Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Empresariado privado de Cuba en el cepo

Estados Unidos intensifica su cerco contra la Mayor de las Antillas, pero Cuba resiste el embate, denuncia la guerra multidimensional y mantiene el respaldo internacional

Autor:

Juana Carrasco Martín

 

El viernes, en su cuenta en X, la Guardia Costera de Estados Unidos dijo que «concluyó con éxito la interdicción del Buque Motor (M/V) Grace» en el Mar Caribe, y lo presentó como «un esfuerzo coordinado de aplicación internacional que confirmó» contra lo que llamó «el tráfico ilícito de combustible hacia Cuba por parte de la embarcación».

Cierta o no la operación, sí queda la certeza de que la administración de Donald Trump, desde la Orden Ejecutiva 14404 del 1ro. de mayo de 2026, que impulsa y ejecuta con total crueldad el secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Marco Rubio, ha reforzado el ahogo del pueblo cubano, en un intento por doblegarlo, el cual ha fracasado durante casi siete décadas de bloqueo.

El total cerco energético y la prohibición a terceros países de exportar combustibles a Cuba, es el arma principal esgrimida con odio inhumano en este 2026, pero no el único acto de una guerra multidimensional.

Este asunto de la nave petrolera, se conoce apenas dos días después que el Míster Rubio, para conseguir sus aviesos objetivos políticos, hizo otras de las suyas para extremar las dificultades en que viven las familias cubanas, quizá creyendo que sentará al Gobierno cubano en una mesa, no de diálogo, sino de sumisión y entrega, cuando en esta orilla hay una nación dispuesta a combatir, incluso si el escenario de la agresión se transforma en militar, algo inaudito y denigrante que ejecutaría el país más poderoso del planeta contra un pequeño Estado que jamás lo ha agredido.

Sin embargo, la indecorosa Casa Blanca de Washington no ceja en su criminal empeño. El miércoles 30 de septiembre, entraron en vigor de manera inmediata, casi con la prisa de la desesperación porque Cuba no se les arrodilla, las nuevas restricciones: limitación de viajes educativos y académicos a sus ciudadanos, los programas de intercambios «pueblo a pueblo» y prohibió asistir u organizar reuniones y conferencias profesionales en la Isla —una violación de sus derechos constitucionales y de las libertades democráticas, y de las cuales sus gobernantes se mofan—, y proscripciones más extremas aún de las transacciones financieras, con la pretensión de poner toda clase de obstáculos a las reformas económicas con las cuales se intenta salir de la profunda crisis económica a que nos ha conducido el bloqueo.

En este acápite, el Departamento de Estado y el del Tesoro, cierran el paso a transacciones directas o indirectas de ciudadanos estadounidenses —convirtiendo en una entelequia la libertad de comercio—, con entidades cubanas que tienen en esas largas listas de sancionados, donde queda poco para que estemos cada uno de los ciudadanos cubanos. Los blancos declarados son los sectores estratégicos como la energía, las finanzas, la minería y la defensa.

Completan con la decisión de que los bancos estadounidenses ya no podrán procesar determinadas operaciones relacionadas con Cuba, cuando el origen o el destino de esos fondos se encuentren fuera de Estados Unidos, ni abrir o mantener cuentas para ciudadanos cubanos del sector privado de la Isla. Han vetado hasta a quienes consideraron sería su avanzada para reinstaurar el capitalismo y cambiar el régimen político.

Todo indica que deben demostrarle a quienes tienen engatusados o les siguen en sus macabros propósitos lo reiterado en el discurso soberbio y la prepotencia en la ONU, Cuba «está fracasando como nunca antes y caerá» y el Rubio le subió la parada al asegurar luego «ya ha caído». Pero acá no nos andamos de brazos cruzados ante las dificultades energéticas, alimentarias, de salud y otras muchas más. Resistimos el embate. Tenemos un apagón eléctrico, pero nos sobra luz soberana.

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