No se puede olvidar que Fidel fue a asaltar el cielo con las doctrinas del Maestro en su corazón, que fructificó en él, en todas sus luchas, por nuestro pueblo, por nuestra América y por el mundo
Viene del monte y del arroyo, viene de todas partes y hacia todas partes va, y echó, desde el comienzo de sus días, su suerte con los pobres de la Tierra