Algo terrible está a punto de suceder (Something Very Bad Is Going To Happen), trata de redefinir el género de terror en un mercado saturado de series mediocres, y hasta cierto punto logra su cometido
Por supuesto, que la mercadotecnia tiene su efecto sobre las personas, y me «vendieron» Algo terrible está a punto de suceder como una joya de Netflix, en la que estaban involucrados los hermanos Duffer, creadores del fenómeno Stranger Things.
Con esta carta de presentación, ni corto ni perezoso, procuré tener la serie en mis archivos y le di cierta prioridad. Al final, hay que reconocer que no es un mal producto, pero… anunciaron más de lo que podían ofrecer.
Algo terrible está a punto de suceder (Something Very Bad Is Going To Happen), trata de redefinir el género de terror, a veces maltratado en el audiovisual, aunque también muy buscado, con una atmósfera opresiva, que se manifiesta desde el primer fotograma, acaso como una niebla que te cubre los sentidos, y un montaje desestabilizador. Me habría gustado que, más que una serie, se hubiese aprovechado como película.
La historia sigue a Rachel (Camila Morrone), una joven sicóloga huérfana de madre y con un padre ausente, en la última semana antes de su boda con Nicky (Adam DiMarco). La joven pareja ha decido casarse de manera íntima en la humilde cabaña familiar del novio, que resulta no ser tan humilde ni tan pequeña, aunque sí bien apartada de la civilización, en algún lugar del frío norte nevado de Estados Unidos.
La serie emplea algunos recursos típicos del terror, y no lo hace mal. Haley Z. Boston, joven showrunner, a quien la industria coincide en calificar como muy prometedora, se vale de los usuales sustos, a partir del sonido repentino, los planos subjetivos, y hasta de lo sobrenatural, para crear una atmósfera que atrapa de manera genial en el piloto, pero luego estira demasiado.
Por supuesto, que semejante título llama la atención, y es un recurso en sí mismo, porque más allá de la convención típica de presentación, se emplea en momentos cruciales para la trama en cada capítulo, como un recurso textual de impacto.
Otro gancho de la serie es la cuenta regresiva. Desde el comienzo, deja claro que «algo terrible está a punto de suceder» y para ello falta una semana. Es ese el tiempo en el que Rachel y Nicky llegan a casa de la familia de este último, quien resulta ser rico y tener unos parientes bastante disfuncionales.
Aquí Boston se regodea en presentarnos a cada uno de sus personajes con todas sus cualidades, frustraciones, bajezas y traumas: la matriarca de la familia, nombrada Victoria e interpretada por una Jennifer Jason Leigh, quien no deja con la duda de si en realidad está enferma o, sencillamente, finge. A ella se suma el padre, Boris (Ted Levine), un personaje perturbador que es aderezado con los hermanos de Nicky, Jules (Jeff Wilbusch) y Portia (Gus Birney). Por allí anda también Nell (Karla Crome), antigua novia de Nicky, y que acabó optando por casarse con Jules. En ese pintoresco mundo de relaciones se verá atrapada, de repente, Rachel.

La familia Cunningham se presenta como una caricatura disfuncional.
Aunque parezca de culebrón, la selección de estos personajes, y de los otros que complementan la trama, ponen sobre el tapete temas como la aparente pareja perfecta, las dudas y ansiedades que anteceden al matrimonio como institución (en el caso de Rachel y Nicky), y por lo que se transita una vez dado el «Sí, acepto», en parejas tan diferentes como las que forman Boris y Victoria, y Nell y Jules.
También se atreve a explorar cómo viven las élites y sus relaciones, siempre desde la mirada del matrimonio y en un entorno familiar que se expande hasta lo impensable, especialmente cuando se trata de «pasarla bien», tal y como invita una boda.
Lo singular es que todo tiene firma de mujer en esta serie, pues, además de ser creada por Boston, fue dirigida por Weronika Tofilska en cinco de los ochos episodios, otros dos corrieron a cargo de Axelle Carolyn, y uno fue firmado por Lisa Brühlmann, todas consideradas «pesos pesados» de la televisión para entretener.
En lo técnico, la atmósfera se enriquece con la banda sonora de Colin Stetson, quien hizo lo suyo y fue memorable en Hereditary, y la showrunner cita como referentes para construir la trama de La semilla del diablo —recuerda mucho la paranoia femenina—, a lo que se agregan toques de otras historias contadas en Twin Peaks, los acosadores silenciosos de It follows, y la factura de El proyecto de la bruja de Blair.
Es difícil reimaginar un género tan traído y llevado como el del terror, por eso bebe de tantos antecedentes de éxito. Algo terrible está a punto de suceder trata de dejar su sello, lo logra en la fotografía, muy cuidada, y, como mencioné antes, el montaje.
A pesar de alargar la trama con cuestiones que podrían haberse resuelto de manera más simple, de manera general, la serie transmite el sentido de urgencia y alerta que se propone desde un inicio, y logra su cometido: indicarnos que, en cualquier momento, algo terrible está a punto de suceder.
Estas son algunas curiosidades de la serie, pero te pido que, si no la has visto, regreses a leerlas cuando hayas terminado (o, quizá, haces como el gato, e igual las miras).
La idea de la serie nació de una advertencia que la madre de la creadora, Haley Z. Boston, le hizo cuando era niña: Solo tienes que asegurarte de no casarte con la persona equivocada. Esta frase se convirtió en el germen de una historia de terror sicológico que explora la ansiedad, la presión social y el miedo a un compromiso vitalicio.
Durante la producción, Netflix pidió a Haley Z. Boston que cambiara una escena que involucraba un dedo del pie amputado por algo menos extremo. Para defender su visión, la creadora se tatuó un dedo del pie en su propio cuerpo como muestra de su compromiso. La jugada funcionó, y Netflix describió la situación como la forma más creativa en que alguien ha luchado contra una de sus notas.
La actriz Victoria Pedretti, conocida por La maldición de Hill House, tiene un cameo secreto en el Episodio 1, como narradora de un pódcast de crímenes reales. Pero, su papel principal es en el Episodio 4, donde interpreta a la madre de Rachel en una escena de flashback. Su actuación fue tan impactante que la creadora decidió reestructurar el episodio completo, para darle 15 minutos de metraje en lugar de una breve secuencia, ya que la historia original estaba pensada para volver constantemente al presente.
En el Episodio 1, Rachel encuentra un diminuto zapato rosa de Barbie en el suelo de un baño. Este detalle, que parece no tener relevancia, es, en realidad, un guiño a una historia de fondo: el zapato pertenece a una de las víctimas de un asesino en serie que se menciona en un pódcast. Este metatexto funciona como una pista falsa para aumentar la tensión y desviar la atención del verdadero horror que se avecina.
La serie presenta al Sorry Man (el Hombre del Perdón), una leyenda familiar que aterra a Rachel durante su visita a la mansión de los Cunningham. Lejos de ser un monstruo sobrenatural, este ser tiene un origen completamente humano y trágico: es una leyenda creada por un niño que, escondido bajo una cama, presenció el horror de la muerte de la madre de Rachel, justo después de su boda, escuchando a su padre repetir «Lo siento, lo siento», mientras trataba de salvar al bebé.
La actriz protagonista, Camila Morrone, confesó en una entrevista que sintió «la peor grima» al ver a su coprotagonista Adam DiMarco en la escena final, donde su personaje, Nicky, aparece en la cama acurrucado con un osito de peluche, tras los trágicos eventos. Morrone describió a su personaje como «un perdedor» en ese momento, y afirmó que fue, incluso, más difícil de ver que las escenas de horror gráfico.
El título de la serie por sí solo fue un fenómeno. Antes de su estreno, la frase Something Very Bad Is Going To Happen se volvió tendencia en Google, generando una ola de curiosidad y especulación. Tras su lanzamiento, la serie se convirtió rápidamente en el programa más visto de Netflix a nivel global, demostrando el poder de un título intrigante.
Aunque la historia se desarrolla en una zona boscosa y remota de Estados Unidos, la serie fue filmada en Canadá, principalmente en la ciudad de Mississauga, en la provincia de Ontario. El rodaje comenzó en enero y finalizó en mayo de 2025, aprovechando los paisajes invernales canadienses para crear la atmósfera inquietante y aislada de la residencia de los Cunningham.
Haley Z. Boston no escribió la serie de la noche a la mañana. La creadora, que previamente había trabajado como guionista en otras producciones de Netflix como El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, concibió la idea de la serie hace más de cinco años. Durante ese tiempo, refinó la historia para convertirla en una exploración profunda de sus propias ansiedades sobre el matrimonio.
La serie no solo es una historia original, sino también un homenaje a los clásicos del cine de terror. Boston ha citado a Carrie y El bebé de Rosemary como influencias, concibiendo su serie como «la versión de terror de una mujer que se convierte en esposa». Además, la serie está repleta de guiños a otras películas, como Posesión infernal y Arrástrame al infierno, que se hacen evidentes en su final.
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Título en español |
Algo terrible está a punto de suceder |
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Título original |
Something Very Bad Is Going to Happen |
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Año de estreno |
2026 |
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País |
Estados Unidos |
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Género |
Terror/Drama/Terror psicológico |
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Plataforma |
Netflix |
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Creadora y Showrunner |
Haley Z. Boston |
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Producción ejecutiva |
Hermanos Duffer (Matt y Ross Duffer), Hilary Leavitt, Andrea Sperling, Haley Z. Boston |
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Productora(s) |
Upside Down Pictures/Upside Down Productions |
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Dirección |
Weronika Tofilska, Axelle Carolyn, Lisa Brühlmann |
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Reparto principal |
· Camila Morrone como Rachel Harkin |
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Duración por capítulo |
Aprox. 45 minutos |
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Cantidad de capítulos |
8 (Miniserie) |
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Fecha de estreno |
26 de marzo de 2026 |