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En Cuba no habrá ni sorpresa ni derrota

El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, intervino este sábado en el tradicional Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba por un mundo sin bloqueo, al que asistieron más de 766 delegados extranjeros, pertenecientes a 152 organizaciones de 36 países

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

Cuando tantos amigos del mundo llegan a Cuba y rompen las barreras endurecidas que le imponen a nuestro pueblo, se demuestra que la solidaridad, ese principio tan humano, nadie la puede bloquear. 

De esa forma reconoció el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a tantos amigos de la Mayor de las Antillas, que, este sábado, asistieron al tradicional Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba por un mundo sin bloqueo: solidaridad activa en el centenario de Fidel, celebrado en el capitalino Palacio de Convenciones, justamente horas después de que los cubanos diéramos otra histórica demostración de unidad en defensa de la Patria, y para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores. 

Junto a los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado; el primer ministro, Manuel Marrero Cruz; el secretario de Organización del Comité Central del Partido, Roberto Morales Ojeda; y el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, el Jefe de Estado agradeció y reconoció la valentía de todos esos amigos de Cuba que hacen por ella desde bondad.

 

A los más de 766 delegados extranjeros, pertenecientes a 152 organizaciones de 36 países, el mandatario les expresó que sus voluntades de venir a la Isla en medio de un bloqueo estadounidense recrudecido demuestra hoy que «Cuba no está sola, ni lo estará».

 Con ellos reflexionó sobre la situación actual que vive el planeta, marcado por un escenario donde el derecho internacional se manipula en correspondencia a los intereses de un capital en declive. Y es que vivimos, según explicó Díaz-Canel, una crisis multidimensional del capitalismo.

«Estamos en presencia de una guerra ideológica, cultural y mediática», apuntó, de la cual nuestro país es uno de los focos directos por parte del Gobierno de Estados Unidos. Entre sus juegos sucios, explicó, buscan asesinar la reputación a base de mentiras y falsas noticias. 

Explicó también cómo la actual administración estadounidense ha construido un relato mediático para luego dar su zarpazo de guerra. Y como muestra de ello ejemplificó, paso a paso, los hechos de los últimos meses en Venezuela e Irán.

Sin embargo, Cuba vive hoy bajo una amenaza real, agregó. «Cuando se habla que somos una amenaza extraordinaria e inusual para los Estados Unidos, entendemos que ese no es el sentir del pueblo de esa nación. ¿Qué amenaza podemos ser?» Sencillamente no existe. No hay pretexto ni razón para una agresión militar contra este pueblo, recordó. 

Por estos días, les dijo, «han podido apreciar la capacidad del cubano. Bajo este escenario que se nos impone, añadió, hemos sacado victorias. Y habló de las más de seis millones de firmas recogidas en el país contra el bloqueo recrudecido, la guerra y a favor de la paz; así como la muestra popular de este Primero de Mayo, donde más de cinco millones de cubanas y cubanos desfilaron por calles del país.

El Presidente cubano hizo alusión, igualmente, a las nuevas generaciones, quienes «han levantado las banderas históricas de la Revolución en estos tiempos. Los jóvenes han salido a defender la Patria sabiendo que son la generación del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz».

Una Isla de paz

Sobre las acciones que ha venido desarrollando Estados Unidos contra Cuba, particularmente en las últimas jornadas, se refirió a la más reciente orden ejecutiva firmada este 1ro. de mayo por el Presidente estadounidense Donald Trump, luego del multitudinario desfile popular del pueblo cubano.

En su interior esta nueva maniobra establece, argumentó, una persecución financiera global, lo que resulta un paso de injerencia inaceptable. La política fuerza mezquinamente a la comunidad internacional a elegir entre poder participar en el sistema financiero de Estados Unidos, la primera potencia del mundo, o hacerlo con Cuba.

«Hasta cuando el mundo va a permitir semejantes barbaries», expresó el Jefe de Estado, quien razonó, además, que el planeta debe estar consciente que lo que hacen contra nuestros pueblos, pues mañana lo pueden ejercer con cualquier otra nación.

Pero el camino de esta Isla, frente a esos escenarios, es uno solo, y el mandatario cubano lo delineó en una frase: «que nadie espere que en Cuba habrá rendición».

Existe la posibilidad real de una agresión militar. Pero este pueblo, agregó, no tiene miedo. Ciertamente, «este pueblo no quiere la guerra, y siempre hemos planteado que el diálogo es la vía para alejarnos de la confrontación. Pero aquí no habrá ni sorpresa ni derrota», agregó.

Cuba, sin embargo, sigue adelante con sus recursos, su tecnología y esfuerzo propio. Razonó sobre los logros alcanzados en estos años y meses, sin desligarse nunca del principio de justicia social.

«Claro que tenemos proyectos y sueños pendientes que se nos han paralizado en el tiempo debido a esa política cruel que es el bloqueo», y que hoy se expresa de forma bárbara desde el ámbito energético, añadió.

¿Cómo uno ve el futuro de Cuba?, reflexionó Díaz-Canel, con un país más iluminado, pero sin derroche, y donde seguiremos teniendo una Cuba justa, que apoye las causas las del mundo: las del pueblo palestino, de Puerto Rico, de Irán… y tantas otras. «El heroísmo de nuestro pueblo, junto a la solidaridad de tantos amigos, nos llevarán a la victoria», concluyó.

El bloqueo, un arma de guerra 

De esos efectos devastadores del bloqueo, incrementados en este 2026, dio una actualización a los amigos de la solidaridad el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parilla, quien compartió en la jornada detalles pormenorizado del reforzamiento y efecto devastador de esta política genocida.

Recordó las medidas inhumanas en el tiempo de la pandemia, y cómo a partir del 29 de enero las acciones han escalado a una etapa superior. Y lo dijo porque el bloqueo energético que se decretó por Estados Unidos, equivale a una acción de guerra.

Cuando el Gobierno estadounidense persigue el combustible, no solo lo hace a una naviera determinada, si no que daña a nuestros niños, ancianos, a toda la población y sectores del país, apuntó.

«Es cierto que hemos comenzado un proceso de intercambio con Estados Unidos. Pero siempre hemos tenido disposición al diálogo respetuoso, serio y responsable a lo largo de la Revolución. Estamos dispuesto a avanzar en ese camino. No forma parte de nuestra concepción en una mesa de diálogo, de ninguna manera, reiteró, el orden político ni los asuntos internos; como tampoco discutiremos los asuntos que compete la autodeterminación y soberanía de la Isla».

De las más recientes declaraciones del presidente Donald Trump, y de la orden ejecutiva, dijo es otro paso inédito dentro de ese bloqueo genocida. «Cabe preguntarse: qué justificación puede tener Estados Unidos para provocar decenas de miles de muertes en Cuba, ¿qué vendría después, qué impacto podría tener?» Confiamos, precisó, en que prime el sentido común, porque nuestro país no amenaza a nadie; y el costo sería muy alto para ambos pueblos.

La ruta de la solidaridad 

Muy especial fueron las intervenciones que realizaron durante el encuentro varios amigos de Cuba que apuestan por la solidaridad con hechos. Uno de ellos es el italiano Michele Curto, quien comentó que, 28 días después de la llegada del primer Convoy de solidaridad de Cuba, él, como otros amigos internacionales, regresaron a la Mayor de las Antillas. Ahora, dijo, comprendieron la capacidad de resistir y salir adelante en la región oriental del país, a donde llevaron donaciones a instituciones y personas. 

«Tenemos una gran responsabilidad hoy, cuando la actual administración estadounidense suena altos los tambores de la guerra contra Cuba. Si permitimos una guerra aquí, estaremos permitiendo una agresión contra la humanidad», comentó. 

No se puede ser neutral hoy. Y lo dijo claro para el mundo: «aquí es necesario inmolarnos también por Fidel en el año de su centenario. Es ahora cuando debemos ser Fidel».

Una confrontación en el Caribe tendría un costo alto para nuestros pueblos, afirmó luego la representante de Santa Lucía, Catherine Maleene Issac, quien reiteró todo el apoyo y respeto a nuestro pueblo. 

Fue otra idea que resaltó Graciela Ramírez, coordinadora del comité internacional de paz y justicia. Ella comenzó elogiando el carácter y la solidaridad internacional del pueblo de México, quienes se han mantenido firme ayudando a Cuba. «Ese debe ser el camino y ejemplo para todo», dijo, como también la condena continua a los actos genocidas contra el pueblo palestino. 

Desde la lejana Australia, Tin Anderson, miembro de los amigos de la solidaridad Cuba-Australia, trajo un mensaje de recordación a Fidel, y el llamado a que en cada compañero comprometido con la Isla exija en sus naciones, frente a las embajadas de Estados Unidos, el fin del bloqueo y las amenazas.

Y es que, como reconociera el brasileño Ricardo Hasbert, el momento actual que vive la humanidad es decisivo, por lo que no se puede perder tiempo para actuar. «Cuba promueve la paz dentro de tanto caos que genera el imperialismo. Cuba es nuestra mayor reserva moral y revolucionaria. Por eso, dijo, debemos cuidarla». 

«Hasta el pueblo estadounidense, en su mayoría, se opone al bloqueo», aseguró luego la joven estadounidense, Shaquille Fontenot, vicepresidenta de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en Estados Unidos, quien ratificó el compromiso con la causa antillana. 

A estos amigos de todos los tiempos, pero, sobre todo, de los moemntos tan convulsos que vivimos, el miembro del Comité Central del Partido y presidente de la Comisión Organizadora del 22do. Congreso de la CTC, Osnay Miguel Colina Rodríguez, les dio un eterno agradecimiento. 

Como colofón del encuentro, en la jornada se otorgó premio sindical a la solidaridad Corazón Abierto, a personalidades y colectivos que, con coherencia y valentía, han tendido su mano amiga al pueblo de Cuba en los momentos más difíciles, defendiendo sin tregua la verdad frente al bloqueo, y alzando su voz por la Revolución cubana y por la paz mundial.

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