En Así de Fácil te mostramos hoy cómo reutilizarlos y convertirlos en recipientes con una nueva visualidad y, por ende, con nuevos usos en nuestro hogar
En cada casa hay al menos un frasco vacío esperando una segunda oportunidad. Lejos de ser desechos, los frascos de vidrio pueden convertirse en aliados perfectos para organizar, decorar y hasta regalar. Cualquiera de ellos nos servirá para hacer desde las creaciones más sencillas hasta las más complejas. En Así de Fácil te mostramos hoy cómo reutilizarlos y convertirlos en recipientes con una nueva visualidad y, por ende, con nuevos usos en nuestro hogar.
Con un poco de imaginación, puedes transformarlos en portavelas, floreros, envases para especias o recipientes para guardar botones, hilos... Solo necesitas lavarlos bien, quitar las etiquetas y dejar volar la creatividad: pintura, soga, tela o papel pueden hacer magia.
Si quieres tener tus propios frascos de cocina personalizados, en los cuales guardar granos y condimentos, es tan simple como añadir a la tapa un pequeño trozo de tela y ceñirlo con un cordón o hilo de colores. Puedes incrustarle siluetas de frutas, animales u objetos, según prefieras. Además, es una buena opción para tener algún detalle con tus seres queridos.
Reciclar frascos no solo embellece tu hogar, también reduce el desperdicio y le da un toque único y personal a cada rincón de nuestro hogar.
En Así de Fácil hemos comprobado en más de una ocasión que vivimos rodeados de objetos cotidianos a los que podemos dar una segunda vida. No cabe dudas de que el mundo de las manualidades y de las creaciones decorativas se llena de ideas con todos ellos, simples ideas que devienen grandes soluciones y que convierten nuestro hogar en un sitio más único y acogedor.
Te espero el próximo miércoles para seguir provocando al ser creativo que llevas dentro. ¡Nos vemos!









