Fidel y Raúl en enero de 1959. Autor: Archivo de JR Publicado: 02/06/2026 | 06:59 pm
Este es un año especial para los cubanos, para nuestra Historia: en 2026 celebramos el cumpleaños 95 del General de Ejército y segundo jefe de la Revolución, y el centenario de Fidel, nuestro Comandante en Jefe y Líder histórico de tantas batallas de nuestro pueblo. Quiso la vida que, además, de ser hermanos de sangre, de ideales y de luchas, también celebrasen aniversarios cerrados dos figuras fundamentales de nuestra Revolución.
Fidel estaba próximo a cumplir cinco años cuando el 3 de junio de 1931 nació su hermanito pequeño, aquel que estaría detrás de sus hermanos grandes todo el tiempo, queriendo ser como ellos, haciendo travesuras, y buscando siempre el cariño de sus padres. Sus ojitos pícaros, como se aprecia en las fotografías de la época, descubrían una energía tremenda, y un espíritu rebelde que las circunstancias neocoloniales del país se encargaron de darle causa.
Raúl cumplió sus 25 años en 1956, allá en México, en el exilio, mientras se preparaban para regresar a Cuba a liberarla o a ser mártires, a cumplir la palabra empeñada de Fidel y de toda la Generación del Centenario de José Martí. Había sido el primero en salir rumbo a la nación azteca pues la dictadora lo acusaba falsamente de haber colocado una bomba en el cine Tosca, y en realidad él se encontraba fuera de La Habana, visitando a sus padres. Ante la evidencia de que para los moncadistas la persecución sería implacable, salió de Cuba y en julio de ese mismo año lo hizo Fidel.
Así fue surgiendo la historia y creciendo y desarrollando hechos y concepciones que llevaron al triunfo. Por eso este año, de aniversario cerrados, los recordamos en otros momentos similares de nuestra historia, combatiendo por la Patria. En 1961, cuando Raúl cumplía 30 y Fidel 35, Cuba se declaraba territorio libre de analfabetismo, y se había vencido al enemigo en las arenas de Playa Girón. En 1976, cuando Raúl cumplió sus 45 años y Fidel 50, la Revolución culminaba lo que fue declarado por el Comandante como la etapa de Gobierno provisional y con una Constitución socialista que consolida su institucionalización y una nueva manera de entender el ejercicio del poder del pueblo para el bienestar de todos.
Pero hay más: En 1981, cuando el Ministro de las Fuerzas Armadas cumplía sus 50 y Fidel 55, estaban en medio de la aplicación de la doctrina militar de la Guerra de Todo el Pueblo, en la cual las Milicias de Tropas Territoriales comenzaban a recibir el armamento para defender la Patria ante el inminente peligro de agresión por parte de los imperialistas yanquis. Cinco años después, ambos encabezarían el tercer Congreso del Partido Comunista y serían ratificados al frente de este: Fidel, como primer secretario, próximo a los 60 años; y Raúl, su segundo secretario, a los 55.
En 1991, ya con el desplome del campo socialista y la cercana desaparición de la Unión Soviética, Cuba vivió el cierre de la Operación Carlota, una hermosa página internacionalista escrita por nuestro pueblo para la liberación de los hermanos africanos. Allí estaba Raúl, informando a Fidel, sobre la culminación exitosa de dicha operación, con palabras conmovedoras.
Los años siguientes serían de un duro especial en tiempo de paz, en el cual ambos hermanos siguieron unidos en la idea y ejecución de las alternativas para la producción de alimentos, para sostener la defensa del país y para mantener las banderas del socialismo.
En 2006, cuando Raúl había cumplido sus 75 años y Fidel apenas en unos días cumpliría 80, tuvo lugar un quebrantamiento de la salud del Comandante en Jefe y en una proclama leída al pueblo de Cuba por los medios nacionales, el Jefe de la Revolución delegaba provisionalmente en Raúl las principales responsabilidades del Partido y del Consejo de Estado y de Ministros.
No se trataba de dejar a su hermano al frente, sino al segundo jefe de la Revolución que durante años —desde el Moncada y la Sierra— había obtenido méritos y resultados suficientes como para ganarse la confianza y el cariño del pueblo. No en vano en enero de 1959, ante el peligro de ser asesinado en uno de los atentados que comenzaban a perpetrarse contra su vida, Fidel consulta al pueblo si está de acuerdo que Raúl fuese el segundo jefe y su sustituto en casi de muerte, frente al Movimiento 26 de Julio.
El pueblo aclamó aquella propuesta. Desde entonces, fue el compañero Raúl, el revolucionario Raúl, el comunista, el ministro Raúl, el hombre que se mantuvo al lado del Jefe para todas las decisiones, siguiendo una línea común de pensamiento y acción y trabajando para el pueblo. Todo ello, además, unido al orgullo y al enorme compromiso que entrañaba ser su hermano. Desde 2006, Raúl cumplió con sus nuevos deberes con la Patria.
En 2016, cuando cumplía sus 85 y Fidel sus 90, tuvo que enfrentar además la dolorosa partida física de quien había sido su guía en la vida y en la Revolución. Pareciera entonces que se cerraba el ciclo de una relación profunda y altísima entre dos seres humanos excepcionales, pero no fue así: Fidel continúa presente en cada paso de Raúl y de la Revolución Cubana.
Por eso, en este año en que ambos hermanos siguen cumpliendo aniversarios para la Patria, nuestro homenaje es mantenernos en la pelea, celebrando un centenario de combates y unos 95 años de lealtad y valentía ante el enemigo del pueblo de Cuba: el imperialismo. Este es un año donde el 95 y el cien inspiran y nos comprometen. El agradecimiento entonces a quienes han dedicado su vida la Revolución y nos siguen mostrando el camino.
