Pocas formas en la naturaleza tienen la magia de la mariposa. Así que hoy te proponemos convertirla en el motivo central de tus creaciones, con los materiales más inesperados
Hay animales que van más allá de su presencia física y se convierten en símbolo. La mariposa es uno de ellos. Representa la transformación, la belleza efímera... Y acaso por todo eso, quienes la aman no se conforman con admirarla en el jardín: necesitan tenerla también en casa, en las paredes, en los cojines, en cada rincón que pueda recibir un poco de esa magia.

Lo fascinante de la mariposa como motivo creativo es que su forma —dos pares de alas simétricas unidas en el centro— es a la vez simple y perfecta. Cualquier material que se coloque dentro de ese contorno se convierte automáticamente en arte.
Prueba de ello es que sus alas pueden estar hechas de casi cualquier cosa. De palitos y ramas recogidos del suelo, acomodados uno junto al otro sobre una base y colgados con cordel: el resultado es una pieza de pared que parece comprada en un mercado de artesanías. De semillas de girasol, dispuestas con paciencia en capas concéntricas que imitan las escamas de las alas reales: una composición que sorprende por su detalle y su delicadeza. De virutas de lápices de colores, esas que normalmente van al cesto, convertidas aquí en plumas de una mariposa que tiene un lápiz entero como cuerpo: ingeniosa, poética y completamente inesperada.


Si prefieres trabajar con piedras, cuatro guijarros planos pintados en rosa con lunares morados, un cuerpo de piedra oscura y dos antenas de alambre, enmarcados en una cajita de madera pintada en turquesa, producen una mariposa tridimensional que es decoración y escultura al mismo tiempo.
Y para los cojines —ese objeto tan presente en todos nuestros hogares— la mariposa de fieltro es una propuesta que nunca falla. Puedes optar por la sobriedad de una bandada de siluetas negras sobre fondo blanco, con un resultado casi gráfico y muy moderno. O puedes ir al extremo opuesto y llenar el cojín de mariposas en naranja, fucsia y verde, tan vivas que parecen a punto de alzar el vuelo.


Y aquí está la clave de este tema: todo lo que hoy te mostramos con mariposas funciona igual con el animal que tú prefieras. Colibríes, peces, flores, gatos… La forma cambia, pero la filosofía es la misma: toma lo que más te inspire y conviértelo en el hilo conductor de tus creaciones en casa.

Recuerda que en Así de Fácil solo te proponemos, la versión final va por ti. Te espero la próxima semana para seguir convirtiendo juntos una simple idea en una gran solución.
