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Romi, evidencia en silencio (+Video)

Una serie española que irrumpe con identidad propia, a partir de acercarse al thriller policiaco, con novedosas propuestas de recursos narrativos

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

Romi es una serie difícil de encasillar. Sí, es un thriller con todos los ingredientes, pero lo aborda desde una perspectiva diferente. Esta propuesta española, que ha podido ser disfrutada en la televisión cubana, tensiona la fórmula del policiaco y la reordena: lo sensorial es empleado como el centro de gravedad de toda la puesta en escena.

El eje del relato es Romina Goitia, encarnada por María Cerezuela, quien evita el exceso de expresiones y apuesta por la precisión. En ese sentido, Romi no responde al molde clásico del investigador quebrado por vicios o traumas estandarizados. Su conflicto se articula en otro registro: la relación con el sonido, la memoria y la pérdida.

La protagonista, que padece una sordera poslocutiva, a causa de un hecho traumático en el puerto de Bilbao, durante su infancia, no se presenta como víctima. Precisamente, esta condición se emplea como una herramienta narrativa que redefine la lógica deductiva. Así, Romi es capaz de ver lo que otros descartan. Lee microgestos y silencios, detecta grietas en la comunicación verbal. Y esta resulta una de las decisiones más inteligentes desde la concepción del producto televisivo. Podría argüirse que el recurso ha sido empleado en otras producciones, como la exitosa El mentalista (The Mentalist), pero en este caso es diferente.

La puesta en escena se basa en una cámara cómplice, que nos pone en los ojos de la protagonista, con planos cercanos, para escrutar rostros, y obliga al espectador a implicarse en el proceso de observación. La mirada de Romi, dicho de otra manera, es el dispositivo central del relato.

Bilbao como escenario vivo

Lejos del cliché de la ciudad gris que acompaña muchas veces a este género, Romi se sitúa en un Bilbao que palpita con luz propia y, a la vez, está lleno de contrastes. La fotografía se decanta por colores vivos y una iluminación que rehúye el dramatismo fácil. Ese contraste visual dialoga con la dureza de los casos tratados: crimen organizado, redes portuarias de corrupción, zonas de sombra que atraviesan la economía local.

La serie combina estructura procedimental con una línea narrativa de largo aliento. Cada episodio plantea un caso que encuentra resolución, pero el hilo emocional se sostiene en la investigación sobre la muerte del padre de Romi. Es una tensión que articula la temporada y evita la dispersión.

El ritmo se mantiene estable en episodios extensos, algo poco habitual en el policial español. Sin embargo, la narrativa respira, se permite pausas e introduce matices sin perder la atención del espectador.

Para ello, el tejido dramático se fortalece en las relaciones. Porque Romi construye un triángulo femenino que sustenta buena parte de su densidad emocional.

Alaia, interpretada por Natalia Millán, y madre de Romi, encarna la Ley desde dentro de la Ertzaintza (la policía del País Vasco). Su obsesión por reabrir el caso de su marido, fallecido en circunstancias poco claras, introduce fricción constante con Romi.

Natalia Millán encarna a la madre preocupada y, al mismo tiempo, obsesionada con un pasado que no logra dejar atrás. Fotograma de la serie

Entretanto, Garbiñe, a quien da vida Elena Irureta, funciona como ancla emocional. Su presencia aporta equilibrio y las pausas necesarias para el suspense.

La dinámica se completa con personajes como Nere, Aitor o Martín, quienes expanden el universo narrativo, pero no llegan a diluirlo. Cada uno introduce sentidos y ambigüedades para tratar de mantenernos atentos.

El sonido como territorio narrativo

El mayor riesgo técnico de Romi se encuentra en su diseño sonoro, y es también su mayor logro. La serie construye una experiencia subjetiva que desplaza al espectador hacia la percepción de la protagonista. El uso del silencio es, en este caso, un lenguaje.

Romi, quien tiene un implante coclear, emplea su dispositivo para encenderlo o apagarlo y, con esto, cambiar su percepción del mundo. El vacío de sonidos obliga a atender a otros códigos: la lengua de signos, la gestualidad, la respiración contenida. Y la serie no se detiene a explicar esos procesos, más bien trata de que el espectador los sienta. Es una decisión que refuerza la inclusión y la integra en lo que se narra.

El éxito de Romi en Amazon Prime Video no responde a una casualidad, sino por el hecho de que conecta con una audiencia que busca relatos sólidos y emotivos; propuestas formales que escapen de lo previsible, sin sacrificar el entretenimiento.

El thriller se mantiene, la intriga funciona. Pero, el interés se edifica, a partir de explicar cómo se construye la verdad cuando los sentidos no operan de forma convencional. Esta es la razón por la que la serie ha llamado la atención, al introducir una protagonista que obligó a replantear códigos narrativos y abrió un espacio para otras formas de representación.

Y aunque la primera temporada cierra tramas, deja abierta una herida central que exige continuidad. Veremos si eso llega a suceder, porque en el mercado televisivo nunca se sabe.

Apuntes a tomar en cuenta

1-Un proyecto académico minuciosamente documentado: Lejos de ser un encargo de una gran productora, Romi nació, en 2019, como un proyecto finalista, en un máster de showrunners de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña y Mediaset España. Para garantizar una representación realista y respetuosa de la sordera, el equipo realizó una documentación extensa, junto a la Asociación de Padres y Amigos de los Sordos, y con Loli Bermejo, una usuaria real de implante coclear.

2-Dos actrices y una conexión con otra gran obra española: La serie Romi y la aclamada película Sorda son dos de las pocas ficciones españolas recientes que ponen a una protagonista sorda en el centro de la historia. Más allá de esta casual temática, ambas producciones comparten un nexo en el reparto: la actriz Elena Irureta interpreta a la abuela de Romi en la serie, mientras que en Sorda da vida a la madre de la protagonista.

Ficha técnica

Título

Romi (también conocida como Detective Romi)

Año

2025

Productora

Joko TV (Producciones Mandarina)

Productores

Tedy Villalba Jr. y Santi Botello (productores ejecutivos)

Dirección

Inés París

Creador

Iker Azkoitia

Reparto principal

María Cerezuela (Romina «Romi» Goitia)
Natalia Millán (Alaia)
Edurne Azkarate (Nere)
Asier Etxeandia (Martín)
Unax Ugalde (Aitor)
Elena Irureta (Garbiñe)

Cantidad de capítulos

8 episodios (1 temporada)

 

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