La tecla del duende
Una mujer esperaba, con horas de anticipación, la salida de su vuelo y, con tiempo suficiente, buscó un buen libro en la librería local. Aparte del texto, también compró una bolsa de galletas para acompañar su lectura. Enternecida en el libro, apenas pudo percibir que el hombre de al lado, sin siquiera pedirla, tomó una galleta, y se la comió. Para evitar una escena, decidió ignorar aquel gesto, y continuó leyendo y comiendo.
Al levantar la vista para mirar el reloj, se percató que el infame ladrón tomaba y comía de sus galletas, sin el menor síntoma de pudor. A cada momento su irritación crecía, pues la persona continuaba, a cada momento, sirviéndose de sus galletas. «Si yo no fuera una persona tan buena, le daría un golpe», se dijo en secreto.
El juego era insoportable. Con cada galleta que ella tomaba, el hombre, sonriendo, también la imitaba. Al rato, solo quedaba una, miró para ver qué hacía; con una sonrisa y algo nervioso, el hombre la partió en dos, y le ofreció la mitad. Con rabia en su rostro la aceptó, y pensó con gran seriedad: «¡Demonios, este hombre en verdad tiene agallas, es tan humillante lo que hoy me ha hecho, y ni siquiera tiene la gentileza de mostrar gratitud!».
Jamás en su vida había estado tan molesta y dio un gran respiro cuando por fin se anunció la salida de su vuelo. Con prisa recogió sus pertenencias y se encaminó al avión, sin siquiera mirar al pedante ladrón. Una vez en la cabina, se sentó feliz a leer aquel libro para distraer la mente. Al buscar el libro quedó sorprendida: junto a su ropa estaba un paquete de galletas sin abrir. «Si estas son las mías, se dijo a sí misma, entonces, las otras eran de él, ¡y conmigo las compartía!». Demasiado tarde para poder disculparse. Se dio cuenta de que la única ingrata y ladrona había sido ella (Publicado por Guillermo Cabrera Álvarez en Tecla Ocurrente, el 26 de julio de 2001).
Este fin de semana será de evocaciones en el centro de Cuba. El sábado 4 tendremos la tertulia santaclareña, en la Galería de Arte Provincial, desde las tres de la tarde. Estará dedicada a temas variados e incluye el homenaje al aniversario 19 del primer encuentro de lectores en Guaracabulla. Este año, la cita presencial no será posible. Pero, en cuanto el camino nos conduzca, llegaremos.