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Los insomnios que provoca Insomnia

Aurora Contreras y más de 15 valientes adultos mayores —quienes radican en el municipio artemiseño de Alquízar— nos escriben para denunciar «una indisciplina mayúscula en nuestro pueblo».

Según detalla Aurora, hace ocho semanas muy cerca de sus circunscripciones de residencia inauguraron el centro de recreación bar Insomnia, justo en la azotea donde está enclavado el círculo social, que lejos de ser una magnífica opción de esparcimiento comienza a traer disgustos, pues a quienes viven a su alrededor les es imposible conciliar el sueño los fines de semana.

«De viernes a domingo, las funciones en esa terraza bajo las estrellas comienzan a las 12 de la noche con unos equipos que emanan ruidos, efectos y música de no sabemos cuántos decibeles; además de un animador de una voz intensa y con un gran micrófono que no nos permite descansar», cuenta.

Añade que ese musical ruidoso se extiende hasta cerca de la cinco de la mañana en ocasiones y tiene conjuntamente actividades de rifa y la llamada fiesta del semáforo. Entonces, una población de más de 500 núcleos familiares tiene que esperar por Insomnia para dormitar, si es que lo logran.

«Ya no podemos más y esto es algo que todos escuchan. No se implanta una disciplina. Somos del criterio de que disfrute el lugar quien paga y lo visita, pero no que el pueblo entero este despierto», denuncia con total razón.

Aurora detalla en su carta que de esa situación se han dado notificaciones a las autoridades locales, quienes de más lejos o más cerca escuchan, pero no existe un cambio: cada semana es mayor el escándalo que tienen que soportar los vecinos. ¿Se ha evaluado o regulado la música en decibeles para ese centro nocturno? ¿Por qué no se han establecido horarios?, se pregunta.

También aclara que ese local siempre ha sido cabaré y ha cumplido otras funciones asociadas a lo recreativo, pero nunca había molestado al pueblo; ahora «Insomnia es nuestro verdugo». Y reconoce que es importante que la juventud tenga opciones de esparcimiento y esa quizá es una; sin embargo, lleva regulación en su disciplina.

Como hemos apuntado en esta columna, es hora que se tomen cartas en el asunto para que la indisciplina sonora, la hiperdecibelia y la contaminación acústica no sigan ganando fuerza en nuestra sociedad. Desde calle 80, entre 89 y 91 hasta calle 94, entre 87 y 89 y 89 y 91, Aurora y sus vecinos esperan una solución, no resignación ante tamaño problema.

¿DÓNDE ESTÁ SU DINERO Y SU DOCUMENTO?

Desde calle Máximo Gómez, No. 6, Jiguaní, Granma, escribe Loida Benítez Domínguez muy preocupada con la situación que presenta su nieta Laura
Liset Reynaldo Ledea, quien el 30 de noviembre de 2021 solicitó en la Consultoría Jurídica Internacional de Bayamo un documento que certifique que cumplió el servicio social como estomatóloga en el policlínico docente Edor de los Reyes Martínez, en Jiguaní.

Por ese documento pagó un importe de 9 125.00 pesos y así consta en el convenio 18–E2-285, comprobante de pago No. 37 234. Sin embargo, lleva más de tres años para obtener el importante instrumento legal, por el cual ha realizado varias demandas hasta el más alto nivel, según describe en su misiva.

«Al reclamar varias veces, en febrero de 2023 solicité al policlínico un nuevo documento y en marzo me llamó la compañera Rosabel, directora de la Consultoría Jurídica Internacional, que hacía falta la fotocopia del título, pues se había extraviado. Desde el exterior Laura se lo envió y en octubre, cuando se solicitó el documento de nuevo, ella manifestó que no tenía la fotocopia. Mostrándole la captura de pantalla, se convenció que no lo habían tramitado».

Al no resolver tampoco, Loida elevó su queja al Ministerio de Justicia. «Llamé al despacho del Ministro, contestándome que me dirigiera a Atención a la Población a donde envié copia del contrato y el importe cobrado. En diciembre de 2023 me llamó la compañera Lena interesada por la queja. En febrero de 2024 llamo a Lena, quien no había localizado a Rosabel y ahora en marzo me llama para otra vez preguntar por la queja; pero no resuelven nada.

«¿Donde está el dinero cobrado si en el televisor salió que no había atraso y este papel es desde 2021? ¿Dónde está el dinero que cobraron y no han resuelto nada? Me siento estafada. ¿Quién responde tres años sin respuesta? Según lo establecido en el contrato, son 75 días», concluye Loida.

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