Cruzada de EE. UU. contra el narco apuntar al Sur nuevamente. Autor: Imagen genérica tomada de Pinterest Publicado: 30/04/2026 | 05:12 pm
La politizada cruzada estadounidense contra el narcotráfico podría estarse usando otra vez como excusa para injerir en los asuntos internos de un Estado latinoamericano o, en otro caso igualmente grave, justificar una embestida diplomática o quién sabe de qué tipo contra aquel. Y, si no, se está cometiendo una afrenta.
El blanco vuelve a ser México, cuya extensa frontera común con Estados Unidos constituye desde siempre un foco de tensión para una nación que sabe de la prepotencia de su vecina desde que el Águila imperial le robó una extensa parte de su territorio, dos años después de iniciada la invasión estadounidense de 1846.
Ahora los móviles hegemónicos tratan de disfrazarse, aunque no engañen a alguien. Los poderes que Washington se ha atribuido para atacar considerados focos, ejecutores o funcionarios supuestamente ligados al narcotráfico donde quiera que se encuentren en este hemisferio y sin presentar pruebas, han puesto en evidencia su carácter politizado y burlado muchas veces la integridad de otros países.
Las terribles y conocidas consecuencias del sabido despliegue naval del Comando Sur en el Caribe, hablan del costo de imponer tales «postulados», con los que la Casa Blanca se adjudica carta blanca para «actuar», desconociendo la ley internacional y las fronteras.
El hecho inédito de que por primera vez en la historia, el Departamento de Justicia de Estados Unidos haya pedido a México la «detención preventiva con fines de extradición» de diez de sus funcionarios -tres de ellos con importantes responsabilidades y en funciones: el gobernador y un senador por Sinaloa y el alcalde de Culiacán- bajo cargos ya levantados que los ligan al flagelo, constituye un verdadero agravio… además de una señal de que las relaciones entre ambos países, que la presidenta Claudia Sheinbaum ha logrado sigan un curso normal y sin irrespetos —pese a todo—, pudieran enturbiarse. ¿O es ese el propósito de las acusaciones?
La Jefa del Estado mexicano ha reiterado la posición de defensa de la soberanía que se ha visto obligada a hacer valer ante Washington en varias ocasiones desde su llegada a la Presidencia, precisamente, por las actitudes de la potencia.
«Debe quedar sumamente claro: bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México», enfatizó Sheinbaum otra vez este jueves, en su habitual conferencia de prensa matutina.
Dos aspectos destacan en este acontecimiento, que sigue a la detección por el Gobierno mexicano de personal de la CIA en el estado de Chihuahua sin que haya convenio que ampare la presencia allí de dos de esos agentes muertos en un accidente automovilístico, luego de participar en un operativo antidrogas.
En el caso que involucra a autoridades de Sinaloa, destacan dos aspectos: no se conocen aún las pruebas —si existen— y, por otra parte, autoridades judiciales de EE. UU. han hecho público un proceso que habitualmente es confidencial, como señala el comunicado de la Fiscalía General de México citado por la Presidenta.
Las evidencias probatorias se buscarán en la investigación que acometerá el sistema judicial mexicano, encargado también de ejercer la justicia.
«Como Presidenta de la República, mi posición ante estos hechos es: verdad, justicia y defensa de la soberanía», reafirmó Claudia y, desde luego, no descartó lo que nadie pudiera desconocer: las motivaciones pueden ser políticas.
