Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo provisional a primera hora de este lunes y se prevé su firma el viernes en Suiza.
Todas las partes involucradas en las tortuosas negociaciones, iniciadas a mediados de abril con la mediación de Paquistán, coinciden en que se han sentado las bases para la paz. Sin embargo, habrá que esperar hasta el viernes para conocer la letra exacta del documento, su alcance y garantías de cumplimiento.
El proyecto de acuerdo negociado entre Estados Unidos e Irán, también involucra a Israel, la otra parte agresora e instigadora principal del sorpresivo ataque del 28 de febrero contra la nación persa. No obstante, el presidente Donald Trump mantuvo al margen a su cómplice y aliado en el intento de derrocar al Gobierno de la República Islámica, con el pretexto de frenar un supuesto desarrollo de un arma nuclear.
La propia prensa estadounidense desvirtuó este lunes en sus comentarios la pretensión de aparecer como el vencedor de la costosa contienda militar. «El presidente Trump pareció ansioso por celebrar la victoria», subrayó The New York Times.
El mandatario proclamó que «el acuerdo abriría el Estrecho de Ormuz, una vía vital para el suministro energético mundial, que al ser cerrado al tráfico marítimo había sacudido la economía global». Asimismo, declaró al New York Times que «sus esfuerzos habían salvado a Israel de la destrucción nuclear y habían hecho de Oriente Medio un lugar más seguro».
A pesar de las grandilocuentes afirmaciones de Trump, el acuerdo aún no ha logrado los objetivos fundamentales que él mismo estableció hace tres meses para lanzar la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
En aquel entonces, Trump afirmó que Estados Unidos pretendía «aniquilar» las capacidades militares de Irán, acabar con sus ambiciones nucleares, derrocar a su liderazgo teocrático y liberar a su pueblo, al que alentó a tomar el control de su Gobierno una vez que cesaran los combates.
Tan solo una semana después del inicio de los ataques, declaró que la única vía para que Irán llegara a un acuerdo era una «rendición incondicional». Pero ello no sucedió. Por su parte, The Washington Post destacó en primera plana que «Trump intentó derrocar al régimen iraní y se conformó con reabrir el estrecho de Ormuz».
El acuerdo que está surgiendo pondría fin a una guerra costosa, pero deja intacto el liderazgo de Irán y su futuro nuclear aún sujeto a negociación. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró el viernes que los términos para abordar el programa nuclear de Irán se ultimarían en los 60 días posteriores a la firma del acuerdo inicial y que las partes podrían decidir prorrogar dicho plazo.
Eso dejaría a los adversarios más o menos en la misma situación que hace tres meses y medio, antes de que Israel y Estados Unidos lanzaran el 28 de febrero su guerra contra Irán, que ha dejado miles de muertos en toda la región, ha desencadenado una crisis energética mundial y ha sacudido la economía estadounidense con un repunte de la inflación.
Irán ha exigido el levantamiento de las sanciones internacionales y la descongelación de miles de millones de dólares en activos, medidas vitales para reactivar su economía. Los funcionarios pakistaníes indicaron que el acuerdo contempla un proceso gradual para aliviar las sanciones y liberar los activos congelados, supeditado al progreso de las negociaciones.