Acuse de recibo
Alexis Macías Valerino es trabajador de la Central Termoeléctrica Antonio Maceo Grajales, de Santiago de Cuba. Allí ocupa el cargo de Jefe de Bloque de las unidades 3 y 4, con 33 años de labor; y tiene dudas y preocupaciones.
Refiere que en diciembre de 2024 el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz anunció un aumento salarial al sector eléctrico, por el sacrificio y el buen trabajo que realizan, en medio de serios problemas.
E indica que varios colegas de trabajo se le han acercado para preguntarle que cuándo será ese aumento, porque la actualidad que se vive exige de un mayor salario que el que perciben actualmente; las condiciones han cambiado y el riesgo laboral ha aumentado.
Señala que sin poder responderles, preguntó a los directivos de esa central termoeléctrica, y en especial al Director de Recursos Humanos, quien le respondió que hasta que no determinen el salario del Director de la Unión Eléctrica no se puede realizar el prometido aumento.
Para dejar a un lado ese clima de incertidumbre, Alexis quiere saber, en caso de que esta afirmación sea cierta, qué tan difícil es designar un salario a una persona y a partir de este el de los trabajadores.
Insiste, porque, desde que se anunció en diciembre ya estamos en abril y nada. Y también desea conocer si el aumento se va hacer con carácter retroactivo como pensamos que sea.
Gregorio Ávila Pereira (Calzada 26 de Julio, No. 35, Encrucijada, Villa Clara) pregunta por qué a su esposa y a él, clasificados como vulnerables y beneficiarios de la Asistencia Social, no se les asigna ningún módulo gratuito.
Señala que su esposa de 78 años está postrada, sufriendo las consecuencias de un infarto cerebral, con limitaciones de un brazo y una pierna y pérdida progresiva de la memoria. Y él, con 80 años, padece de hipertensión, hernia abdominal, crecimiento del hígado y problemas urinarios; por lo cual no puede realizar ningún esfuerzo físico.
Indica que, según le explicaron los trabajadores sociales ellos no tienen derecho a esas donaciones, porque cobran respectivamente pensiones de jubilación, ella de 1 528 pesos y él de 1 576 pesos. Y argumentaron que según la base de cálculo que se le hizo al núcleo años atrás así lo dispone, y es lo que está orientado por sus superiores.
Pero Gregorio argumenta que cuando se hizo esa base de cálculo los precios de los alimentos eran más bajos de los actuales. Y para concluir, adiciona otro elemento: Ellos tienen un hijo con retraso mental medio, ciego por la diabetes, ya jubilado por incapacidad con 1 528 pesos. En total el núcleo percibe 4 634 pesos mensualmente. Están inscritos en el Sistema de Atención a la Familia, al cual hay que pagarle 1 300 pesos por la comida.
«¿Por qué a personas, que muchas no han trabajado ni van a trabajar, y que ganan igual que nosotros, incluso núcleos con más entradas, sí se les da alimentos gratuitos? ¿Por qué unos sí y otros no?», concluye Gregorio