Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cuando se cierran puertas, abrir ventanas

Autor:

Alejandra Cuadras Marrero

El bloqueo contra Cuba es una maquinaria diseñada para asfixiar, ahora más recrudecida aún tras la firma, en lo que va de año, de dos órdenes ejecutivas del Presidente estadounidense, que buscan arrodillar un país entero. No se trata de un simple escenario político, sino de una política que intenta reducir las posibilidades de un pueblo, limitar sus sueños, frenar sus intentos de salir adelante. Es como un muro invisible que se interpone en cada proyecto, en cada aspiración, en cada gesto de futuro.

Los jóvenes lo sienten en carne propia. No es un concepto abstracto: es la falta de medicamentos que retrasa tratamientos, la ausencia de piezas tecnológicas que impide desarrollar proyectos, la imposibilidad de acceder a plataformas de intercambio académico o cultural. El bloqueo busca disminuir la capacidad de un pueblo que, paradójicamente, ha demostrado al mundo su vocación de solidaridad enviando médicos, maestros y profesionales a los lugares más necesitados del planeta.

Mientras Cuba ofrece ayuda, recibe castigo de la mayor potencia económica y militar del planeta. Mientras exporta solidaridad, se le intenta imponer aislamiento. Y en medio de esa tensión, las nuevas generaciones aprenden a vivir con la certeza de que cada paso cuesta el doble, que cada logro es fruto de un esfuerzo multiplicado.

Pero la historia demuestra que la asfixia no ha logrado apagar la voluntad de crecer. La mayoría de la juventud cubana responde con creatividad, con ingenio, con proyectos que nacen de lo mínimo. Donde falta un recurso, aparece la inventiva; donde se cierran puertas, se abren ventanas de comunidad. Esa capacidad de reinventarse es, quizá, la mayor respuesta al bloqueo.

En tiempos de crisis, las rasgaduras sociales se agudizan: el egoísmo, la indiferencia, la desesperanza. Sin embargo, también se fortalecen valores esenciales como la solidaridad y la empatía. Los jóvenes se acompañan, se sostienen unos a otros, comparten lo poco que tienen. No se trata solo de sobrevivir, sino de construir juntos un espacio donde la esperanza no se pierda como han hecho ahora mismo con la Red Juvenil Comunitaria.

El bloqueo intenta dividir, pero el relevo ha aprendido —y demostrado— que la unidad nos define. Intenta desanimar, pero ellos convierten la adversidad en impulso. Cada brigada estudiantil, cada iniciativa cultural, cada emprendimiento, es una manera de decir que no se rinden, que la vida sigue, que los sueños no se detienen.

La enseñanza es clara: los pinos nuevos no se definen por lo que les falta, sino por lo que crean. Resistir no es solo aguantar, es transformar. Y los nuestros lo saben: cada día, con cada gesto, con cada proyecto, están construyendo un futuro que no se deja encerrar.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.