Sudáfrica continuará impulsando laboratorios y centros de formación que le permitan consolidar los avances de la denominada Cuarta Revolución Industrial. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 06/05/2026 | 12:55 pm
Luego de haber transitado por varias décadas de estabilidad sociopolítica a partir de la caída del régimen del apartheid, la sociedad sudafricana ha invertido recursos millonarios en la mejora de infraestructuras relacionadas con el acceso al agua potable, la mejora de las vías de transporte terrestre hacia los diversos territorios de la geografía austral y la urbanificación a gran escala. Para la administración con sede en Pretoria, el ámbito de las telecomunicaciones no ha sido un asunto menor, según lo atestiguan las recurrentes declaraciones de altos funcionarios que ha ponderado el carácter estratégico de la transformación digital para la patria de Mandela.
Si bien el desarrollo de Sudáfrica en lo concerniente al acceso a internet y a la regulación de las empresas de telecomunicaciones implica a centenares de actores políticos, no hay dudas de que recae una responsabilidad y peso mediático mayores en el ministro de Comunicaciones y Tecnologías Digitales Solomon Malatsi. Según el sitio multimedial eNCA, Malatsi se ha convertido en los últimos años en una voz autorizada para la opinión pública por su compromiso con importantes desafíos para la sociedad sudafricana como la inclusión digital de los diversos grupos poblacionales, la modernización de la radiodifusión pública y la reglamentación del actual escenario de la economía digital.
El nombre de Solomon Malatsi, no obstante, ha sido asociado en días recientes a una polémica que ha inquietado a la ciudadanía sudafricana sobre el alto potencial de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en los ámbitos educativo, científico y empresarial; y, al mismo tiempo, los incipientes mecanismos regulatorios que circunscriben el empleo de la IA a prácticas legales. Pues resulta que, según develó la página News24, luego de divulgarse el pasado mes de abril un proyecto de ley impulsado por el Ministerio de Comunicaciones para regular la praxis admitida de la IA en la vida pública de la nación austral, fue retirada la versión del documento a la que accedieron los medios, por detectarse que había sido emitido… a partir del uso de la inteligencia artificial.
En efecto, pese a haber pasado el proyecto de ley por el escrutinio de decenas de funcionarios que fueron actualizando las versiones del documento antes de publicarse en la gaceta oficial, se detectaron en la fase de consulta pública referencias académicas ficticias que remitían a publicaciones completamente inventadas. Esto resultó una evidencia inequívoca de las denominadas «alucinaciones» de la IA que, lejos de omitir una información o parcializar un argumento en función de una lógica expositiva, provocan emisiones delirantes de desinformación.
Luego de destaparse este inaudito suceso, el ministro Malatsi no eludió su responsabilidad y admitió cuán lamentable fue la retirada de este proyecto de ley para cuya consulta ciudadana se había destinado hasta el 10 de junio de 2026. Para Malatsi no se trató de una simple «falla técnica», más bien lo ocurrido fue una negligencia provocada por el incumplimiento del principio de supervisión humana que debe regir las dinámicas legales y administrativas en cualquier nación del planeta. En última instancia, estos fenómenos atentan en contra la credibilidad del proyecto de transformación digital a los ojos de los sujetos beneficiarios y de los propios ciudadanos.
El impacto mediático del hecho, sin dudas, ha alertado a la ciudadanía de la nación austral sobre el carácter casi omnipresente que ha adquirido la IA en la sociedad contemporánea, más allá de las suspicacias generadas por el plagio estudiantil o la infracción de las normas del derecho de autor.
Ciertamente, pese a los vacíos legales y cuestionables prácticas administrativas, la República de Sudáfrica continuará impulsando laboratorios y centros de formación que le permitan consolidar los avances de la denominada Cuarta Revolución Industrial. Ya erigida en una potencia regional y defensora de los mecanismos de integración multipolar como los Brics, la nación sudafricana no desatenderá todo que exija consumar un desarrollo sostenible y mancomunado de la sociedad poscolonial.
