Empaquetada con todos los clichés posibles que han definido al género de acción en el cine, la serie Reacher no fracasa porque sea mediocre en lo artístico, sino porque sabe cómo emplear todos los resortes de la industria cultural para mantener a las audiencias enganchadas
Que el cliché tenga éxito no debería sorprendernos, sobre todo porque, si la fórmula funciona, se repite hasta el cansancio. Bien lo sabemos en estos tiempos de redes sociales y minivideos al por mayor. Algo similar, en cuanto a preferencias, es lo que sucede con Reacher, serie que transmite Multivisión en su primera temporada, y que resulta toda una evocación al hombre blanco estadounidense indestructible, ese que tan de moda estuvo en los tiempos del Rambo de Sylvester Stallone, y ahora, quizá, se nos presenta un poco más refinado porque agrega a los disparos una sublime inteligencia.
Jack Reacher es un personaje creado por el escritor británico Lee Child para su serie de novelas de suspenso criminal, que ha tenido adaptaciones cinematográficas en 2012 y 2016, y ahora cuenta con una serie para Amazon Prime Video, que a la sazón transmite nuestro canal de las múltiples miradas al universo.
Como producto se consume porque no invita a pensar mucho. Eso no tiene nada de malo, desconectar durante un rato es viable, y la fórmula vende, tal y como demuestran las tres temporadas de la serie. Los «problemas» residen en otros lugares si el espectador no se sienta, aunque vaya a disfrutar, con el ojo crítico activado.
Reacher —la serie— arranca cuando Jack llega al pueblo de Margrave, en el estado de Georgia, donde se ha cometido un doble asesinato. Detenido como sospechoso, los hechos girarán en torno a temas como corrupción, falsificación de moneda, violencia y traiciones.
La trama se torna personal cuando uno de los asesinados, que al inicio no ha sido posible identificar, resulta ser el hermano de Jack, y este se siente impulsado a descubrir quién, o quiénes, lo ultimaron.
El protagónico, encarnado por Alan Ritchson —una versión del siglo XXI de Arnold Schwarzenegger— es mayor retirado de la policía militar de Estados Unidos, y se dedica a viajar en su tiempo libre. A diferencia de los matones indestructibles de las películas de acción de las décadas de los 80 y 90, Jack es un superdotado no solo en lo físico, sino en lo mental, con un poder deductivo comparable al de Sherlock Holmes.
Acompañado por Willa Fitzgerald en la piel de la agente policial Roscoe Conklin y Malcom Goodwin como Oscar Finlay, Reacher emprende su viaje justiciero, en el que empleará cualquier fin para lograr su cometido. De plano, la serie rechaza toda moralidad, tanto para héroes como villanos.
Reacher es una concatenación de hechos que transitan por un círculo vicioso: investigación, deducción brillante, violencia. Y esta última recae, sobre todo, en el propio protagonista, que solo a lo largo de la primera temporada liquida —vamos a decir que en defensa propia—, a más de diez personas, hechos conocidos por sus pares policiales afines, quienes nada hacen para frenarlo.
Eso de que el fin justifica los medios parece aplicar para los guionistas y el showrunner, Nick Santora, y Reacher lo mismo ajusticia a «los malos» con una cachiporra que con una corbata. A ellos parece darles igual, pensé mientras visionaba la serie, si al final los muertos, en su mayoría, son latinos que han extendido sus tentáculos hasta corromper a empresarios locales para falsificar dinero —la primera temporada se basa en la novela Zona peligrosa, de Lee Child—, en una suerte de mensaje no tan subliminal donde los vecinos del norte son los «buenos» que se defienden de los bárbaros del sur.
Para más inri, la actuación de Ritchson resulta poco convincente, y de ello casi no escapa ningún personaje de la serie al verse atrapados en ese guion desaforado y lleno de giros y más giros.
La industria cultural «empuja» aquello que se consume bien entre el público, y Reacher es un ejemplo de ello. Desde que saliera por vez primera en 2022, la serie se mantiene al aire con tres temporadas emitidas y una cuarta prevista a estrenarse el próximo agosto, además de la quinta ya asegurada.
Mala suerte, la 11na. novela sobre Jack Reacher, motiva la segunda entrega, mientras que El inductor y Gone Tomorrow sirven de guía para la tercera y cuarta, respectivamente.
Con tanto material literario pendiente, mientras Reacher tenga audiencia de seguro seguirá exponiendo la invencibilidad de un miembro del ejército capaz de liquidar todo lo que tenga por delante hasta salirse con la suya, aunque no quede ley alguna en pie. Y esa moraleja, por lo menos a quien suscribe, nunca le ha gustado.