La hendija de la postemporada ya asoma con su brío de pasión distintivo. Sin embargo, el humo de la expectación aún ronda en torno al último invitado a los playoffs. El pasajero número ocho ha costado en demasía descifrarlo dentro de una campaña que no ha estado exenta de adversidades y dilaciones.
Siete equipos ya tienen su boleto y esperan tranquilamente, mientras entrenan en sus estadios, porque se defina todo en la tabla. Pero otros dos conjuntos (Pinar del Río y Villa Clara) no conocen aún, a ciencia cierta, su destino, aunque, siendo prácticos, los más occidentales parecen salir con todas las de ganar en ese desenlace.
La cosa es simple… Ya los vueltabajeros están estacionados en zona de clasificación, mientras los Leopardos no pueden resbalar en ninguna de las ocho presentaciones que les restan desde hoy.
Los Vegueros, con su victoria sobre los Cachorros de Holguín el domingo en juego sellado, se anclaron en el octavo escaño de la tabla de posiciones y, de paso, dejaron fuera de la fiesta a los Elefantes de Cienfuegos.
El triunfo de los pativerdes, que disfrutaron muchísimo junto a su afición en el estadio Capitán San Luis, todavía no le reserva su entrada a la fiesta. Si algo debemos reconocerle a los muchachos que comanda Alexander Urquiola es su combatividad para reponerse de los momentos difíciles, incluso, cuando muchos no les daban el beneficio de la duda cuando andaban con un paso inestable.
Puede existir en este final de clasificación cualquier desenlace, tanto para uno como otro conjunto, pero la realidad es que también los villaclareños han luchado cada juego para extender sus latidos de vida.
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