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El aventón gratis de los riquimbilis solidarios

Un grupo de choferes de triciclos eléctricos se han unido en un proyecto singular que ayuda en la transportación de la población camagüeyana sin costo alguno, en tiempos en que se necesita cada día más de manos amigas y gestos altruistas ante la escasez de combustible

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— Hace unos tres años, y en honor a un amigo de esos que no se olvidan por su carisma alegre, campechano y liderazgo: Gregorio, el del riquimbili solidario, como le llamaban, se propuso crear en tierra camagüeyana un proyecto entre choferes de triciclos eléctricos, que se nombró Los Guerreros del Asfalto, para ayudar, durante varios viajes y en diferentes jornadas a la semana, en la transportación de pasajeros, quienes no pagarían el servicio, siempre en rutas de gran afluencia de público en la urbe agramontina.

Ciertamente, a Gregorio le sobraba razón, pues a su idea solidaria desde entonces se han sumado unos 80 choferes con «carricoches ecológicos», en tiempos en que la Patria necesita de manos amigas y muchos gestos altruistas ante la escasez de combustible.

Así lo palpó JR en la ruta comprendida desde el Casino Campestre y que pasa por los hospitales Manuel Ascunce (Provincial), Oncológico María Curie y el materno infantil Ana Betancourt.

Sobre el riquimbili de Johan Francés viaja Jonathan Rolando Ruiz, estudiante de la escuela de Música José White, quien valoró de «muy buena esta idea», especialmente en las condiciones actuales de crisis económica del país.

La cardióloga Yanetsy Varona Anaya, de 37 años de edad, quien tuvo la suerte de montarse en el riquimbili, dijo certera: «Es maravilloso contar, de vez en vez, con transporte gratuito. Ojalá se mantenga y no desaparezca como otros».

Al criterio de esta doctora se sumó el del profesor jubilado y meteorólogo de profesión, de 60 años de edad, Juan Ricardo de la Chicoy, quien aseveró: «Es un aventón, que nos permite ahorrar un dinerito».

Muy atenta a su lado iba la ama de casa Guillermina Betancourt, quien consideró el proyecto como un gesto de «verdadero amor», mientras Elena Morales, de 76 años, al enterarse de que el viaje era gratis, agradeció con entusiasmo personalmente al chofer. Y Alberto Machado, abuelo sextagenario que se dirigía al Oncológico, catalogó la acción como un «bálsamo para el bolsillo».

El abrazo de mi gente

Sobre esta iniciativa que ha perdurado en el tiempo, su nuevo líder, Lemuel Peña Bencomo, aseguró que el proyecto multiplica cada día su impacto, a través de nuevas iniciativas para seguir ayudando.

Explicó el joven de 30 años de edad que la contribución de Los Guerreros del Asfalto se palpa hoy en donaciones de sangre efectuadas por varios choferes, en las valijas realizadas a los niños autistas, en el traslado de las altas médicas de hospitales, esencialmente, las del Oncológico y las del Pediátrico, y ahora también en la respuesta para mover los alimentos de la canasta básica.

Significó este chofer que, aunque su aporte no es todos los días, ya es notable el agradecimiento del pueblo, porque se potencian las rutas de los centros asistenciales. «El propósito es extenderlo a todos los hospitales de la provincia», comentó.

Dijo además que aún falta mucho por hacer y hay que sumar a más chóferes, a pesar de barreras que atentan contra un mayor desempeño: «Todavía hay choferes que esperan la renovación de sus licencias y chapas, y otros están a la espera de hacer sus exámenes para sacar sus licencias, procesos que están demorados por la crisis energética».

Insistió en que ante el aumento sostenible de esta modalidad de Trabajo por Cuenta Propia se deberían incrementar más piqueras, las cuales ya están aprobadas desde 2024.

Los conductores de los riquimbilis que integran el proyecto Los Guerreros del Asfalto acumulan muchas horas de traslados sin cobrar un centavo. Ya atesoran también muchas vivencias de mucha sensibilidad.

«Hay quien me abraza y ese gesto me estremece el alma», contó el chofer Yunier Torres, mientras su colega, Francisco Herrera, recordó el saludo afectuoso de varios niños y sus madres al ser dados de alta del hospital infantil. «Los pequeños me dieron un apretón y sus madres me elogiaron. Eso me ha hecho sentirme diferente».

Algo muy similar le sucedió a Norberto Amayuela, quien aseguró que Los Guerreros... son reconocidos socialmente. «A veces uno está circulando y la gente te saluda como si fueras familia, y por muy malo que esté el día el pasajero siempre te saca una sonrisa, porque nunca falta el agradecimiento de nuestra gente sencilla. Así es Cuba, humilde, pero muy agradecida y solidaria», aseguró.

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