La tecla del duende
Los puentes son como ciertas personas: se valoran cuando ya no están, o cuando están rotos y no se los puede usar. Existen puentes cortos y largos, anchos y estrechos, seguros e inseguros, caros y económicos. Todos tienen algo en común: unen dos orillas; al cruzarlos, uno siente que lleva un mensaje al otro lado.
Las personas también son puentes, facilitan encuentros. Hacer puentes cuesta, pero sus resultados gratifican.
Quiero ser para ti como un puente. Del lado de acá está tu hoy y del otro tu mañana. En medio, el río de la vida, ora sereno, ora turbulento. A veces profundo y revuelto. Es necesario atravesarlo. Si crees que no es bueno pasar solo, usa mi hombro. Recuerda siempre que la palabra puente tiene un sinónimo: AMIGO. (Enviado por Ivonne Pagés y publicado en la Tecla Ocurrente por Guillermo Cabrera Álvarez, 2 de marzo de 2006).
CLASES
Hay dos clases de Silencio: uno que asfixia y ahoga, otro que oxigena, equilibra y armoniza...
Hay dos clases de Cansancio: uno tedioso y estéril, otro lleno de sentido, rico y fecundo…
Hay dos clases de Soledad: una que hasta «acompañada» destruye, otra que «sola o acompañada», edifica, planifica y ¡REVIVE!...
Hay dos clases de Trabajo: uno que esclaviza y mutila, otro que vivifica, ilumina y libera...
Hay dos clases de Risa: una que ofende y agrede, otra que alegra, entusiasma y reanima...
Hay dos clases de Mirada: una que degrada y mutila, otra que enaltece, reconforta y sublima...
Hay dos clases de Relaciones: unas que aniquilan y envilecen, otras que logran el «milagro» de hacer surgir lo mejor de nosotros mismos...
En la vida hay «dos clases» de todo o de casi todo y cada uno de nosotros, desde el fondo de nuestros corazones, sabemos con qué clase de realidad decidimos asumir nuestras vidas…
La vida no se nos da de una vez y para siempre... La vida se nos da cada día, cada minuto, cada instante (Enviado por Enedilma).
REGALO DE JUEVES
No es que el café me da insomnio, es que me hace soñar despierto. Anónimo.