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Donde lo económico y lo social se funden en beneficio comunitario

Hace unos días, se convirtió en la primera entidad del país en abrir una casa de abuelos en sus propios predios. Con este paso, la Empresa Electromecánica de Villa Clara se ratifica como un referente de buenas prácticas en lo productivo y en lo social

Autor:

Mónica Sardiña Molina

SANTA CLARA, Villa Clara.— «Si somos la provincia con mayor envejecimiento poblacional en Cuba, quizá, más que casitas infantiles, necesitamos casas de abuelos en los centros laborales», reflexionaba hace un par de años la Doctora en Ciencias Sociológicas Anagret Mederos Anido, en un diálogo sobre la atención a la dinámica demográfica.

Como resultado de la alianza entre academia, gobiernos locales y sector empresarial, la Empresa Electromecánica de Villa Clara se convirtió en la primera entidad del país en acoger una casa de abuelos dentro de sus instalaciones.

«La idea surgió de las máximas dirigentes de la provincia, en diciembre de 2025. Como estábamos inmersos en el programa de la vivienda, a partir de la adaptación de contenedores de transportación marítima, optamos por esa tecnología. Y ahí está el resultado», detalló Yasniel Meneses Pérez, quien, a sus 35 años, se desempeña como director adjunto de Electromecánica.

Este espacio, añade el joven directivo, tiene otra particularidad: un sistema fotovoltaico de 8 kW con respaldo de baterías, aportado por una forma de gestión no estatal, a tono con los esfuerzos del país para la transición energética. 

La innovación constante y el sentido de pertenencia resultan claves para honrar los compromisos productivos y sociales que asume Electromecánica. Foto: Mónica Sardiña Molina.

Compromiso y disciplina

Apenas Jaime López Lobaina llegó a la empresa, le encargaron dirigir la terminación de la obra, una suerte de bautismo que califica como imán, porque lo acercó más a un centro que ya considera su casa. «Esta es una manera de dar el ejemplo, no solo en la provincia, sino en el país, y lo que hace falta es extender la experiencia a otros territorios», declaró.

Mientras un grupo de obreros ultimaba detalles en la casa que retribuirá el esfuerzo a quienes tanto entregaron a Electromecánica, sin alejarlos de ese entorno familiar —a la vez que, en sus propios predios, podrán seguir transmitiendo experiencias—, Yasniel guía el recorrido y cuenta su historia de crecimiento profesional y personal a la par de la entidad.

«Llegué en el año 2015. Aquí hay valores muy definidos: la responsabilidad, la disciplina, el compromiso y el sentido de pertenencia, y cuando uno llega a un centro con esa filosofía de trabajo, se enamora. Aquí me hice ingeniero y cursé la especialidad de Dirección Empresarial. He ocupado varias responsabilidades y he sido parte del colectivo de tareas difíciles», narra, en medio de la sinfonía generada por el quehacer de obreros y maquinarias.

Como empresa de construcción y montaje, Electromecánica se ocupa de la fabricación y comercialización de producciones metálicas, el montaje y desmonte de estructuras de este material, la colocación de equipamiento tecnológico, hidromecánico y eléctrico, la instalación de conductoras y sus conexiones, y el mantenimiento industrial.

«También hemos incursionado en la construcción civil, mediante el programa de la vivienda. En 2018, montamos un gran panel en un edificio de cinco plantas, donde varios trabajadores, algunos de ellos jóvenes, fueron beneficiados con viviendas. Entre 2021 y 2022, construimos otros dos, de tres plantas. Luego, hicimos una casita infantil con capacidad para 40 niños, y, en la actualidad, estamos en el programa de conversión de contenedores marítimos en casas para familias vulnerables.

«Al constituirnos como empresa en diciembre de 2023 —hasta entonces éramos UEB—, ganamos mucho en autonomía. Arrancamos con un salario promedio de 6166 pesos y cerramos el año 2025 con 19 000 pesos. Cumplimos el plan de utilidades y todos los indicadores para implementar sistemas de pago, y nunca hemos entrado en pérdidas», añadió el director adjunto.

Entre tantas misiones, destaca el encargo de reparar las más de 30 plantas de asfalto del país. Ya concluyeron las labores en Isla de la Juventud, Pinar del Río y Sancti Spíritus; están trabajando en Matanzas y Camagüey, y tienen previsto llegar pronto a Santiago de Cuba y Las Tunas.

La estrategia para mantener la eficiencia y la estabilidad de la fuerza laboral ante la actual crisis energética y de combustible, los «estrenó» en el montaje de casas de tabaco de un productor asociado a Tabacuba.

En el taller de maquinado encontramos a Adalberto Abreu López, operador de máquinas herramientas y jefe de brigada, un innovador consagrado a la búsqueda diaria de soluciones para mantener el equipamiento funcionando y responder a cada petición que llega. Por ejemplo, la recuperación de una mesa quirúrgica del hospital oncológico Celestino Hernández evitó la costosa importación de una nueva y, paradójicamente, fue un trabajador de la propia empresa quien la usó por primera vez. Además, han sido continuos los mantenimientos y la adaptación de piezas en bombas hidráulicas, en aras de sostener el abasto de agua a la población.

De un lado a otro del taller de pailería se mueve su jefa, Yulia Rodríguez Carrazana, al frente de 25 trabajadores agrupados en cuatro brigadas, a los que se suman estudiantes en prácticas preprofesionales y recién graduados que se incorporan a la empresa.

«No paramos, siempre estamos bajo presión. Eso motiva», dice frente a uno de los contenedores que transforman en vivienda, una novedad que ha puesto a prueba a todo el equipo, así como la fabricación del manifold, pieza clave del sistema de bombeo Minerva-Ochoíta, o el montaje de decenas de casetas para las máquinas hincadoras de los parques fotovoltaicos, algunos de los desafíos que sumaron méritos para mantener la condición de Vanguardia Nacional.

Puertas afuera, surgen otros compromisos, como la rehabilitación de dos salas del Centro Psicopedagógico Freddy Maymura Hurtado, de Santa Clara, donde donaron y realizaron toda la instalación eléctrica, repararon 18 camas, pintaron e instalaron muebles sanitarios.

El programa de conversión de contenedores en viviendas permite mantener las labores dentro de la propia empresa, sin necesidad de combustible para la movilidad. Foto: Mónica Sardiña Molina.

Jóvenes que aportan y crecen

Los ingenieros Andrián Martínez Duque y Yadir Ríos Álvarez llegaron recién graduados en 2017, y quedaron muy satisfechos con lo que les ofreció el director, Justo Rodríguez Gattorno: un trabajo dinámico, la posibilidad de conocer toda Cuba, y oportunidades para aprender abrazados por una familia.

Adrián ha probado todas las ramas de la construcción, desde industrias, una desalinizadora, una planta de tratamiento de residuales, montajes estructurales de naves, hasta viviendas y casas de tabaco, y asegura que aún recuerda dónde está cada tornillo de la primera obra que asumió.

Yadelis Pérez Pedraza vivió una metamorfosis mayor, pues llegó con 18 años, como técnico medio en Informática. Rodeada de ingenieros mecánicos, decidió cursar la carrera y se graduó en 2024.

«Me desempeñé como secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas y, ahora desde el Partido, atiendo el comité de base. Es muy importante la atención a los jóvenes: nos apoyan para que estudiemos, nos estimulan con viajes a todo el país y también con la realización de actividades dentro de la propia empresa», valoró.

Soberanía en todos los órdenes 

Al indagar por la incursión en las fuentes renovables de energía, Yasniel Meneses afirma que no se limita a las labores en los grandes parques fotovoltaicos instalados en Villa Clara.

Motivados por los beneficios fiscales para estas inversiones y la voluntad de continuar trabajando, a pesar de las afectaciones energéticas, solicitaron un crédito bancario para financiar la instalación de 102 paneles solares, cuya capacidad sostendrá la mayoría de los equipos de la empresa, que podrán operar desconectados de la red eléctrica.

Electromecánica deviene un pedacito de Patria donde las metas solo resultan alcanzables con un abrazo de generaciones, razas, géneros y oficios. El buen hacer irradia más allá de talleres y muros, y la salud de la empresa se refleja también en la consagración, el sentido de pertenencia y el orgullo de más de un centenar de trabajadores, liderados por Justo, el insigne timonel.

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