Todo indica que la 4ta. edición de la Liga Élite del béisbol cubano será, a priori, un reto para la dupla competición-espectáculo. En los terrenos de los seis conjuntos clasificados para la actual versión (Artemisa, Industriales, Mayabeque, Matanzas, Las Tunas y Holguín) se espera ver una pelota atractiva, carente de pifias y distinta a la que, hace apenas unos meses, presenciamos durante la temporada regular en la Serie Nacional.
Eso sí: una cosa es el estado y la realidad objetiva que muestra nuestro deporte-patrimonio, y otra muy distinta, lo que desearíamos presenciar en un evento como este, que reúne, desde su concepción, a lo que más vale y brilla en el béisbol antillano.
Sin embargo, aunque aparezca en carteles, a la Liga hoy le sigue faltando, y desde hace algún tiempo, su apellido: Élite. Basta hacer un paneo por los rosters que intervendrán a partir del 2 de mayo en la competición para percatarnos de ausencias y huecos notables en la mayoría de las posiciones.
Claro que sería muy injusto no reconocer algo: quienes jugarán a pleno sol en pos de un mejor espectáculo son los peloteros con los que contamos actualmente, los que están disponibles para afrontar una nueva temporada en Cuba.
Y también es cierto que el torneo se realiza cuando parte de nuestras principales figuras se encuentran cumpliendo compromisos internacionales a nivel de clubes.
Industriales, por ejemplo, será uno de los conjuntos más afectados en ese sentido, al igual que el monarca vigente de la Serie Nacional: los Cocodrilos de Matanzas. En el caso de los Azules que dirige Guillermo Carmona, ellos tienen un vacío casi irreparable con las ausencias de brazos muy fuertes en su rotación como Pavel Hernández, Raymond Figueredo, Frank Herrera, Remberto Barreto y Andy Plumas. Y si a ellos les sumamos los jugadores de posición Jorge Enrique Alomá, Yosvani Peñalver, Dayron Miranda y el veterano Ariel Sánchez, prácticamente los Leones están llamados conformar un equipo casi nuevo.
Industriales es el caso más notorio dentro de los seis conjuntos que disputarán la Élite, pero en los demás equipos, seguramente, veremos varias salidas de peloteros —a medida que transcurra la temporada— para cumplir con contratos en otras ligas. No es un fenómeno con el que nos topamos por primera vez ahora, sino que se reitera año tras año.
De cualquier forma, lo más importante hoy es que, en medio de un contexto que parecía privarnos de nuestro pasatiempo nacional debido a las incesantes amenazas y el bloqueo energético, se jugará pelota. Y eso, de por sí, con el público asistiendo a los estadios, polemizando y debatiendo de béisbol en cada esquina, ya es un triunfo.
