No creo que exista mejor propuesta para iniciar esta sección que el alegato de autodefensa pronunciado por el entones joven abogado Fidel Castro en el juicio seguido por la tiranía batistiana, a él y a los jóvenes de la Generación del Centenario, por el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953.
Ese documento, conocido como La historia me absolverá, reviste una especial relevancia en la historia cubana, no solo por denunciar los atropellos, los maltratos, los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista, sino también porque presenta el programa que, de haber triunfado la acción prevista, hubiera cambiado los destinos de la Patria amada.
«Manifiesto programático —afirma el historiador Pedro Álvarez Tabío—, acta de acusación y denuncia, alegato de justificación legal, moral, filosófica y política de la lucha revolucionaria contra la tiranía, La historia me absolverá es, por derecho propio, el documento raigal de la Revolución Cubana y uno de los textos principales en la historia del pensamiento político y la acción revolucionaria en Cuba y en América Latina».
Luego de pronunciar su discurso el 16 de octubre de 1953 en la penúltima vista del juicio y durante su confinamiento en el Presidio Modelo en Isla de Pinos, Fidel logra, con entrega y tesón, rescribir su alegato, enviarlo clandestinamente y orientar, desde la cárcel, el riesgoso proceso de impresión del documento.
En carta enviada el 18 de junio de 1954 a Melba Hernández y Haydée Santamaría, las únicas mujeres participantes en el asalto a la fortaleza santiaguera, quienes trabajan entonces en la primera edición del alegato, les comenta:
«La importancia del mismo es decisiva; ahí está contenido el programa y la ideología nuestra sin lo cual no es posible pensar en nada grande; además la denuncia completa de los crímenes que aún no se han divulgado suficientemente y es el primer deber que tenemos para los que murieron».
Varias decenas de miles de ejemplares son finalmente impresos en octubre de 1954 y distribuidos por todo el país, en una desafiante cruzada que burla la feroz persecución de la tiranía; mientras que un año más tarde, en Nueva York, aparece en una segunda entrega que, a diferencia de la primera, es revisada por Fidel.
En numerosas ocasiones, tanto en Cuba como en otros países del mundo, se publica este discurso que, en 1993, aparece bajo el sello de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, con el título La historia me absolverá. Edición anotada, al cuidado de los investigadores Pedro Álvarez Tabío y Guillermo Alonso Fiel.
Con una segunda entrega en el año 2005, estas páginas presentan el texto de manera definitiva, libre de errores y erratas anteriores, además de incluir, entre otros materiales, un amplio aparato de más de 560 notas y una selección bibliográfica relacionada con la epopeya del 26 de julio de 1953.
La historia me absolverá trasciende en el tiempo y llega al presente como lúcido testimonio de quien, con la certeza de defender una causa justa, de luchar por la soberanía e independencia del país y de soñar una patria nueva, abre nuevos horizontes a la historia de Cuba y de los pueblos de Nuestra América.
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