Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cumpleaños en combate

¿Cómo fueron los 3 de junio del hoy General de Ejército Raúl Castro Ruz en tiempos en que se buscaba el triunfo de la Revolución Cubana? Las anotaciones de su diario de campaña demuestran su compromiso eterno con la Patria: más importante que una celebración personal es la felicidad colectiva por la cual diariamente se lucha

Autor:

Daily Sánchez Lemus

«Martes, 3 de junio de 1958

Hoy cumplo 27 años de edad. Vuelven a bombardear salvajemente toda la zona. Se sienten disparos por Bayate. Se cree que tratan de subir también por el alto del Dajao. Me entrevisto con Efigenio y Villa[1]. Decidimos que yo viniera para la zona de Casillas. Me duele, además por razones morales, separarme de estos muchachos en estas circunstancias. Sobre los muchachos de Efigenio, que también anda con los muchachos de Wicho Herrera, ha recaído el peso de la lucha. Los Mau están portándose a la altura de su jefe, Efigenio Ameijeiras.

«Partimos después del mediodía a caballo con once compañeros más por el camino de Margot, a las dos horas de camino me topo con el abuelo Casillas que llevaba un poco de comida para el frente de Bayate. Me monto en su yipi mientras siguen a caballo los demás compañeros. Al llegar a una bifurcación de caminos, dos camionetas con varios compañeros siguen rumbo a las Calabazas de Sagua. Ya al atardecer llegamos a Soledad, después de pasar por varios barrios de humildes campesinos, nuestros verdaderos y más sinceros aliados, los campesinos pobres. Compran en algunas tienditas que por gestiones del Cap. Casillas han podido surtir.

«El abuelo[2] me sube a un bohío sin terminar en un pico llamado de Valerio y rodeado de cafetales, yo lo bauticé con el alto de La Periquera. Estuve conversando por espacio de una hora con él. Al rato, tiene que partir, pues le avisan que una columna enemiga avanza desde el norte (Mayarí) rumbo a Corea.

«Entre Jorge, Augusto, Tony y yo discutimos un poco. El tema fue el Imperialismo. Vazquecito nos sube después un fricasé de pollo, arroz blanco y tostones. Indudablemente que la cosa no se ha puesto tan mala en el Segundo Frente».

Estas anotaciones, que cierran con un toque de humor a pesar de los duros días de combates durante el verano de 1958, son del diario de campaña del joven comandante Raúl Castro Ruz, jefe del Segundo Frente Oriental Frank País. Sin embargo, no era el primero que pasaba en la lucha: su cumpleaños 25 lo había vivido en México, en el exilio, cuando se preparaban para venir en la expedición liberadora.

En aquella oportunidad, el 3 de junio de 1956, María Antonia González preparó un pequeño cake para celebrarle en su apartamento de la calle Emparan 49C. La fotografía de aquel domingo muestra al joven Raúl apoyado sobre la mesa, mientras todos reían a la espera de que soplara las 25 velitas.  Allí estaba Fidel, por el que habían esperado esa tarde a que regresara de habituales gestiones conspiradoras, para que acompañara a su hermano menor.

El cumpleaños 26 de Raúl, el lunes 3 de junio de 1957, ya estaban en la Sierra Maestra. Había sobrevivido al desembarco, la dispersión de Alegría de Pío, a aquellas primeras jornadas de vicisitudes; había conocido la primera victoria en combate allá en La Plata en enero, y luego el 28 de mayo en Uvero. El 1 de junio, dos días antes de su cumpleaños, escribió una carta a su mamá, Lina Ruz, a nombre suyo y de Fidel, en la que le dice que no es cierto el rumor de que él se halla herido tras el combate, la felicita por el día de las Madres y se despide diciendo: «Espéranos que volveremos victoriosos».

Si bien no se conservan notas del día 3 de junio de 1957 en su diario de campaña[3], en el libro Diario de la Guerra 3 se narra que fue una jornada que amaneció con lluvia para la columna rebelde, y que apenas sin alimento se prosiguió la marcha por las montañas. En esa jornada, también conocieron de la supuesta captura de Celia por los soldados de la tiranía, cuando cumplía la misión de llevar a Santiago de Cuba el parte del combate de Uvero. Para Raúl, aquella fue una noticia amarga, pues sentía un gran cariño por ella, a quien había bautizado como su «madrina». Por suerte, días más tarde la angustia se disiparía con la comprobación de que aquello había sido una de las tantas mentiras del enemigo.

Así fueron los 3 de junio en Raúl en la guerra y, como ya sabemos, luego del triunfo revolucionario estas continuaron siendo jornadas muy suyas, de intenso trabajo por la Revolución, consciente de que más importante que una celebración personal es la felicidad colectiva por la cual diariamente se lucha… y así arriba a sus 95 ese eterno joven rebelde.

[1] Efigenio Ameijeiras y Demetrio Montseny

[2] Se refiere al propio Casillas, Ernesto Casillas.

[3] De la segunda entrega del diario que abarca los meses de abril a diciembre de 1957, se conservan legibles solo algunas páginas, puesto que fueron escondidas en sitios donde la humedad deterioró el papel. Los fragmentos que existen se lograron recuperar gracias a la colaboración de especialistas de la Unión Soviética.

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