Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Escribir desde su bohío

Como siempre invito a que indaguen más sobre la vida y obra de mis invitados, especialmente por jóvenes como Yuliet, que se acoplan a las nuevas fórmulas digitales para engrandecer nuestro periodismo

Autor:

JAPE

Hace apenas unos días celebramos el aniversario 56 del dedeté y aunque no fueron muchos los regalos (ninguno, para ser más exactos), sí hubo mensajes de felicitación como auténticas muestras de cariño y aprecio. Entre esas notificaciones de buen querer recibí la de una amiga mágica y extrovertida, divertida y única. Para más señales, periodista con lenguaje abierto, por momentos erótico, marcadamente sensual, siempre coloquial, con una notable aceptación en las redes sociales, particularmente en Facebook. Exacto: Yuliet Pérez Calaña (Niquero, Granma, 1986) que también es Yuliet PC, o La Yuli de Cuba… y todas a la vez componen a una excelente persona y magnífica comunicadora.

La conocí hace algún tiempo, en La Habana. Venía junto al equipo de softball de los periodistas de la Isla de la Juventud, que participarían en un Torneo Nacional del gremio que en aquel momento se suspendió. Fuimos presentados por un amigo común: el camarógrafo (entre otras muchas cosas, todas buenas), Yoel Pozo. Ella me obsequió su hermosa sonrisa y su primer libro, Una guagua es un país, del cual publiqué varios textos en dedeté.

Sus crónicas eran singulares, descriptivas de la realidad más perentoria que vivía el país, vista desde las múltiples experiencias de las que podemos ser protagonistas en un ómnibus o camión de pasajeros. El más puro costumbrismo, lleno de humor, erotismo, vernacular choteo, soez con medida y buen tino. Cubana ciento por ciento, sin tabúes ni mojigaterías.

Así también se nos presentó, en la recién concluida Feria del Libro, su segundo volumen, Crónicas desde el bohío. Sobre este singular libro la popular periodista pinera declaró a Prensa Latina:  «Es un libro más completo, la selección de esos textos la hicieron mis seguidores de Facebook: inicialmente, pensé incluir solo relatos que abordaran lo sensual-sexual,
pero cuando involucré a mis seguidores, el libro se convirtió en otra cosa. Las personas comenzaron seleccionar textos que tenían que ver con mi familia, con mi mamá, con mis sobrinos, con mi barrio, con el pueblo donde vivo en la Isla de la Juventud. La idea inicial fue mutando muchísimo y estoy muy satisfecha, Creo que en Crónicas desde el bohío se puede encontrar la Cuba de hoy, tan dura y a la vez, con gente tan hermosa que sabe reinventarse todo el tiempo.»

Sobre Yuliet pudiera contar infinitas historias llenas de amor por cada lugar que ha formado su vida. Viaja ligera de equipaje, pero llena de virtudes y valores que la hacen muy humana: patriotismo sembrado con admiración por sus abuelos, entrega incondicional a su pueblo, eterno agradecimiento a sus colegas de Isla Visión, devoción por el periodismo deportivo, por su insigne equipo de los piratas de La Isla, por la verdad, por la razón, por la igualdad… Lleva consigo la entrega de miles de seguidores variopintos que desde las redes interaccionan con sus crónicas, sus memes, su infinito humor y su singular manera de hablar sin pelos en la lengua, sin compromisos que sirvan de lastre.

Como siempre invito a que indaguen más sobre la vida y obra de mis invitados, especialmente por jóvenes como Yuliet, que se acoplan a las nuevas fórmulas digitales para engrandecer nuestro periodismo, nuestras historias de vida con los pies sobre la tierra.

Mostrando respeto por los oficios y por sus lectores cuando en entrevista concedida, hace algún tiempo, a la periodista Milena Recio, comentó: «No soy ni tengo ninguna intención de convertirme en influencer, una palabra que al menos aquí en Cuba estamos usando con mucha ligereza. (…) La primera vez que hice una directa como La Yuli de Cuba y vi que aquello lo empezaron a compartir gente y gente, grupos y grupos, con encabezados de todo tipo, me dio mareo y empecé a vomitar… Nunca más he hecho otra. Tampoco quiero sentirme presionada nunca a postear algo en lo que no crea solo por conseguir likes».

Sobre el tema, también declaró a PL, a raíz de la presentación de Crónicas desde el bohío: «Muchas veces me han preguntado si me considero una influencer, pero yo, la verdad que no tengo ni idea y tampoco me lo he propuesto, a mí realmente lo que me interesa es escribir».

Vitamina C

En la mañana, cuando me fui a tomar la vitamina C, se me cayó y no la encontré por ningún lugar. Algo muy raro porque no estoy hablando de una pastillita, sino de un pastillón que te atraganta.

Así que me tomé otra y me fui para casa de un guajiro a resolver limones ahora que, además de un perro catarro, tengo miel. Juntar estas dos cosas en Cuba es un acontecimiento, el catarro sí es común, nunca mejor dicho.

Cogí un camión de esos que de tantos brincos que das te bajas hecha postas. Iba sentada y frente a mí venía de pie un hombre, de pequeña estatura, que parecía muy avergonzado porque durante todo el trayecto no levantó la cara. Lo vi hasta con intenciones de quedarse a vivir dentro de mi ajustador.

Cuando se venía el bache más grande del poblado que, por cierto, no era lo único que se venía pues ya el tipo estaba a punto de caramelo, me sujeté muy fuerte de la baranda, pero qué va aquello hizo cuchuplún, mis tetas se pegaron al techo y de dentro de ellas saltó con tremenda potencia la vitamina C directo pá la boca del mirón, que estuvo atragantado como tres minutos.

Mientras, aproveché para componerme el escote que ya todos los pasajeros miraban así, admirados, como lo hacían con Ubre Blanca, pero esperando que, de mis pechos, en lugar de leche, brotaran antibióticos, antihipertensivos, antialérgicos y todo lo que está en falta en la farmacia.

Lo mejor es que ya sé el paradero de todo lo que se me cae de las manos y desaparece.

Yuliet Calaña Del libro Crónicas desde el bohío. Ediciones El Abra, 2024

 

Falcó, dedeté, segunda generación

Carlos Alejandro Falcó Chang (Holguín, Cuba, 1965). Graduado de Educación Plástica en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de La Habana.

Transitó por muchos estilos hasta encontrar un sello distintivo y ser reconocido entre uno de los realizadores gráficos más importantes con una propuesta cercana al dibujo digital,

la ilustración y los carteles.

Su obra aparece en múltiples publicaciones de Cuba y el extranjero. Recibió el Premio Nacional Anual de Periodismo Gráfico en Cuba en varias ocasiones y la Distinción por la Cultura Nacional en el año 2020. Por muchos años fue miembro del dedeté. En la actualidad continúa colaborando con nuestras páginas desde el exterior.

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