceptados talleres de verano impartidos en la institución educativa.

«Los saberes sobre violín los compartió María del Pilar Pérez, quien acaba de concluir el primer año de ese instrumento en el Instituto Superior de Arte; mientras en danza, específicamente, creación coreográfica, lo asumió el joven Reinier Alberto Jiménez Madrigal, alumno de danza contemporánea en esa propia casa de altos estudios», refirió Félix Ramón Delgado Barrizonte, al frente de la enseñanza artística en la provincia.

«Los resultados de estos talleres fueron superiores a los del año pasado —opina Delgado Barrizonte—. Para el próximo aspiramos a incluir todas las líneas de instrumentos impartidas durante el curso, así como la totalidad de asignaturas de la danza porque nos percatamos que hay muchas ganas de aprender».

Buena cosecha

Quizá Ángel Luis Alfaro Ramírez no imaginó, en los días que soñaba esculpirse como un gran artista en la otrora y prestigiosa Academia de Arte Oscar Fernández Morera, de Trinidad, que pondría en un segundo plano la creación para formar a quienes descubren las artes visuales.

«Me gusta mucho impartir talleres —confiesa sin titubeos—. Me place ayudar a los muchachos que van lo mismo a la galería o a la casa, en busca de asesoramiento para ingresar en la enseñanza artística. Nunca le he dicho que no a ninguno. Incluso, le he brindado mis materiales y les dedico todo mi tiempo».

Desde que descubrió esa otra pasión, convirtió parte de los salones de la otrora casona de Oscar Fernández Morera, ubicada en pleno bulevar yayabero, en una verdadera escuela.

«Eso ha implicado detener un tanto mis propias creaciones. Soy escultor, pintor, pero, disfruto mucho cuando se obtienen buenos resultados en el ingreso a la enseñanza artística en la especialidad de artes visuales, tanto cuando era en Trinidad, luego Cienfuegos, ahora Villa Clara o, más reciente, para la carrera de profesor instructor de arte en la Escuela Ernesto Lecuona. Por lo general, comenzamos la preparación en los últimos años de la secundaria, aunque a la galería también llegan más pequeños interesados».

Diálogo con los públicos

Asegura Alfaro que De todo un tin, exposición que bajo la firma de cinco de sus actuales pupilos, y que cuelga, durante todo el verano, en las paredes de la biblioteca provincial Rubén Martínez Villena, no es un premio tras aprobar los rigurosos exámenes, sino un reconocimiento a la entrega, pasión y consagración a las artes visuales.

«Estoy muy feliz al ver mis dibujos en este lugar tan bello. Nunca lo imaginé», alega Maikol Lekian Pérez, quien dio un giro a su vida: de practicar remo en la Escuela de Iniciación Deportiva, casi alista la maleta para plantar pinceles en Villa Clara.

Junto a él, compartirá los desvelos por la creación Rebeca Díaz. Pudiera pensarse que le lleva ventaja, porque hasta este curso fue alumna de la enseñanza artística al estudiar flauta en la Escuela de arte de la provincia. «De pequeña me gustaba dibujar y realizar manualidades. Pero, estaba en la música hasta que me di cuenta que no era realmente lo mío. Entonces, me inserté al taller con el profesor Alfaro. Aprendí, entre muchas cosas, a combinar colores y las técnicas».

El responsable de que el show de la exposición colectiva fuera unos origamis en miniatura introducidos en pomos de penicilina es Marcos Antonio García, otra de las firmas noveles.

«Me gustaba dibujar, pintar, pero el origami siempre me ha llamado la atención. Decidí hacerlos y, además, el profesor Alfaro me estimuló a compartir mis saberes en los talleres de la Galería».

Además, de esos tres muchachos con potencial suficiente para convertirse en muy pocos años, en referentes del arte contemporáneo, se suman a las firmas de la exposición Yeily Danay Castillo y Jenifer Vega.

Mientras se disfruta de sus obras, la Galería de Arte Oscar Fernández Morera, de Sancti Spíritus, mantiene sus puertas abiertas para ser de este verano una etapa de duraderos aprendizajes, desde el compromiso, la experiencia y la pasión.

Los públicos disfrutan las diferentes técnicas aprendidas en el taller de la galería espirituana. Foto: Lisandra Gómez Guerra

 

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